FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
URL: http://www.internautasporlapaz.org
ULTIMADA LA PROGRAMACION
DEL SEGUNDO SEMESTRE DE 2009
“No sueñe más el agua, y tenga vida
en la savia o en la sangre, tenga sólo
en mí su libertad, libre en mis lágrimas.”
Manuel Altolaguirre.
DIECINUEVE ENCUENTROS LITERARIOS
Y DOS FESTIVALES POETICOS
La programación del segundo semestre del año 2009 de la Asociación Cultural, Artística y Literaria Foro Libre incluye diecinueve encuentros literarios y dos festivales poéticos, siendo la entidad andaluza que cuenta en su programación para dicho periodo con un mayor número de actos literarios.
Los encuentros literarios estarán dedicados a los siguientes personajes: Claudio Sánchez-Albornoz, Juana de Ibarbourou, Nicolás Guillén, Manuel Altolaguirre, Emilio Castelar, Joaquín Costa, Xavier Zubiri, Rómulo Gallego, José Antonio Muñoz Rojas, Leopoldo Panero, Santiago Ramón y Cajal, Rafael Alberti, Schiller, Ciro Alegría, Paul Eluard, Ionesco, Alfonso Reyes, Vicente Aleixandre y Julio Camba.
En octubre se celebrará el XI Festival de Poesía y Cante Jondo dedicado a Ratael Alberti, y en el mes de diciembre tendrá lugar el XVII Recital de Poemas Navideños y Villancicos.
Los encuentros literarios de Foro Libre se celebran los lunes a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz). La entrada es libre y todos los asistentes pueden participar con plena libertad en los distintos encuentros.
XVII ANIVERSARIO DE FORO LIBRE (1992-2009)
Paz y Libertad.
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JOSE AMADOR DE LOS RIOS
(1818-1878)
“El rey don Pedro a caballo
por la margen discurría
del Betis una mañana
de primavera florida.”
José Amador de los Ríos.
LA VOZ DE UN POETA ERUDITO
Amador de los Ríos fue poeta antes que historiador. Y poeta tímido que no se atreve a publicar solo y lo hace del brazo de otro vate sevillano: Juan José Bueno. Y no le basta esta compañía, puesto que busca, previamente a la salida del libro, los pareceres del Duque de Rivas y de Alberto Lista. En 1839 se publica en Sevilla una Colección de poesías escogidas de don José Bueno y don José Amador de los Ríos. Los versos gustaron a don Juan Valera cuando prologa en 1880 su segunda edición. Además, Valera se queja, a propósito de Amador de los Ríos, del olvido de los cordobeses, y muy especialmente de los del conjunto Baena-Cabra-Doña Mencía-Zuheros.
Cuando en 1839 Amador de los Ríos y Bueno publican su Colección, el poeta cordobés tiene entonces poco más de veinte años: eso que la época llamaba romántico es lo que se es siempre cuando se tiene esa edad. Amador de los Ríos es nombrado ese año académico honorario de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
Amador de los Ríos gusta de articular varios romances estructurando un poema único. Pero ya en 1839 junto al poeta está el erudito y en unas notas finales intenta dar a conocer el carácter de don Pedro el Cruel, que constituye el personaje principal de sus romances. En otra composición celebra a Baena dentro de un convencionalismo poético muy de época que le lleva a ponderar el hechizo de las baeneras con labios de grana como encendidos capullos y “es su acento una canción / que conmueve el corazón”. Sus elogios a Sevilla son constantes: “dirate cada torre una conseja, / hallarás un amor en cada fuente / y una hazaña de honor en cada reja”. Amador de los Ríos también canta en verso la inauguración de la estatua de Fray Luis de León en Salamanca.
José Amador de los Ríos y Serrano nace en Baena, provincia de Córdoba, el 30 de abril de 1818. Allí aprendió las primeras letras para proseguir su formación en el Seminario de San Pelagio de Córdoba y en el Colegio Imperial de San Isidro de Madrid. Llevado por su vena artística se matriculó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Instalado en Sevilla publica su Colección en 1939 y cinco años más tarde Sevilla pintoresca, que recoge los monumentos más importantes de la ciudad. A los veintiséis años empieza una carrera fulgurante de cargos públicos con el desempeño de Secretario de la Comisión Central de Monumentos; Oficial Primero de la Dirección de Plan de Estudios... Es elegido académico de número de la Real Academia de la Historia, En 1848 comienza su carrera docente como Catedrático de Literatura Española en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. En 1853 es nombrado Catedrático de Literatura Extranjera por el Ministerio de Gracia y Justicia. En 1863 es elegido diputado por Almería. En 1868 es nombrado director del Museo Arqueológico Nacional y Rector de la Universidad Central, pero “La Gloriosa”, hace que al final de ese año sea declarado excedente en la Universidad y dimita del cargo de director del Museo. En 1870 es restituido a su cátedra de la Universidad. José Amador de los Ríos muere en Sevilla el 17 de febrero de 1878 y es enterrado en la capilla de la Universidad hispalense.
Amador de los Ríos es, fundamentalmente, el autor de dos obra capitales que representan la gran aportación de un periodo de la investigación histórico-literaria a la cultura española: la Historia crítica de la Literatura Española y la Historia social, política y religiosa de los judíos en España y Portugal. Desgraciadamente su Historia de la Literatura sólo llega hasta la época de los Reyes Católicos, ya que de terminarse habría constituido un decisivo avance en el conocimiento de la historia literaria española, lo mismo que hoy se sigue considerando para el estudio de las épocas que comprende. En todo caso sigue teniendo plena validez el juicio formulado sobre ella por Menéndez Pelayo, quien la califica de “trabajo hercúleo”, digno de ser saludado “como un venerable monumento de ciencia y paciencia, de erudición y patriotismo”.
José Amador de los Ríos pertenece a ese conjunto de eruditos andaluces que tan importante papel juegan en el tablero de nuestra historia literaria y aunque nacido en Baena y muerto en Sevilla, lo que publica es una Historia de Madrid, en cuatro volúmenes, escrita en colaboración con don Juan de Dios de la Rada y Delgado que había nacido en Almería.
Amador de los Ríos buscó para sus versos el patrocinio de un Rivas, un Lista y un Valera: como buen historiador de la literatura acertaba con los nombres elegidos. Como buen andaluz era intuitivo y como buen historiador veía en la figura del rey don Pedro sus dimensiones literarias. Y como dijo nuestro poeta en uno de sus romances moriscos: “Un potro alazán cabalga / veloz, cual el mismo viento, / y llega, sobre el volando, / al dulce Darro el primero”.
Francisco Arias Solis
La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.
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MANUEL MARIA DE ARJONA
(1771-1820)
“Al mar no vuelvas, mísera barquilla;
acógete, por fin escarmentada,
al ocio dulce de la quieta orilla.”
Manuel María de Arjona.
LA VOZ DEL GRAN POETA DE LA ESCUELA SEVILLANA
La Academia Salmantina no se forma hasta la llegada de Cadalso (1771) y aunque aceptan los moldes neoclásicos, todos sus poetas, Forner, Ramón Caseda, Iglesias, Meléndez Valdés, etc., retroceden hasta el primer Siglo de Oro buscando en Garcilaso y Fray Luis la savia para aquella poesía horaciana, anacreóntica que pretendían Así su neoclasicismo se convierte en un neorrenacentismo tematizado hacia la filosofía, el humanitarismo y las preocupaciones sociales y patrióticas. Esta vuelta hacia formas renacentistas se produce también en Sevilla, aunque algo más tarde. La Academia de Letras Humanas de Sevilla se encarga de encauzar a los nuevos poetas. La filiación de esta escuela se enraíza en el pasado sevillano; si Salamanca levanta la bandera de Fray Luis y Garcilaso, los sevillanos alzan la de Herrera y Rioja, pautando su estética sobre la nobleza de la lengua. En la Escuela Sevillana destacan los poetas Félix José Reinoso, Alberto Lista, José Marchena, Blanco White y, especialmente, Manuel María Arjona.
Entre los mejores poemas de Arjona se halla La diosa del bosque, oda de sutil elegancia, que figura entre “Las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana”, escogidas por Menéndez Pelayo, entre lo mejor de la literatura antigua y moderna.
Manuel María de Arjona de Cubas nace en Osuna, provincia de Sevilla, el 12 de junio de 1771. Estudia Filosofía y Derecho civil y canónico de Osuna y Sevilla. Funda algunas academias literarias la llamada de Silé, en su ciudad natal, y en Sevilla la famosa Academia de Letras Humanas, con Lista, Blanco, Reinoso, Marchena y otros. Consagrado a la carrera eclesiástica, en 1797 era doctoral de la Real Capilla de San Fernando y en 1801 obtuvo por oposición la plaza de canónigo penitenciario de Córdoba.
En 1808 el poeta sevillano se encontraba en Madrid, donde le sorprendió la invasión napoleónica; intentó ponerse a salvo y marchó a Córdoba, pero ya en tierras andaluzas, las tropas de Dupont se apoderaron de él y terminó por contemporizar con los invasores, lo que le ocasionó algunas represalias entre 1812 y 1814, año este último en que terminada la guerra, fue encarcelado, y tuvo que justificar su actitud fluctuante por medio de la publicación de un manifiesto.
Ya rehabilitado, regresó a Madrid a finales de 1818, pero el ministro de Gracia y Justicia le desterró a Córdoba y luego a Sevilla, ciudad en la que se hallaba al jurarse la Constitución de 1820. Poco después, regresó a Madrid, donde muere el 25 de julio de 1820.
Arjona tuvo una profunda formación humanística y cultivó la poesía didáctica y filosófica, así como la bucólica al modo de Meléndez Valdés. “De ameno y expresivo trato –decía Lasso de la Vega-; pródigo con el infortunio, dio prueba de su piedad no común, en las calamidades públicas que presenció en diversas ocasiones”. Prevalece en su poesía los motivos paganos, aunque no le faltan composiciones religiosas. Son notabilísimas sus composiciones A la Inmaculada Concepción, Al pueblo hebreo, A Cicerón y A la muerte de San Fernando. Una obra poética importante de Arjona es el poema Las ruinas de Roma. Lista decía que las composiciones de Arjona eran comparables a las mejores de la poesía griega.
Alguna vez, el gran poeta de la segunda Escuela Sevillana se aproxima a las odas del modo de Herrera, como en su poema A la decadencia de la gloria de Sevilla, y a las de Quintana, por ejemplo, en España restaurada en Cádiz.
Predomina en la obra poética de Manuel María Arjona la falta de emoción humana, un tono intelectual y cierta grandilocuencia, pero no está carente de un cuidado rigor formal en cuanto al aspecto expresivo. Inventó algunas estructuras estróficas, como la de su poema La diosa del bosque, que es el mejor que nos ha legado y en el que podemos hallar algún leve indicio de carácter romántico: “¡Oh, imagen perfectísima del orden / que liga en lazos fáciles el mundo, / sólo en los brazos de la paz fecundo, / sólo amable en la paz!”.
Francisco Arias Solís
La guerra es un mal que deshonra al género humano.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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IBN JALDUN
(1332-1406)
“La historia es una ciencia digna,
que se distingue por la nobleza de su objetivo,
su gran utilidad y la importancia de los resultados...”
Ibn Jaldun.
LA VOZ DE LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA
A veces una verdad científica duerme en el olvido durante siglos. El movimiento de la tierra alrededor del sol fue intuido por algunos astrólogos griegos; pero no toma carta de naturaleza en la ciencia moderna hasta que lo redescubre Copérnico que había leído a esos astrónomos.
Del mismo modo, la idea sociológica del Estado no empieza a ser una verdad científica hasta el siglo XIV; ya la había entrevisto Aristóteles, pero en el siglo XIV de nuestra cronología la formula magistralmente un historiador arábigo-andaluz Ibn Jaldun, descendiente de una familia andaluza (afincada en Sevilla) que se vio obligada a emigrar al norte de África cuando en el siglo XIII las tropas de Fernando III fueron conquistando la mayor parte de Andalucía. De esta forma, uno de los más ilustres representantes de la civilización arábigo-andaluza nació en Túnez el 27 de mayo de 1332.
Hasta los cuarenta años su vida intelectual la compartió con una participación activa en los asuntos políticos del Magreb y de la España musulmana. Se trasladó a Granada y vivió durante varios años en la corte del rey nazarí Mohamed V. Durante su estancia en Andalucía fue enviado como embajador a Sevilla ante el rey de Castilla y León Pedro el Cruel.
En 1365 regresó a Argelia, viéndose envuelto en conflictos políticos, hasta que en 1374 decidió volver a Andalucía para vivir definitivamente en Granada hasta el resto de sus días. Al serle denegada esta posibilidad se retiró a un castillo en Orán para apartarse de la actividad política y dedicarse al estudio.
Finalmente decidió viajar a Egipto y asentarse en El Cairo, ciudad en la que vivirá hasta su muerte. ocurrida el 19 de marzo de 1406, dedicándose los veinticinco últimos años de su vida a la investigación y a escribir sus obras. También durante estos años ejerció la profesión de maestro y cadí (juez).
La obra de Ibn Jaldun es considerada en la actualidad como una de las cimas del pensamiento medieval, sobrepasando en ciertos aspectos la fuerza intelectual de Santo Tomás de Aquino. El sociólogo austriaco Gumplowicz le redescubre en 1898 y le llama primer sociólogo de Europa. Su obra cumbre es Kitab al-‘ibar (Libro o Historia de los bereberes también conocida como Historia Universal) y se compone de tres partes, la primera es al-Muqaddima, una Introducción a la Historia Universal, con admirables reflexiones sobre la civilización humana que ha sido traducida a numerosos idiomas; a continuación aparece una historia de los pueblos y dinastías, y finalmente como colofón, una extensa y singular “autobiografía”, donde el propio Ibn Jaldun ofrece la medida de sí mismo y la conciencia de su propia valía. “Ibn Jaldun –decía Arnold Toynbee- concibió y formuló una filosofía de la historia que es sin duda el trabajo más grande que jamás haya sido creado por una inteligencia en ningún tiempo y en ningún país”. Para Ortega y Gasset se trata de “la primera filosofía de la historia que se conoce siendo al mismo tiempo la primera sociología”.
Por su interpretación materialista de la historia se le ha llegado a comparar con K. Marx, y por su notable espíritu de observación científica, similar al ofrecido por loa árabes en los campos de la astronomía o física, se le ha considerado como una de las mentes más profundas.
Su preocupación por lo cotidiano y por buscar la naturaleza y la causa de los acontecimientos históricos es lo que le induce al estudio de los hechos económicos. Ibn Jaldun no solo considera el trabajo humano como un factor de la producción sino como el más importante, sin el cual no es posible producir nada. Respecto a la agricultura, Ibn Jaldun se opone a la existencia de tierras improductivas en manos de cortesanos y describe como ello empobrece el campo y contribuye a la miseria de los pueblos. Y como dijo el poeta: “Historia / es hacer memoria”.
Francisco Arias Solis
Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.
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FRANCISCO GINER DE LOS RIOS
(1839-1915)
“Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.”
Antonio Machado. A don Francisco Giner de los Ríos.
LA VOZ DEL MAESTRO DE RONDA
“Cuando aparecía don Francisco –escribe Antonio Machado- corríamos a él con infantil algazara y lo llevábamos en volandas hasta la puerta de la clase”.
Giner de los Ríos era sabiduría, sensibilidad y doctrina, todo ello fundido en un singular e inolvidable estilo de vida. “Aunque no hubiera escrito nada, como no lo dejó Sócrates, su obra viviría entera”, nos dejó dicho Miguel de Unamuno.
Francisco Giner de los Ríos nace en Ronda el 10 de octubre de 1839. Se traslada con su familia a Cádiz, cursando en el Colegio de Santo Tomás, su primer año de la segunda enseñanza. Posteriormente su familia se traslada a Alicante, obteniendo el grado de Bachiller en el Instituto de Alicante. Su iniciación universitaria empieza en Barcelona, de donde pasa a la Universidad de Granada. En esta ciudad recibe los grados de licenciado en Derecho y bachiller en Filosofía y Letras. En 1863 Giner se traslada a Madrid, y en la Universidad Central hace estudios de doctorado en Derecho. En 1867, Giner, gana por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional en la Universidad de Madrid
Recién llegado a la Corte traba amistad con Julián Sanz del Río, introductor y principal representante del krausismo en España. Buen número de los krausistas españoles son andaluces: Canalejas, Salmerón, Castelar, Federico de Castro y Giner de los Ríos. Sanz del Río, nace en Castilla, pero a los diez años va a educarse a Córdoba y más tarde estudia Derecho en Granada.
Sorprende leer, hoy que tanto se habla de la Unión Europea lo que Krause escribió en el Ideal de la Humanidad hace casi dos siglos (la primera edición alemana se publicó en 1811). Krause preveía que “sobre los Estados existentes en Europa puede venir en un tiempo, y mediante ellos mismos, una unión superior política...”
Giner, fue sin duda la personalidad más eminente y eficaz del krausismo español. Al maestro rondeño le toca el mérito de haber transformado toda la filosofía krausista en una práctica docente. Tuvo una influencia decisiva en toda la vida intelectual española de finales del XIX, y primer cuarto de por lo menos, del XX. Su actividad le llevó a cultivar todos los terrenos desde la Literatura hasta la Sociología, desde la Política hasta la Pedagogía. Fue en todo “hombre moderno”, el primer europeísta español; sus ideas se adelantaron a la llamada generación del 98. Jurista intentó renovar sin violencia muchas instituciones sociales; sociólogo, estudió sociológicamente la evolución de la cultura y de las ideas en general. Quizá su mayor preocupación residiera en la Pedagogía: la formación de un hombre nuevo, moralmente integro, intelectualmente cultivado, capaz de renovar el país. “Los nuevos educadores en ningún momento tratarán de ser meros transmisores del saber -decía Giner de los Ríos-, ni siquiera habrán de conformarse con la mera relación instructiva, sino que en todo momento será su ideal el formar hombres hombres nuevos y esto significa atención a todas las facultades del hombre, físicas y espirituales.”
No es posible citar todas las obras de Giner de los Ríos, entre las más notables: Estudios literarios (1866), Principios elementales de Derecho (1871), Estudios jurídicos y políticos (1875), Lecciones sumarias de Psicología (1876), Estudios de literatura y arte (1876), Educación y Enseñanza (1889), Estudios y fragmentos sobre la teoría de la persona social (1899), Ensayos sobre Educación (1913) y la interesantísima y novedosa para la época, Estudios de filosofía y sociología. (1904).
Con ser notable toda la obra como pensador nada supera la del pedagogo en acción. En 1875, fue expulsado temporalmente de la cátedra de la Universidad de Madrid, con muchos otros profesores. Giner es conducido por la guardia civil a Cádiz y recluido, durante los primeros días de su destierro, en el castillo de Santa Catalina. En 1876, funda la Institución Libre de Enseñanza, primero de enseñanza superior y después sólo primaria. Giner creía que el español adulto es irreformable y que sólo tomándolo ab ovo, podía sacarse de él algún partido. Y lo sacó, evidentemente. Por aquella modesta institución pasaron muchos hombres y mujeres que luego fueron eminentes en la enseñanza, en la ciencia, en la política y en la literatura: Azaña, Besteiro, Fernando de los Ríos, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Antonio Machado, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí, Ortega y Gasset, Américo Castro, Salvador de Madariaga, María Lejarrága, Victoria Kent, María de Maeztu, Lorca, Dalí, Emilio Prados, María Zambrano, Buñuel...
A la sombra del Institución Libre de Enseñanza y bajo la inspiración de Giner y sus auxiliares, señaladamente su segundo, Manuel Bartolomé Cossío, el redescubridor del Greco, nacieron otras instituciones encargadas de difundir la cultura: la Escuela Superior del Magisterio, el Instituto Modelo de Enseñanza Secundaria, la Residencia de Estudiantes y la Junta de Ampliación de Estudios.
Nadie honradamente puede negar que todas estas instituciones creadas e inspiradas por Giner de los Ríos, hizo mejores a los hombres y mujeres españoles. El espíritu Giner alienta en cada uno de esos institutos, a saber, la visión de una España futura, obra de jóvenes generaciones a las que una nueva educación panhumanística había redimido de la penuria intelectual de antaño. Ese espíritu coincide con el “ideal de humanidad” del racionalismo armónico, en los decenios anteriores a la primera gran guerra. Cuando Giner de los Ríos muere en Madrid el 17 de febrero de 1915 ya se ha quebrantado ese ideal, pero, hay motivo más que suficiente para seguir profesando el de Giner con fe robusta. Y como dijo Machado: “Allí el maestro un día / soñaba un nuevo florecer de España”.
Francisco Arias Solís
La libertad no la tienen los que no tienen su sed.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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LUIS CERNUDA
(1902-1963)
“No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos”.
Luis Cernuda.
LA VOZ DEL POETA DE LA SOLEDAD
Leer y releer al Luis Cernuda provoca una mezcla de entusiasmo e indignación: Luis Cernuda es sin lugar a dudas un poeta cuya trascendencia en la literatura contemporánea, adscrito a la generación que sea, o a la que no sea, no ha tenido en España el reflejo que merece. Habrá que esperar, sí, habrá que esperar a esos actos de justicia que impone el tiempo sobre las circunstancias de una época, cuando se barre la basura, llueve fuerte y sale el sol.
En su abrumadora soledad, rodeado de silencio e incomprensión, este extraordinario poeta muere en solitario en la casa de Concha Méndez en México y sólo tiene al final la compañía de un joven poeta que le admira. Para Luis Cernuda, la soledad era una forma del verdadero ver y del verdadero contemplar y saber. Pero hay otra soledad en Cernuda que le remite a sus propias soledades para que de su alma surjan ideas, surjan imágenes.
El 21 de septiembre de 1902, nace Luis Cernuda en Sevilla, en el seno de una familia burguesa. Uno de sus primeros encuentros con la poesía fue con ocasión del traslado de los restos de Bécquer, desde Madrid a Sevilla, en 1911. La lectura de la poesía de Bécquer le provocó una honda impresión.
La soledad acompañó a Cernuda desde sus años iniciales. Hacia los catorce años hace su primera tentativa de escribir versos, tentativa que según confiesa el poeta: “suscitaba en mí rubor incontrolable”.
Fue alumno de Pedro Salinas en la Universidad hispalense, donde se licenció en Derecho. En 1924, Cernuda vivía en la calle del Aire. En esa calle, surgirá su Perfil del Aire que publicarían Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en la revista “Litoral”. Bergamín escribió: “La personalidad poética de Luis Cernuda se afirma con su librito: Perfil del Aire, joven y perfecta; idealmente andaluza, su poesía tiene, sobre todo, la gracia, el angélico don andaluz -sevillano- de la gracia, tiene ángel (auténtico, no mixtificado, por ningún sobrenaturalismo literario), y tiene arquitectura ideal viva, ligera, erguida, nítida, como una Giralda”.
En 1925 conoce Cernuda a Juan Ramón Jiménez. El año 1927 es una fecha importante para la afianzación poética de Cernuda. El poeta conoce a Lorca y a Vicente Aleixandre. En 1928 marcha a Toulouse en cuya Universidad fue lector de español, pero vuelve a Madrid, al año siguiente.
En 1936, se publica en la revista “Cruz y Raya” todos los libros escritos por Cernuda hasta entonces, bajo el conocido título de La Realidad y el Deseo. Lorca nos dijo: “La Realidad y el Deseo me ha vencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sobra. Libro delicado y terrible al mismo tiempo como un clave pálido que manara hilos de sangre por el temblor de cada cuerda. No habría escritor en España, de la clase que sea, si es realmente escritor, manejador de palabras, que no quede admirado del encanto y refinamiento con que Luis Cernuda une los vocablos para crear un mundo poético propio”.
Durante la guerra civil se exilió a Inglaterra, enseñando español en la Universidad de Glasgow y más tarde en la de Cambridge. En 1947 se traslada a Estados Unidos para enseñar como profesor en Mount Holyoke College, trasladándose en 1952 a México, de cuya Universidad Nacional Autónoma fue profesor. En México vive en casa de Concha Méndez, separada ya del que fue su esposo Manuel Altolaguirre, que en el homenaje a Luis Cernuda en 1936, dijo de él: “No conozco poesía más clara que la suya”. Desilusionado y solo, solo como siempre lo había estado, Luis Cernuda murió inesperadamente, el día 5 de noviembre de 1963, había cumplido 61 años.
El burgués educacional que configuró su nacimiento, luchaba de continuo con su rebeldía social, con su innato descontento con unas fórmulas ambientales, que habían de producir un radicalismo antiburgués.
La perfección es el signo que preside la obra del gran poeta de la soledad, hasta el punto de que, de humanismo contenido, sugiere haya sido trabajada por algún elemento: aire, sutil fuego. Hay en ella algo de intocable y aún de intangible. Y por ello, de raíz romántica, entra en el clima de lo clásico. Su poesía se hace ella misma, ella a solas. Cadencia que el aire arranca de la realidad inalcanzable. Gemido y llanto que se resuelven al fin en palabra. Canto del deseo; el canto más antiguo, enigmático, de la vida en su permanente alborear. Su lucha íntima entre la realidad y el deseo se le transparentaba en medio de un becquerianismo que le trasminaba desde su niñez sevillana y del que nunca él renegó. Y como dijo el poeta sevillano: “Tú, verdad solitaria, / transparente pasión, mi soledad de siempre, / eres inmenso abrazo; / el sol, el mar, / la oscuridad, la estepa, / el hombre y su deseo, / la airada muchedumbre, / ¿qué son sino tú misma? / Por ti, mi soledad, los busqué un día; / en ti, mi soledad, los amo ahora”.
Francisco Arias Solís
Por esa libertad bella como la vida.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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PATRICIO DE LA ESCOSURA
(1807-1878)
“Y oprimiendo contra el pecho
a un niño ya moribundo;
sumida en dolor profundo
una mujer en la venta
te olvida, guerra cruenta:
sólo al hijo ve en el mundo.”
Patricio de la Escosura.
LA VOZ ROMÁNTICA DESTERRADA
En una primera época la novela histórica liberal, y hasta que se politiza abiertamente en dirección al republicanismo o a un cierto socialismo, es cultivada por el asturiano Patricio de la Escosura, militar, dramaturgo, político que sufrió varios destierros, además de poeta romántico. Escosura trata la Historia medieval en el Conde de Candespina (1832) y el tema del pastelero de Madrigal en Ni rey ni Roque (1835). En El Patriarca del Valle (1846-1847) a vuelta con una historia más o menos folletinesca, el autor logra embutir parte de la historia liberal de su época.
Patricio de la Escosura Morrogh López de Porto Walcott nace en Madrid el 5 de noviembre de 1807. Durante la Guerra de la Independencia su familia se traslada a Lisboa y luego a Valladolid, donde cursa estudios en el muy ilustre Colegio de San Gregorio.
Regresado a su ciudad natal en 1820 estudia Moral y Leyes en la Universidad de Madrid y completó su formación asistiendo a las clases de literatura de Don Alberto Lista, en donde conocería a sus grandes amigos Espronceda y Ventura de la Vega.
Forma parte con sus amigos de la sociedad de “Los Numantinos” y se indigna como ellos, por el ajusticiamiento de Riego en 1823. Con motivo del juicio a que fueron sometidos, Escosura emigró a Versalles, París y Londres.
Hace carrera militar, como Ros de Olano, e ingresa en 1827 en la Academia de Artillería, de donde sale con destino a Valladolid a las órdenes de O’Donnell. Vuelve, destinado a Madrid, y con motivo de la muerte de Fernando VII Escosura acompaña al cadáver al Panteón de El Escorial, al mando de dos piezas de artillería. Fue ayudante de campo de don Luis Fernández de Córdova, y –con motivo del Motín del la Granja, cuando su jefe fue separado del servicio- se retiró de la milicia con el grado de capitán.
Toma parte desde entonces en las tertulias de “El Parnasillo”, y, en su activa militancia literaria de entonces, llegó a ser Presidente del Liceo en 1840. Su participación política en el Partido Liberal le lleva a ser responsable político de Guadalajara y a enfrentarse con el pronunciamiento de Septiembre de 1840. Victoriosos los pronunciados, Escosura huye a Valencia y de allí a París, donde vuelve a estar tres años exiliado.
Gracias al pronunciamiento de 1843, regresa Escosura a Madrid y es nombrado para altos cargos de la administración. Juega un papel importante en la génesis de la Guardia Civil. En 1847 es nombrado Ministro de Gobernación.
Diputado en Cortes y miembro de la Real Academia realiza una labor meritorio fruto de la cual fue la publicación de su obra más renombrada El Patriarca del Valle, en la que no sólo narra las vicisitudes políticas del liberalismo español, sino que nos hace penetrar en la vida de las reuniones literarias de Madrid de 1830.
Su paso del partido moderado al progresista inicia su declive político pese a una etapa floreciente en la que es nombrado Embajador en Lisboa (1851) y, de nuevo, Ministro de Gobernación en enero de 1856. Su enfrentamiento con O’Donnell precipita su dimisión.
Escosura destaca, sobre todo, como autor teatral, con obras como La Corte del Buen Retiro (1837), Bárbara de Bomberg (1837), Las mocedades de Hernán Cortés (1844) y Don Pedro Calderón de la Barca, que se estrenó en un aniversario de la muerte del dramaturgo, el 25 de mayo de 1867, en el Teatro de la Zarzuela. Esa noche el autor tuvo que saludar varias veces y la obra mereció críticas muy positivas. Además de los dramas históricos citados, Escosura escribió comedias como Las flores de Don Juan, El amante universal, etc. Fue también crítico e historiador literario, y en estas actividades destacan sus estudios sobre Calderón. Se hizo muy célebre su poema “El Bulto Vestido de Negro Capuz”, que sufrió numerosas imitaciones posteriores.
En 1863 es nombrado Comisario de España en Manila, y, diez años más tarde, Embajador en Alemania, donde empieza a resentirse su salud. Es relevado de su puesto con la proclamación de la I República. Escribe sus memorias de Comisario en Manila bajo el título de Recuerdos de Filipinas (1877) y es esta su última contribución importante a las letras españolas.
Desengañado y solitario, tras una vida de permanente agitación y lucha, muere Patricio de la Escosura en Madrid, el 22 de enero de 1877. Y como dijo nuestro poeta. “Del suspirado día mensajero / el crepúsculo pálido termina / una mañana del helado enero”.
Francisco Arias Solís
La libertad no la tienen los que no tienen su sed.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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PEDRO SALINAS
(1891-1951)
“Mi única amante ya siempre
y yo a tu lado, sin ti.
Yo solo con la verdad.”
Pedro Salinas.
LA VOZ DE LA VERDAD POETICA
Solo con la verdad, el poeta, o su poesía, como Orfeo con “la respuesta inflexible”, de su infierno. Poesía de verdad, es la poesía de Salinas. Y volviendo sobre su lectura, habría que añadir: verdad de poesía. Aquella verdad de la que leemos en un texto poético de Shakespeare: “que se parece a un cuento”. “Canto y cuento es la poesía”, decía nuestro poeta Antonio Machado. La poesía es canto y cuento de vida y de verdad.
La voz poética de Pedro Salinas, es una voz desnuda, novelada –ni de ilusión ni de deseo-, que nos dice claramente, sencillamente, en verdad, una poesía de verdad. Una poesía que nos enseña, una vez más, ahora, como siempre, que la poesía es verdad, que no es un estético artificio ilusorio; porque no es sombra, ni fantasma, sino verdad, la más insospechada, la más pura. Por eso, la poesía de Salinas, tiene razón de ser, es verdadera: porque tiene razón de ser humana, o sea, razón de ser moral. Es ésta la tradición más firme de la poesía, la de la poesía amorosa, lo que tuvo su expresión en Dante y en Petrarca como en Garcilaso y Lope de Vega, o como en los grandes románticos: los Goethe, Heine, Vigny, Baudelaire, Bécquer.... Poesía de verdad. Esa voz humana, desnuda, verdadera, de la poesía eterna es la que nos habla en los libros de Salinas.
“Este madrileño, de poesía y dibujo y nada color –decía Vicente Aleixandre- me traía a mí asociaciones sevillanas, cuando le veía”.
Pedro Salinas, nace en Madrid el 27 de noviembre de 1891. Cursó Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central. Fue lector de español en la Sorbona entre 1914 y 1917. En 1915 contrajo matrimonio con Margarita Bonmartí, alicantina instalada en Argel. En 1918 ganó la cátedra de la Universidad de Sevilla. Allí tuvo por alumno a Luis Cernuda. El curso 1922-1923 lo pasó en Cambridge, también como lector. Desde 1926 vivió en Madrid, colaborando en el Centro de Estudios Históricos. En 1933 fundó la Universidad Internacional de Santander, cuyos cursos organizó hasta 1936, año en el que aceptó un puesto en Wellesley College (Vermont), de donde pasó, en 1939 a la University John Hopkins, en Baltimore. Los cursos 1942-1945 profesó en la de Río Piedras (Puerto Rico) y, durante los veranos, en el Middlebury College (Vermont). Su vida, pues, transcurrió en centros universitarios rodeado de jóvenes estudiantes de la literatura española: “No quiero callar la generosidad de este autor –decía Luis Cernuda-. Entre nosotros pocos escritores jóvenes habrá que no deban a esa generosidad, tan poco frecuente en el ámbito literario, algún favor importante o decisivo para un espíritu joven que busca su camino”. Pedro Salinas muere en Boston el 4 de diciembre de 1951.
Además de uno de los grandes poetas de la generación del 27, artista refinado del pensamiento y de la palabra, Pedro Salinas fue también un crítico de fina sensibilidad y un ensayista de notable lucidez.
Su gran amigo Jorge Guillén distingue en su trayectoria tres etapas. La primera comprendería los poemarios Presagios (1923), Seguro azar (1929) y Fábula y Signo (1931); en ellos está la huella de Juan Ramón Jiménez, por un lado y los nuevos caminos vanguardistas del ultraísmo y del futurismo por otro. No faltan, sin embargo, poemas amorosos que anuncian la segunda etapa, integrada por sus obras maestras, La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936). Es, sin duda, la época de plena lírica del poeta. El amor pasa a ser exclusivo protagonista de los versos. La tercera etapa de su poesía se inicia con el exilio y la componen El contemplado (1946), Todo más claro y otros poemas (1949) y Confianza (1955). En ellos se da una irrupción del objetivismo y una actitud solidaria con el hombre que desembocará finalmente en un intimismo machadiano. Entre el resto de sus escritos conviene destacar sus piezas teatrales (Judith y el tirano, El dictador, La fuente del Arcángel o La cabeza de Medusa), la novela La bomba increíble (1950), los libros de narraciones Víspera del gozo (1926) y El desnudo impecable (1951) y la importante obra crítica entre las que mencionaremos títulos como Literatura Española del siglo XX (1941), Jorge Manrique (1947), La poesía de Rubén Darío (1947), El defensor (1948) y Ensayos de literatura hispánica (1958). Un recientísimo estudio sobre la obra de Pedro Salinas realizado por la licenciada en Filología Hispánica y doctora en Literatura Española, Natalia Vara Ferrero, de la Universidad del País Vasco, ha permitido recuperar textos inéditos de la narrativa del poeta.
La poesía tiene en Salinas uno de sus más apasionados amantes. “La lírica de Salinas –decía Azorín- no es la lírica de los anteriores poetas. Todo aquí es sencillo, natural, coherente... Acaso es esta poesía lírica la más avanzada, la más física, la más honda de toda Europa...” Cuán difícil es la poesía de Salinas sin dificultad aparente, una poesía sin más artificio literario que el indispensable para manifestarse poéticamente. Poesía con sus verdades propias; distintas, claras. Poesía de verdad. Y como dijera el poeta:”Tu verdad me asegura / que nada fue mentira”.
Francisco Arias Solís
Paz y Libertad.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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JOSE ORTEGA Y GASSET
(1883-1955)
“Yo soy yo y mi circunstancia...”
José Ortega y Gasset.
LA VOZ DE LA RAZON VITAL
El krausismo, el regeneracionismo y la generación del 98 son sin duda los gérmenes de un clima de renovación filosófica que creo que puede emparentarse con el clima literario de lo que se ha llamado el “novecentismo”.
La figura máxima de dicha renovación y autor en no escasa medida de la misma, es José Ortega y Gasset, a dicho fin, utiliza todos los medios a su alcance: el periódico, la conferencia, el libro, la cátedra, el ensayo literario, etc. La tarea no le fue difícil desde el primer momento, pues su padre –Ortega y Munilla- fue un novelista conocido y director de El Imparcial, donde publicaría el futuro filósofo sus primeros escritos; su madre pertenecía a una conocida familia –los Gasset- de políticos muy influyentes durante la Restauración. El joven José tuvo una educación esmerada en España, completando posteriormente su formación filosófica en Alemania; a los veintisiete años –1910-, Ortega era ya catedrático de Metafísica en la Universidad de Madrid.
José Ortega y Gasset nació en Madrid el 9 de mayo de 1883. Se crió entre el ruido de las rotativas y la emoción del suceso del día. El solía decir: “He nacido sobre una rotativa”. Cursó los estudios de primera y segunda enseñanza en un colegio de jesuitas en Málaga, donde, desde muy niño, mostró una gran afición por las asignaturas de lenguas clásicas. Latín y Griego. Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Central, en 1904 se doctora con una tesis titulada Los terrores del año 1000 (Crítica de una leyenda).
Estudió en Alemania con el profesor Cohen la filosofía kantiana y el neokantismo, y fue el importador en España de esas doctrinas filosóficas. Pero Ortega es un hombre del Sur, y la doctrina filosófica, adquiere un nuevo vigor, una fuerza viva, actual. No es la suya una filosofía deshumanizada. La razón pura perderá en él su pureza para convertirse en razón vital.
Muy joven, comenzó a colaborar en el diario de su familia –el más importante entonces, de España-. Sus escritos llamaron en seguida la atención por la perfección de su prosa y la profundidad de su pensamiento.
Al crearse en el año 1909 la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio fue nombrado profesor de Filosofía. Al año siguiente hace oposiciones a la cátedra de Metafísica y debuta como catedrático en la Universidad Central de Madrid, cátedra que ejercerá hasta 1936. Fundador de varios diarios, publicaciones y editoriales, entre ellas Revista de Occidente, que representó una apertura de España a la cultura internacional. La guerra civil le hace abandonar España y permanece nueve años en el exilio desarrollando ciclos de conferencias en varios países. Cuando Ortega vuelve a España en 1945, apenas pudo actuar públicamente, porque nunca quiso hacerlo oficialmente. José Ortega y Gasset muere en Madrid el 18 de octubre de 1955, y poco antes de morir dijo aquellas palabras estremecedoras: “En España, ni para morirse le dejan a uno en paz”.
En su libro Personas, obras, cosas recoge los artículos que, en forma de ensayos, fueron publicados en su primera juventud. En 1914 escribe Meditaciones del Quijote. El tema central de este libro es España. “Estos ensayos –escribe Ortega- son para el autor –como la cátedra, el periódico o la política- modos diversos de ejercer una misma actividad, de dar salida a un mismo efecto... Se trata, pues, lector, de unos ensayos de amor intelectual. El lector descubrirá hasta en los últimos rincones los latidos de la preocupación patriótica”. Quizá lo más granado de esta actitud se halle recogido en los ocho tomos de El Espectador, cuya publicación iniciará Ortega en 1916 y terminará en 1934. Ortega, desde su mocedad, ejercitó una función de orientación política, basta recordar dos de sus libros: España invertebrada (1921) y La rebelión de las masas (1930).
En 1910 dio su primera gran conferencia en la sociedad “El Sitio” de Bilbao, titulándola Pedagogía Social. En 1914 desarrolló en el teatro de la Comedia, de Madrid, su disertación Vieja y nueva política, señalando nuevos rumbos a la juventud de la nueva generación.
Siendo el Estado el eje de la sociedad y el gran impulsor de la historia, es natural que Ortega se preocupara de su origen y esencia. El origen deportivo del Estado se titula uno de sus ensayos más bellos, sin embargo, es más realista el ensayo Abenjaldun nos revela el secreto, donde Ortega resume las ideas que el gran sociólogo del siglo XV expone en sus Prolegómenos, sobre el origen del Estado de conquista o sociológico, como luego se ha llamado.
Su labor literaria y filosófica es la mayor y más importante de la España contemporánea. Hay que reconocerle el gran servicio pedagógico de haber puesto en circulación más ideas filosóficas que ningún otro español de su tiempo Ha escrito de todo lo divino y lo humano y es muy difícil, no ya resumir la vasta floresta de su obra, sino diferenciar los frutos más válidos. Citaremos al menos, algunos títulos: Ideas sobre la novela (1914), Vieja y nueva política (1914), El tema de nuestro tiempo (1923), La deshumanización del arte (1925), La redención de las provincias (1929), Misión de la Universidad (1930), Goethe desde dentro (1932), Rectificación de la República (1933), En torno a Galileo (1933), Ensimismamiento y alteración (1939), Ideas y creencias (1940), Sobre el amor (1940), Historia como sistema (1940), Apuntes sobre el pensamiento (1943) y Papeles sobre Velázquez y Goya (1950. Después de su muerte se publicaron, entre otros textos, El hombre y la gente (1957), ¿Qué es filosofía? (1958), Idea del teatro (1958), La idea de principio en Leibniz (1958), Meditación de Europa (1960), Origen y epílogo de la filosofía (1960) y Pasado y porvenir para un hombre joven (1962).
La ecuación personal de Ortega puede ser ésta: un liberal de su época, un fuerte temperamento estético que hace filosofía, un brillante escritor que permanecerá en la literatura española, por su forma y por su emoción estética, por su poesía. Su obra seguirá siendo, esencialmente, una obra de arte.
“En la España de los vencedores –escribe su famoso discípulo Julián Marías-, Ortega fue eliminado, sistemáticamente atacado, y se trató de borrar hasta su última huella, especialmente en la Universidad. Muchos emigrados –aunque fuesen de 1936 y no de 1939, aunque no hubiesen participado en la defensa de la República- simularon creer que Ortega no la había defendido, aunque la verdad estricta es que la defendió contra todos (contra los que la atacaron y contra los que usurparon su nombre y destruyeron su espíritu)”.
Francisco Arias Solís
Paz y libertad.
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Gracias.
JOSE NOGALES
(1860-1908)
“¡Valiente soldado del Arte,
adiós, que luego nos veremos!...
También nosotros pronto iremos
con nuestra música a otra parte.”
Manuel Machado. A José Nogales.
LA VOZ DEL PERIODISMO MODERNO
José Nogales tenía sentido periodístico. Para un escritor tener sentido periodístico, en estricto sentido, es tener sentido del tiempo; del tiempo que vive y del tiempo en que vive (esto es, del tiempo suyo y del tiempo de los demás; del tiempo de todos y de su tiempo propio).
José Nogales Nogales nace en Valverde del Camino, provincia de Huelva, el 21 de octubre de 1860. Sin embargo, él se consideraba natural de Aracena. Su padre era notario. En Aracena estudia las primeras letras y marcha a Sevilla a estudiar Bachillerato. Allí comienza la carrera de Leyes. Nogales compaginaría sus estudios con el trabajo en los semanarios El Látigo y El Pensamiento Moderno. Antes de terminar la carrera, Nogales se marcha con unos amigos a Marruecos, en un navío contrabandista. “Fui a Marruecos a pasar unas semanas –nos cuenta Nogales- y pasé algunos años”.
En unión de un industrial inglés, Trinidad G. Absines, Nogales funda, dirige y realiza, prácticamente en solitario, casi dos años, el que fue el primer periódico de Marruecos, Al-mogreb Alaksa (El Lejano Occidente). Este periódico semanal siguió viviendo hasta bien entrado el siglo XX, en que se transformó en el Tangier Gazette.
Nogales inicia en el periódico marroquí una campaña contra la venta de esclavos que se practicaba en las plazas públicas. Es tanta la insistencia del periodista onubense, que los representantes europeos formularon ante su majestad xerifiana, una enérgica protesta por estos espectáculos de lesa humanidad, consiguiendo que la esclavitud fuese abolida. El Gobierno portugués condecoró a Nogales por esta campaña de humanidad y justicia.
En 1844 Nogales vuelve a España. Termina la carrera de Leyes y se establece en Huelva donde ejerce como abogado.
Desde el diario la Coalición Republicana emprende una campaña contra los métodos de explotación de la Compañía de Río Tinto, cuyo procedimiento de calcinación de las piritas producía unos humos que asolaban, poco a poco, todos los terrenos agrícolas sobre los que se posaban. Nogales consigue que la Compañía modifique sus sistemas y que abone las indemnizaciones a los perjudicados.
En los años finales de siglo José Nogales es secretario del Ayuntamiento de Niebla, bibliotecario de la Diputación Provincial de Huelva, se casa, y se dedica reposadamente a escribir. Aparecen sus primeros libros Mosaico, Leyendas y tradiciones de la Sierra y Nuevas cartas del Caballero de la Tenaza.
Las calidades literarias de Nogales se muestran en toda su belleza en los cuentos, artículos y relatos cortos. Las tres cosas del tío Juan es su cuento más conocido, escrito en el pueblo onubense de San Juan del Puerto. Funda y dirige la edición sevillana de El Liberal. De allí pasa a la redacción del de Madrid, donde ya vivió prácticamente sin interrupción. Publica dos novelas de costumbres andaluzas: Mariquita León y El último patriota. El libro Notas sevillanas es un compendio de sus artículos periodísticos sobre la Sevilla de principios del siglo XX.
El escritor describe en Mariquita León un pueblo corrompido por la tiranía y falta de honradez de tres caciques que intentan aniquilar el poder de la protagonista, rica terrateniente llegada a la cumbre de la jerarquía aldeana por medios honrados. Nogales alude a la corrupción del sistema electoral. Los caciques presionan a los aldeanos para que voten a favor del candidato que les designan.
En escritos de su madurez encontramos estas pinceladas sobre la dramática situación de los jornaleros en Andalucía. “El pueblo, la masa trabajadora –escribe Nogales- va despertando en fuerza de latigazos y merced a extrañas direcciones. El concepto de la propiedad es allí absolutamente feudal. Los hombres son para la tierra, no la tierra para los hombres. Y esta antigua concepción del derecho, que aún nos dan en las Universidades, donde se estudia más derecho romano que derecho español, hace que el jornalero se le considere como un apero de labranza a la entera disposición del señor de la tierra, no como un colaborador de imprescindible necesidad. El jornal supone la cantidad mínima suficiente para la sustentación del jornalero. La diferencia, entre el antiguo esclavo y el moderno jornalero consiste en que para el esclavo se señalaba la cantidad máxima de alimentación, toda ella en especie: al jornalero la mínima, y se le suele suministrar en especie y dinero”.
A los 47 años, Nogales pierde la vista, por una doble catarata, poco después el 7 de diciembre de 1908, muere José Nogales en su casa de Santa Engracia en Madrid. Manuel Machado nos dejó estos versos: “En la hora mala / de tu partida, compañero, / nos peguntamos unos a otros / cuando nos tocará a nosotros...”
Francisco Arias Solís
La peor paz es mejor que la mejor guerra.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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Lista de regalos de ocasión
para obsequiar a los participantes del
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad
Un 2009 sin más guerras
Un arco iris nocturno
El cuento de nunca acabar
Un montón de horas muertas
La querida libertad
Un barco hundido
Un velado desvelo
Una máscara de cristal
Un grito en el cielo
Una gota de paz
Un minuto para perderse
Un sol sin ocaso
Un viaje sin destino
Un reloj sin prisa
Una bella sonámbula perdida en el desván
La manzana de la concordia
Un trapecio para saltar sin alas
Un teléfono asesinado
Un poema enigmático
Un saber que ocupe lugar
Un silencio para gritar sin límites
Una media verdad y su otra mitad
Una pizca de felicidad
Una ilusión para vivir
Un ama de cría para el desayuno
Una música sin ruido
Un compás de espera
Una solidaridad verdadera
La salida del laberinto
Una fiesta libertina
Una ciudad sin corrupción
Un cementerio lleno de vida
Una vida sin carrera de obstáculos
Una revolución en silencio
Una idea genial encontrada en la papelera
Un milagro
Una veleta sin norte
Una invisible flor de primavera
Un dedo puesto en la llaga
Una luna tatuada
Una respuesta para todas las preguntas
Francisco Arias Solís
La primera víctima de la guerra es la infancia.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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Para participar en el festival puede remitir sus poemas a la dirección:
pazylibertad@arrakis.es
Se ruega y agradece su difusión.
ESTEBAN ECHEVERRIA
(1805-1851)
“Dime ¡oh pueblo soberano!
¿Qué hiciste de ellos liviano
cuando tuviste en la mano
tu destino y porvenir”.
Esteban Echeverría.
LA VOZ DEL HACEDOR DE UTOPIAS
El ambiente de violencias, peligros, prisiones, martirios y muertes en que vivió la Argentina bajo la larga e implacable dictadura de Juan Manuel Rosas infundió al romanticismo rioplatense un giro social y de lucha, de carácter abiertamente liberal. La disolución de la Asociación de Mayo, organizada por Esteban Echeverría se ha estimado como el más visible exponente de la lucha que los escritores sufrieron bajo las más duras persecuciones.
La crítica ha coincidido en resaltar La cautiva dentro de la obra de Echeverría. La acogida por parte de los poetas jóvenes porteños fue clamorosa también lo fue de la crítica en el momento de su edición, en septiembre de 1837. En La cautiva, Echeverría se propuso crear una poesía que fuera completamente nacional, argentina: la poesía dela Pampa. En Cádiz, donde según Menéndez Pelayo, se reedita el libro, se agota media edición.
Esteban Echeverría nace en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1805, cinco años antes de la revolución de Mayo que tanto gravitará sobre su vida y la del país. Los vientos de la liberación ya soplaban con fuerza en toda América. El absolutismo retrógrado de Fernando VII no había hecho sino deteriorar más las difíciles relaciones entre la metrópoli y las colonias.
En un fragmento autobiográfico, él mismo responsabiliza de la irregularidad de sus estudios primarios a la borrascosa situación política. A la inestabilidad del entorno se suma otra : la emocional, causada por la temprana muerte de su padre, el comerciante vasco José Domingo Echeverría.
Su adolescencia es disipada y bohemia, aunque seguramente, menos peculiar a lo que él lamenta al declararse don Juan y libertino. A la muerte de su madre, en 1822, se marcha al campo para buscar paz y consuelo en la naturaleza. En ese mismo año, se inscribe en la flamante Universidad de Buenos Aires. Estudia filosofía y latín. A finales de 1823 comienza a trabajar como dependiente de aduana en unos almacenes mayoristas.
En marzo de 1826, luego de un viaje azaroso, llega a París con una guitarra y unos pocos libros. En la Sorbona estudia economía política y legislación, y “como desahogo a estudios más serios –según él mismo escribe- me dediqué a leer algunos libros de literatura. Shakespeare, Schiller, Goethe y especialmente Byron me conmovieron profundamente y me revelaron un nuevo mundo”. Y si bien su conversión al romanticismo estético fue súbita, su asimilación del socialismo utópico pertenece a una etapa posterior.
En París asiste a algunas tertulias literarias y escribe sus primeros poemas. Vuelve a Buenos Aires, en junio de 1830. “Al volver a mi patria ¡cuántas esperanzas traía! Pero todas estériles: la patria ya no existía”, diría el poeta.
Al poco tiempo de llegar de París publica en La Gaceta Mercantil “Regreso” y “Celebridad de Mayo” , que luego incluirá en Los consuelos (1834). Por esa época frecuenta el salón de Mariquita Sánchez, dama progresista y patriota, donde se vincula con jóvenes que luego formarán el grupo conocido como la Generación del 37.
En 1832 aparece Elvira o la novia del Plata , que tendrá el mérito de introducir el romanticismo en el Río de la Plata. La cumbre de su actividad poética la consigue con La cautiva, que aparece incluida en Rimas (1837). Comienza su primer poema de tema político, La insurrección del sud, que publicará años después en Montevideo. Pero su obra más conocida es el relato costumbrista de descarnado realismo, El matadero (1838), escrito el mismo año en que fundó la asociación secreta “Joven Argentina” (más tarde llamada “Asociación de Mayo” ), para luchar contra la brutal tiranía de Rosas.
Echeverría se ve obligado a exiliarse en Uruguay. En 1841 se instala en Montevideo. Allí escribe La guitarra o primera página de un libro, poema autobiográfico. Es curiosa la coincidencia de la reaparición de la guitarra, como tema de su primera composición importante del exilio. La obra cumbre de esta etapa es, sin duda, el Dogma socialista de la Asociación de Mayo.
Desterrado, pobre, enfermo y olvidado, el poeta encarna todas las fatalidades “románticas”, a su dolencia cardiaca se suma una tisis que completa el arquetipo y le anuncia continuamente “que en juventud temprana / morir es su destino”.
En 1840 participa como miembro del primer Consejo de la Universidad Nacional de Montevideo. Pero en agosto del año siguiente debe pedir la baja por el empeoramiento de su siempre precaria salud. Finalmente, y para coronación de esa adversidad “romántica” muere en Montevideo el 19 de enero de 1851, poco antes del pronunciamiento de Urquiza, sin ver cumplido el proyecto al que había consagrado su vida y su poesía. Su proyecto político se cumple en la orientación de la Constitución y en la acción de gobierno de sus compañeros de generación que dirigirán el país hasta fines de siglo.
Además de ser un propulsor de iniciativas múltiples es un realizador de utopías que consigue pensar una nación y fijarla en su literatura. Y como dijo nuestro poeta “Murió, por siempre cerrados / están sus ojos cansados / de correr por llanuras y cielo, / de sufrir tanto desvelo... “
Francisco Arias Solis
No se puede ser libre más que entre libres.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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EN EL CENTENARIO DE CIRO ALEGRÍA
(1909-1967)
“La soga iba desde las muñecas hasta el arzón de la montura,
colgando en una dolorosa curva humillante.
A la Marina se le quedó el cuadro en los ojos.
Desde entonces veía al Mateo, yéndose, amarrado sin poder volver,
con su poncho morado, seguido de los gendarmes de uniformes azules.
Los veía voltear el recodo y desaparecer.”
Ciro Alegría.
LA VOZ DEL MUNDO INDÍGENA
La novela indigenista surgió en los países andinos –Bolivia, Ecuador, Perú-, en los que parece prolongarse de una manera anacrónica, en ciertos aspectos relacionados con la situación de las poblaciones indígenas, una oscura época colonial de cuño feudal, con todo lo que conlleva de abuso y sometimiento. Si bien es cierto que tanto los mestizos como los blancos consiguen con frecuencia superar los condicionamientos de la explotación y de la opresión, convirtiéndose en un gran número de casos en instrumentos de la oligarquía y del poder político, no es menos cierto que los indios continúan languideciendo en condiciones de extrema pobreza y de cruel servidumbre.
Esto explica, sin lugar a dudas, el surgimiento en la narrativa de los países mencionados de una corriente que trata la situación del mundo indígena, siguiendo las lejanas huellas de la peruana Clorinda Matto de Türner, cuyo realismo abandonan para incorporar una visión aún más cruda.
En el Perú, Ciro Alegría, es uno de los grandes novelistas de la corriente indigenista. La novela de Alegría es realista, de honda preocupación humana, resuelta, sin rodeos, encuadrada en la protesta social y política, apegada a las realidades del mundo al que se refiere, pero sin concesiones a lo horripilante, como la novela de otros escritores de esta corriente; hay en ella, por el contrario, un mesurado tono lírico que presta una base todavía más convincente a la protesta.
Ciro Alegría Bazán nace en Sartimbamba, Huamachuco, el 4 de noviembre de 1909 y muere en Chaclacayo el 13 de febrero de 1967. Recibe una educación liberal y progresista en medio de la vida casi feudal de los grande fundos del interior del departamento de La Libertad. Influye en su formación espiritual y en su inquietud interior la vida a orillas del río Marañón, que determina ciertas condiciones ambientales de trabajo y de paisaje, y las narraciones de personajes-tipo que laboran en las faenas agrícolas. Estudió en el colegio nacional de San Juan de Trujillo, donde fue discípulo de César Vallejo y en la facultad de letras de la universidad de la misma ciudad. Periodista en su juventud, tiene luego una activa participación en la vida política. Fue colaborador de los diarios peruanos La Tribuna y El Norte, y del argentino La Nación. Defendió la política revolucionaria del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), por lo que fue encarcelado en 1934 y desterrado a Chile al año siguiente.
En el destierro en Chile, escribe las tres novelas que le dan fama en el continente: La serpiente de oro (1935), ambientada en las tierras situadas a orillas del río Marañón, Los perros hambrientos (1938), uno de cuyos capítulos sirvió de inspiración para El mundo es ancho y ajeno (1941), su obra más celebrada y, para muchos, uno de los máximos ejemplos de la narrativa indigenista. Alegría fue profesor de literatura hispanoamericana en Estados Unidos y Puerto Rico. Regresa a su país y ocupa cargos políticos, al mismo tiempo que traduce y publica cuentos de tipo indigenista.
Los personajes del escritor peruano viven en un bucólico y fortalecedor contacto con la tierra, que afirma su dimensión humana y deja sin justificación el encarnizamiento con que el abuso y el egoísmo se abaten sobre ellos.
Después de El mundo es ancho y ajeno, Ciro Alegría publica solamente un libro, Duelo de caballeros (1955), perteneciente a su primera época y, como tal, documento interesante para estudiar los orígenes de su narrativa.
Tras las muerte de Alegría, su esposa, Dora Varona, se dedicó no sólo a reimprimir las obras más conocidas del novelista, sino también a editar todo cuanto había quedado inédito: una obra notable, aunque no sea decisiva a la hora de evaluar los méritos artísticos de la narrativa de Alegría, que siguen siendo muchos. El dilema de Krause tiene como fondo la Penitenciaría de Lima, la experiencia del propio escritor como prisionero político durante el gobierno de Sánchez Cerro; Lázaro es una novela sin concluir, escrita en Cuba, de vibrantes acentos políticos. A estos libros se suman tres volúmenes de relatos: 7 cuentos quirománticos, escritos en los Estados Unidos y Puerto Rico; La ofrenda de piedra, relatos andinos, El sol de los jaguares, relatos amazónicos. En 1976 aparecieron unas interesantes memorias bajo significativo título: Mucha suerte con harto palo.
Su obra tiene ante todo un valor documental, guiada por el propósito de reivindicar al pueblo indígena, destruido económica y socialmente por el progreso. En ella encontramos también recuerdos infantiles, evocaciones de costumbres, folklore, etc. En suma, la cultura indígena con su acervo de leyendas, mitologías, formas distintas de ver el mundo, que apuntan un nuevo modo de narrar hispanoamericano, precursor del actual. Y como dijo el novelista peruano: “Con códigos y en papel sellado se ha escrito parte de la tragedia del Perú. La otra parte se ha escrito con fusiles y con sangre”.
Francisco Arias Solís
¡Necesitamos vivir en paz!
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
(1811-1888)
“A los dieciséis años de mi vida entré a la cárcel,
y salí de ella con opiniones políticas.”
Domingo Faustino Sarmiento.
LA VOZ DEL ROMANTICISMO COMBATIVO
La originalidad de Sarmiento está en que la filosofía romántica de la historia vino a fundirse entrañablemente con su intuición de la propia vida como vida histórica. Sentía que su yo y la patria eran una misma criatura, comprometida en una misión histórica dentro del proceso de la civilización. De aquí que sus escritos, siendo siempre actos políticos, tengan un peculiar tono autobiográfico. En su primera autobiografía Mi defensa (1843), forjada en Chile como un arma, Sarmiento se exhibe luchando a brazo partido con la pobreza, atraso, ignorancia, violencia, injusticia y anarquía de su medio. Sus frases se refractan en dos haces: uno que ilumina el impulso de la voluntad creadora; el otro, la inercia de las circunstancias adversas. Pronto el lector advierte que esa polarización tiene un sentido filosófico: alude al conflicto entre espíritu y materia, libertad y necesidad, historia y naturaleza, progreso y tradición. Y, en efecto, cuando Sarmiento pasó del sentimiento de la propia vida personal a la interpretación de la vida pública argentina, las confidencias de Mi defensa se convirtieron en una fórmula política: Facundo o civilización y barbarie (1845), publicado como folletín en El Progreso, que no es ni historia, ni biografía, ni sociología: es la visión de un país por un joven ansioso de actuar dentro como fuerza transformadora. El Facundo ha merecido los mayores elogios de la crítica por la calidad de su prosa y el vigor de sus descripciones de hombres, situaciones y ambientes: “Este libro poderoso –escribe Pedro Henríquez Ureña- es la obra maestra de su tiempo en América”.
Domingo Faustino Sarmiento es la personalidad más vigorosa del grupo de los “Proscritos” argentinos, activos opositores al régimen de Rosas. Sarmiento incitaba a escribir con espontaneidad, con amor, con corazón, lo que veía alrededor, lo que le venía a la mente, porque todo esto resultaría bueno, en el fondo, aunque en la forma fuese incorrecto; resultaría apasionado por más que algunas veces fuera inexacto; le gustaría al lector, aunque hubiese horrorizado a Garcilaso; y sobre todo, no se parecería al lenguaje de ningún otro y, bueno o malo, nadie se lo disputaría. Sarmiento se atuvo siempre a su lema: “las cosas, hacerlas, aunque sea mal, pero hacerlas”.
Desde un punto de vista más estrictamente literario, Sarmiento se revela como escritor en los Viajes (1849), testimonio de una notable capacidad de observación, de una vena narrativa válida, de gran capacidad estilística para plasmar sus impresiones en torno a los varios países visitados, entre ellos, Francia, Italia y los Estados Unidos.
Domingo Faustino Sarmiento nace en San Juan de la Frontera el 15 de febrero de 1811 y muere en Asunción el 11 de septiembre de 1888. Desde muy niño vive la agitada situación política de su país, que acaba en guerra. De formación autodidacta, pronto revela sus extraordinarias dotes como escritor. El pensamiento de Sarmiento evoluciona hacia la afirmación de un progreso civil hispanoamericano, de la que deja testimonio en los Recuerdos de provincia (1850). El hombre político, con mayor reflexión y control, dominado por nostalgias instintivas, dirige su mirada hacia el futuro que está llamando a la puerta. Considera que la barbarie ha perdido definitivamente la partida y que la civilización está destinada a triunfar.
Rosas cae en 1851, vencido por Urquiza, situación que parece confirmar las grandes esperanzas de Sarmiento. Pero Urquiza lo desilusiona muy pronto y desde Chile escribe La campaña del Ejército Grande (1852), donde ataca al nuevo presidente con el ardor que en él es habitual.
En 1855 una amnistía permite a Sarmiento volver a la Argentina. En 1864 se le nombra representante del país en los Estados Unidos. En 1868 a su regreso de los Estados Unidos, se entera de que ha sido elegido para la presidencia de la República.
Durante su gobierno dio gran impulso a la enseñanza popular, organizó el magisterio e impulsó la instrucción técnica y profesional; estableció bibliotecas, museos, gabinetes científicos; creó el Observatorio astronómico, el Colegio militar, la Escuela naval; tendió nuevas líneas férreas y telegráficas; hizo levantar un censo demográfico; fomentó la inmigración y contrató maestros y especialistas en ciencias.
A lo largo de los años de su gobierno tuvo que hacer frente a numerosas hostilidades, en particular a la oposición de la aristocracia criolla. Nombrado ministro en el gobierno de su sucesor, Avellaneda, escribió en 1883 el libro Conflictos y armonías de razas, obra sociológica, una vez más estamos ante la revelación de un temperamento indómito de luchador, un hombre que con el tiempo se afirma con estatura continental.
El clima de la dictadura está reflejado con extraordinaria incisividad en Facundo o civilización y barbarie, que en este sentido, se convierte en un libro de importancia ejemplar. Con Facundo, “genio bárbaro”, desaparecen las tradiciones del buen gobierno, todo se degrada, las leyes llegan a ser instrumento de abuso en manos de individuos sin escrúpulos. Pero Facundo es sólo un pretexto para que el escritor argentino pueda llegar a la condena plena de Rosas y de su régimen despótico. Y como dijo el político y escritor argentino: “Educarse es ser simplemente hombre libre”.
Francisco Arias Solís
La paz pide una oportunidad.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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RAFAEL GUILLÉN
“Yo sé que es mía esta tierra
que ha de ser mi sepultura;
que también mi pena es mía
aunque no tenga escritura.”
Rafael Guillén.
LA VOZ DE UNA ENVIDIABLE LIBERTAD
Rafael Guillén, casi sin darse cuenta, ha ido barruntando a través de su poesía, un tema esencial –el del tiempo y el espacio-, que intenta ahondar, al escribir un poema experimental en el que se pretende “una iluminación sucesiva y sistemática de todos los límites –espacio, tiempo, movimiento... “.
Para muchos, Rafael Guillén pasa por un poeta dedicado a cantar, de modo casi exclusivo, el amor humano. No sería poca cosa, desde luego. Al margen de las modas, éste es una de las constantes principales de la poesía de todos los tiempos y meridianos. Pero Guillén, como siempre, sublimará, poco a poco, el tema, y lo irá ligando a situaciones límites del ser humano: a la nada, al tiempo, a la soledad, a la muerte, a Dios, a los misterios de la vida.
El poeta se ha sentido atraído desde sus primeros versos por la mujer. Le basta una muchacha triste en una esquina nocturna, profesando “la alegría del que paga al contado”, para soñarla “contando mariposas” y “estrenando un blanco lino”, hasta decirle: “No sé muchacha triste, qué nube de qué otoño / te sembró de alfileres la paz de la mirada”.
Rafael Guillén nació en Granada el 27 de abril de 1933. Fundó y ha dirigido, junto con José García Ladrón de Guevara, la colección poética Veleta al Sur. Colabora en importantes revistas europeas y americanas y sus poemas y artículos han sido traducidos a varios idiomas. Ha viajado por Europa América, Asia y Africa. Ha obtenido entre otros los premios “Leopoldo Panero”, “Guipúzcoa”, “Boscán”, “Ciudad de Barcelona“ y dos internacionales en New York y Guatemala. En 1994 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por Los estados transparentes. En el 2003 se le concede el Premio de la Crítica Andaluza. Posee la Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada y Medalla de Oro de la Ciudad Entre los títulos más destacados de su obra se cuentan: Antes de la esperanza, Ríos de Dios, Pronuncio amor, Elegía, Cancionero-guía para andar por el aire de Granada, El gesto, Hombre de paz, Tercer gesto, Apuntes de la corrida, Amor, acaso nada, Los vientos, Límites, Gesto segundo, Antología poética, Los estados transparentes, Vasto poema de la resistencia, Mis amados odres viejos, El manantial, Variaciones temporales, Las edades del frío, Estdo de palabra, Signos en el polvo y Los dominios del cóndor.
Rafael Guillén busca su universalismo sin desligarse de su tierra. Guillén, como buen granadino, se sienta a solas en su ventana, de cara a las nieves de la Sierra, en un sillón de “hombre en paz”, o se pierde a solas, por las callejas granadinas, por los recovecos del silencio albaicinero. Por eso Rafael, cancionero y guía para andar por el aire de Granada, conocedor de ese aire que desde niño ha respirado, granadino hasta los huesos, andaluz de pura cepa, se va haciendo universal, escarbándose por dentro los propios sésamos, los propios límites, sin buscarse otra aventura.
Rafael Guillén es un poeta que domina a la perfección la técnica poética. Es un autodidacta que no tiene ni siquiera el bachillerato, pero que domina el idioma, tiene un lenguaje propio, conoce y respeta la sintaxis como pocos. Se queja de que, a veces, incurre en lo didáctico. Que afirma mucho. Que se está haciendo un ideólogo, un ensayista en verso. Añora el sentimiento de sus comienzos, como si el sentimiento fuera el supremo de los caminos.
Es interesante la concepción de la muerte de Rafael Guillén. Su desolación de niño que, un día cualquiera, se encuentra de repente al otro lado de la valla de ese lugar en que están los desterrados, los muertos. “Hay que amar a los muertos, comprenderlos”, nos dirá volviéndonos los ojos.
Es mucho lo que separa a la poesía de Rafael Guillén –poeta de Granada, poeta de Andalucía de la nieve y del silencio- de la poesía cálida y vegetal de la Andalucía del río grande y la bahía. En Rafael late lo íntimo de la vida. La soledad. La luz, la desesperanza... No en vano, dijo el poeta granadino: “Sólo acierta en amor quien se equivoca / y entrega mucho más de lo que entrega”.
Francisco Arias Solís
No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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ALFONSO REYES
(1889-1959)
“Amapolita morada,
del valle donde nací:
si no estás enamorada
enamórate de mí.”
Alfonso Reyes.
LA VOZ DEL MEXICANO UNIVERSAL
Alfonso Reyes, uno de los grandes humanistas que ha tenido la cultura hispánica, es el “mexicano universal” por excelencia, el hombre de letras más completo que México ha dado al mundo. Su ingente obra de polígrafo estuvo siempre abierta a todos los canales de comunicación con otras culturas y abarca casi todos los géneros: poesía, narrativa, ensayo, crítica literaria y filológica, crónica... Está considerado uno de los mejores críticos de la lengua española.
Alfonso Reyes Ochoa nace en Monterrey, Nuevo León, el 17 de mayo de 1889. Estudia en México en la Escuela Nacional de Preparatoria y en la Escuela de Jurisprudencia, en donde recibe el título de licenciado en Derecho en 1913. Fue también doctor en Letras.
Cuestiones estéticas, libro editado en París en 1911, es su primera irradiación en el mundo internacional de las letras. Ese año se casa con Manuela Mota, su compañera ideal.
Durante muchos años, estuvo en el Servicio Exterior, primero en la embajada de México en París y después en Madrid. En España pasó diez años desde 1914 a 1924. Ortega y Gasset al fundar el diario El Sol, nombra a Reyes colaborador del mismo. Con el grupo de Ramón Menéndez Pidal realiza estudios filológicos –literarios de primera importancia. Es gran amigo de Juan Ramón Jiménez, Azorín, Valle-Inclán y Gómez de la Serna. La presencia en España se traduce luminosamente en sus ensayos costumbristas e impresionistas, los Cartones de Madrid, Horas de Burgos y en otras piezas que componen Las vísperas de España.
Después de permanecer, nuevamente, tres años en Francia, Reyes es nombrado embajador mexicano en la Argentina y posteriormente en Brasil. En el libro Quince presencias, recoge deliciosas evocaciones costumbristas de paisajes y personajes brasileños. Su “correo literario” o revista personal Monterrey, redactado desde Sudamérica, refleja su preocupación por todas las culturas.
Terminada su carrera diplomática regresa la ciudad de México en 1939, para radicarse allí definitivamente. Se hace construir una casa en forma de “biblioteca con anexos”, bautizada “La capilla Alfonsina”, por su entrañable amigo español en el exilio Enrique Díez-Canedo. Fundó y regentó la cátedra de historia de la lengua y literatura españolas en la universidad de la Ciudad de México y creó el que se llamaría Colegio de México, ocupando en él la cátedra de historia de la cultura. En 1957 fue elegido presidente de la Academia Mexicana de la Lengua.
Son años de consolidación de su obra literaria: El deslinde, Al yunque, Ultima Tule, No hay tal lugar..., Junta de sombras, La filosofía helenística, La X en la frente, A campo traviesa, Trayectoria de Goethe....
Preocupación constante para Reyes es el sentido y sitio de América dentro de la cultura universal. Toda su obra está matizada de erudición, toda es sensibilidad y humanismo; poesía en la más breve frase de Góngora, Lope de Vega, Quevedo, Mallarmé, Goethe...
En México, por mayo de 1959 le viene la llamada definitiva: “-Soy la muerte- me dijo. No sabía / que tan estrechamente me cercara, / (...) Ya no intento eludir su compañía: / mis pasos sigue, transparente y clara, / y desde entonces no me desampara / ni me deja de noche ni de día “. El mexicano universal nos deja el 27 de diciembre de ese año.
Francisco Arias Solís
Paz, queramos paz.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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NICANOR PARRA
“Lo peor es que nosotros desaparecíamos
Teníamos que ir a veces o bien teníamos que venir
Cambiar eternamente de lugar
Eternamente cambiar de botas, cambiar de sombreros
So riesgo de ser descubiertos al fin por la policía.”
Nicanor Parra.
LA VOZ DE LA ANTIPOESÍA
Aquel martes once de septiembre, escuchaba la voz de Salvador Allende por la radio. Aquella voz ronca entre el humo y los tiros, dura ante la traición, emocionada y cariñosa cuando hablaba a su pueblo. Hablaba mientras encaraba la muerte y sabiendo el dolor que iba a inundar a su patria. Recuerdo que se dirigió a su pueblo, a los trabajadores, a las mujeres, a los jóvenes. Dijo unas frases sobre su fe en “el hombre libre que construirá una sociedad mejor”. No recuerdo bien, pero habló cada vez más ronco al decir “tengo fe en Chile y su destino”.
Después de aquellos acontecimientos dramáticos de septiembre del 73 de Chile, nada se supo por mucho tiempo del gran poeta Nicanor Parra del que dijo Pablo Neruda, triste protagonista de ese acontecimiento histórico: “La vocación poética es tan poderosa en Nicanor Parra como lo fuera en Miguel Hernández”.
“Yo no soy derechista ni izquierdista / yo simplemente rompo los moldes”, decía Nicanor Parra. Y en otra ocasión contaba: “Políticamente éramos en general apolíticos, más exactamente, izquierdistas no militantes... Yo me inclinaba por la filosofía oriental lo que me hacía sospechoso...”
A los ilustres nombres de Gabriela Mistral, Vicente Huidobro y Pablo Neruda hay que añadir, en el contexto de la poesía chilena del siglo XX, el de Nicanor Parra Sandoval. Nacido en San Fabián de Alico el 5 de septiembre de 1914. Es hermano de la folklorista Violeta Parra así como de Roberto Parra, folklorista también y músico trashumante. Su madre fue una modista llamada Clara Sandoval y su padre un maestro del que Nicanor heredó el nombre. Hizo sus estudios de secundaria en el Liceo de Hombres de Chillán y en el Internado Nacional de Barros Arena de Santiago. Miembro de la “generación de 1938” chilena representa, junto a sus compañeros de generación, el tipo de “poetas espontáneos, naturales, al alcance del grueso público”.
En 1937 publica su primer libro de poemas Cancionero sin nombre y en ese mismo año termina sus estudios de Matemáticas y Físicas en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
En sus comienzos literarios forma una especie de grupo literario con los poetas Oyarzún y Millas, grupo del que surgiría aquel libro titulado Tres poetas chilenos (1942). En los comienzos de su carrera literaria y, más tarde, en ratos sueltos, Parra se interesó por el motivo de la llamada poesía popular. Este gusto popular puede verse reflejado en los versos de La cueca larga (1958) y ciertas reminiscencias del mismo con poemas tales como “Es olvido” del libro Poemas y Antipoemas (1954). Su afición por los metros populares viene refrendada y avalada por la personalidad de su hermana Violeta que con su guitarra transportó la calidad de estos versos por toda Hispanoamérica. Canciones rusas (1967), posee acentos de ternura y lirismo especialmente en los poemas de evocación a Chile. Versos de salón (1962), escrito con anterioridad, enfatiza, antipoéticamente, lo vano e ilusorio de la realidad desde la voz poética de una especie de paseante que contempla lo absurdo del teatro del mundo. En Artefactos (1972) culmina el proceso de reducción, de condensación y síntesis expresiva de Parra. De muy diferente signo son los Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977) proseguido dos años después por los Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui. Reflexiones envueltas en franciscana sencillez y puestas en boca de un santón o vagabundo que es testigo marginal de una época. Es este el resultado de una enmascaramiento del poeta para expresarse críticamente. Igual táctica se sigue en Cachureo, Ecopoemas, Guatipiques, Ultimas prédicas, series incluidas en Poesía política (1983) donde el Parra “anarquista libertario” enmascara su macabro humor bajo figuras populares carentes de prestigio y se manifiesta ante la violencia institucionalizada. Entre los títulos mas relevantes de sus últimas obras citaremos: Chistes para desorientar a la poesía (1989), Hojas de Parra (1985), Poemas para combatir la calvicie (1993), Páginas en blanco (2001) y Obras completas / & algo +.
Especialista de mecánica avanzada por la Universidad de Brown (EE.UU.) ha sido director del departamento de Ingeniería de la Universidad de Chile, así como profesor de la Universidad de Louisiana en 1966. Ha viajado por todo el mundo destacando de entre sus viajes los realizados a Estados Unidos, Inglaterra, China y Rusia.
Nicanor Parra obtuvo en 1969 el Premio Nacional de Literatura de su país, por Obra gruesa, en 1991 el Premio Juan Rulfo y en 2001 el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Ha sido postulado en varias ocasiones para el Premio Nobel.
En 1954 la aparición de su libro Poemas y Antipoemas fue un acontecimiento cultural de primera magnitud, colocando a Nicanor Parra como uno de los mejores poetas hispanoparlantes de nuestro tiempo. Parra es la contrafigura del poeta-vate, del poeta-oráculo, del poeta-profeta y se complace en poner en solfa no sólo convencionalismos estéticos muy diferentes, sino que llega a la eliminación de la estructura del poema, de su desarrollo, su estilo. Fuera de todo pedestal, distanciado desde la ironía de una realidad hueca y falsa que se complace en agredir, ha universalizado su voz sin perder su raíz chilena.
“El antipoema -decía Nicanor Parra-, que a la postre, no es otra cosa que el poema tradicional enriquecido, con la savia surrealista -surrealismo criollo o como queráis llamarlo-, debe aún ser resuelto desde el punto de vista psicológico y social del país y del continente a que pertenecemos, para que pueda ser considerado como un verdadero ideal poético”.
Nicanor Parra es popular pero no vulgar; intelectual pero no libresco; humorístico, pero no grosero; delicado, pero no atildado; crítico, pero no amargo. Y como dijo nuestro poeta: “Reconozco que se me caen las lágrimas / Volveremos a vernos / En el mar, en la tierra, donde sea”.
Francisco Arias Solís
Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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EUGENIO DE OCHOA
(1815-1872)
“De mi amargo desconsuelo
ten piedad querida mía;
oye el canto que te envía
tu rendido trovador.”
Eugenio de Ochoa.
LA VOZ DE UN TROVADOR ERUDITO
Ochoa opinaba que la poesía debe brotar espontáneamente del corazón y que no puede lograrse por medio mecánicos y artificiosos; tiene que ser algo más que sonoridad y ropaje exterior; por esto –decía a propósito de los versos de Selgas-, “la bondad del alma es ya por sí la mitad de la poesía, y donde no hay pensamiento, o donde hay superficialidad que es lo mismo, la poesía no existe”.
Eugenio de Ochoa y Montel, nació en Lezo, provincia de Guipúzcoa, el 19 de abril de 1815. Al parecer era hijo natural del famoso abate Sebastián de Miñano. La ayuda de Miñano, a quien Ochoa se refería siempre con el nombre de “tío”, le permitió estudiar en el Colegio de Lista, y cuando aquel centro fue clausurado continuó sus estudios en el Colegio de Santo Tomás y luego en la Escuela Central de Artes y Oficios de París, dedicándose a la pintura, pero una enfermedad de la vista le hizo abandonar este arte.
Ochoa, que había marchado a París cuando tenía solo trece años permaneció en la capital de Francia hasta 1834, y allí vivió las más ruidosas efemérides del romanticismo francés. A su regreso entró en la redacción de la Gaceta de Madrid, de la que Alberto Lista era director, y poco después pudo poner en marcha la publicación de una revista literaria, El Artista, de excepcional importancia para la historia del romanticismo en nuestro país. A pesar de la breve vida que tuvo El Artista (poco más de un año) es una de las revistas del siglo XIX más consideradas tanto por su belleza tipográfica como por la calidad de sus contenidos. Su objetivo no fue otro que popularizar la afición a las bellas artes. Junto al erudito vasco tuvo decisiva participación en la vida de El Artista el pintor Federico Madrazo que tuvo a su cargo la parte ilustrada de la revista. Entre los colaboradores más ocasionales de la revista merecen destacarse Espronceda, Zorrilla, Cecilia Bölh de Faber, Bretón de los Herreros, Patricio de la Escosura, Bartolomé José Gallardo, Juan Nicasio Gallego, García Tassara, Lista, Juan María Maury y Ventura de la Vega.
Ochoa fue uno de los traductores más tenaces que conoció la época romántica. En 1836 publicó su versión de Nuestra Señora de París, en este mismo año tradujo dos obras teatrales de enorme resonancia: Hernani de Victor Hugo, y Antony, de Alejandro Dumas. Entre 1836 y 1837 publicó una colección titulada Horas de invierno, formada por traducciones de relatos breves de escritores famosos de toda Europa. En 1837 Ochoa se trasladó de nuevo a París, donde permaneció hasta 1844. En esos años publicó numerosas obras entre las que destacan: Tesoro del teatro español desde su origen hasta nuestros días (1838), Tesoro de historiadores españoles (1840), Tesoro de novelistas antiguos y modernos, Tesoro de escritores españoles contemporáneos en prosa y verso, Tesoro de los poemas españoles épicos, sagrados y burlescos y el Catálogo razonado de manuscritos españoles existentes en la Biblioteca Real de París.
Ingresó Ochoa en la Real Academia Española como miembro honorario en 1844, a los veintinueve años de edad, y como académico de número en 1847. Ocupó diversos cargos administrativos en los Ministerios de Gobernación, Comercio, Instrucción y Obras Públicas, y Gracia y Justicia, fue dos veces Diputado a Cortes, Director General de Instrucción Pública, y Consejero de Estado desde 1866 hasta la Revolución de Septiembre que destronó a Isabel II.
Había casado Ochoa con la bellísima Carlota de Madrazo, hermana de los pintores, de la que tuvo diez hijos. Su hija Ángela falleció a los veintiún años, después de varios meses de horribles sufrimientos, a consecuencia de las quemaduras que se produjo al incendiársele el vestido en un mechero de gas durante un baile. Tan sólo su trabajo, al que se entregó desde entonces con redoblada intensidad permitió a Ochoa sobreponerse a tan dolorosa desgracia familiar. Cuando falleció en Madrid el 28 de febrero de 1872, contando tan sólo cincuenta y siete años, daba la impresión, según informan sus biógrafos, de ser mucho más viejo.
Como autor dramático dio a la escena dos obras: Incertidumbre y amor y Un día del año 1823. En la segunda obra, situada como dice el título, en 1823, enfrenta a los liberales de Cádiz con los absolutistas que abrieron las puertas a los Cien Mil Hijos de San Luis. Compuso también Ochoa dos novelas: El auto de fe (1837) y Los guerrilleros, de la que sólo la primera parte vio la luz en 1855. El auto de fe es una novela liberal, terriblemente liberal, en la que nos cuenta la conocida historia del desgraciado príncipe don Carlos y del “tirano” Felipe II. Hay que notar que el tema de esta novela, que viene directamente de Schiller, va a ser explotado una y otra vez por los novelistas liberales españoles.
Eugenio de Ochoa reunió las poesías en 1841 en un tomo titulado Ecos del alma. “Suspiro de amor” fue una de las composiciones más celebradas de Ochoa por su romántico sentimentalismo, compuesta en octavillas agudas, la estrofa de octosílabos más usada en la época. “Don Alvaro de Luna” y varios romances moriscos representan el tributo de admiración por el romancero.
“A ningún artista moderno, verdadero artista –escribía Ochoa, en el último número de El Artista-, hemos dejado de prodigar estímulos, elogios francos, sinceros, con la verdad del entusiasmo, con la franqueza de la juventud”.
Francisco Arias Solís
Ningún hombre considera que su situación es libre si no es al mismo tiempo justa, ni justa si no es libre.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO
(1856-1912)
“Qué lástima tener que morir cuando
me faltaban tantas cosas por leer”.
Marcelino Menéndez Pelayo.
LA VOZ DE UN GRAN POETA DE LA HISTORIA
Menéndez Pelayo se proclamaba a cada paso “pensador independiente y ciudadano libre de la república de las letras”. Este formidable historiador de ideas nunca separó la historia de la poesía. “La historia y la poesía todo puede ser uno” –había escrito Lope-. Porque todo puede ser uno, en el tiempo, y aún por el tiempo, para el hombre. Para Menéndez Pelayo la historia es crisol de verdad, pero también manantial de poesía. Este español excepcional, fue sobre todo, un gran poeta de la historia sin dejar de ser nunca al mismo tiempo un espíritu eminentemente científico.
Marcelino Menéndez Pelayo, nace en Santander el 3 de noviembre de 1856. Desde sus primeros años mostró una inteligencia despejada, una memoria prodigiosa y grandes ansias de saber. Estudia bachillerato en el Instituto de segunda enseñanza de su ciudad natal. Comienza la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, pasando después a la Universidad de Madrid y termina la licenciatura en la Universidad de Valladolid, a los dieciocho años de edad. Hace el doctorado en la Universidad de Madrid.
Viaja a Lisboa, Roma, Sevilla, París, Lovaina, Amberes, La Haya, Ámsterdam, Coimbra, Florencia, Cambridge, Oxford, Londres... “Paso casi todo el día –escribe Menéndez Pelayo- en las bibliotecas y voy haciendo rica cosecha de datos y apuntamientos”. A los veintiún años, gana las oposiciones a la cátedra de Literatura Española de la Universidad Central. Ingresa en la Real Academia Española a los veinticinco años y un año más tarde en la de Historia.
Figuró en política dentro del partido conservador, con Canovas primero y con Maura más tarde. Fue diputado a Cortes por Palma de Mallorca y Zaragoza. En 1898 fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional. Marcelino Menéndez Pelayo muere en su ciudad natal, el domingo 19 de mayo de 1912. Sólo hubo una lamentación: “Qué lástima tener que morir cuando me faltaban tantas cosas por leer”.
De inteligencia privilegiada, Menéndez Pelayo, era dominador de ocho lenguas antiguas y modernas y poseedor de una portentosa memoria y de una gran capacidad de trabajo lo que contribuyó a sus hondos análisis de forma y fondo de la cultura española.
La gran renovación científica, que fue un despertar, inspirada por el romanticismo, acaba en el mismo momento en que comienza el movimiento krausista, cultural también, pero más comprometido, dedicado e inspirado en una ética práctica más que en una teoría; al mismo tiempo que este movimiento y a veces oponiéndose al mismo, surgen hombres y obras que continúan el gran estudio de la cultura nacional, de forma erudita y crítica. El erudito santanderino fue el mejor representante de esta gran labor, que comenzó su carrera polemizando con los krausistas, sobre el problema de las relaciones entre la Iglesia y la cultura. Fruto de esta polémica fueron sus obras La ciencia española –defendiendo la tesis que había habido ciencia en España y que ni el Estado ni la Inquisición habían influido poco ni mucho en su desarrollo- y, sobre todo, Historia de los heterodoxos españoles – su tesis era demostrar que en España apenas los hubo, que los españoles por ley de raza y de historia son refractarios a toda herejía y heterodoxia-, la posición ideológica del maestro, toda cultura es ortodoxa, no invalida finalmente el caudal de erudición de sus escritos.
Más serenas y más importantes, son las obras de madurez: Historia de las ideas estéticas en España (acabada en 1901), Orígenes de la novela (1905-1915), Horacio en España (1877), Antología de poetas hispanoamericanos (1893-1895), etc. La obra de Menéndez Pelayo abarca virtualmente toda la Historia y toda la Literatura española, y su importancia es primordial para todo estudioso.
Hombre bondadoso y en el fondo abierto a la simpatía por todas las ideas aún las más dispares con las suyas, por ver en todas ellas partes integrantes del acervo común de la humanidad pensante, llega a decir estas palabras que fijan una posición intelectual: “Allí contemplé en ejercicio un modo de pensar histórico relativo y condicionado, que me llevó no al positivismo (tan temerario como el idealismo absoluto), sino a la prudente cautela del ars nesciendi”.
Ni krausismo, ni escolasticismo, ni idealismo absoluto, ni positivismo, sino pensar histórico, relativo y condicionado, y como conclusión, el ars nesciendi o arte de no saber, el leit motiv de Juan Luis Vives, y también la docta ignorancia de Nicolás de Cusa, dos exposiciones escépticas que se repiten frecuentemente. En esencia, Menéndez Pelayo, era un escéptico radical. No en vano, don Marcelino nos dejó dicho: “Queriéndolo o sin quererlo, todos somos más o menos escépticos, por supuesto en el buen sentido de la palabra”.
Francisco Arias Solís
Si quieres la paz, trabaja por la justicia.
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WILLIAM SOMERSET MAUGHAM
(1874-1965)
“El dinero es como un sexto sentido; sin él
no podríamos usar completamente los otros cinco.”
William Somerset Maugham.
LA VOZ DE UN MAGNIFICO CUENTISTA
Junto con el idealismo con que se reflejan sus personajes femeninos hay en Maugham un fuerte capacidad de observación social, influjo quizá de los naturalistas franceses, así como un tratamiento poco “heroico” de sus protagonistas. Fue un magnífico constructor de relatos breves que aparecieron en la prensa. El cuentista supera al novelista y al comediógrafo, algunos críticos le han considerado como el mejor cuentista inglés del pasado siglo. Maugham se obstina en permanecer fiel a una literatura que, aunque realista, se identifica con los grandes maestros del género romántico.
William Somerset Maugham nació en París el 25 de enero de 1874 y falleció en Saint-Jean-Cap-Ferrat, Niza, el 16 de diciembre de 1965. Los años de nacimiento y fallecimiento coinciden con los de Winston Churchill. Hijo de un diplomático británico, Maughan nació en la embajada británica en París. Con diez años de edad había perdido a sus padres, por lo que fue enviado a Inglaterra para vivir con su tío, que era sacerdote. Estudió interno en The King’s School, en Canterbury. Posteriormente marchó a Heidelberg, para estudiar medicina, estudios que finaliza en St. Thoma’s Hospital de Londres, ejerciendo como cirujano en la capital británica, hasta que el éxito de sus primeras novelas, Liza de Lambeth (1897) y La señora Craddock (1902), le hizo abandonar la medicina para dedicarse a la literatura. Estuvo en España en varias ocasiones como nos cuenta en sus memorias, “Recapitulación”, publicadas en 1938:”... abandoné la Medicina para dedicarme definitivamente a la literatura y me fui a España”.
Donde volvería con bastante frecuencia: “Volví a España –nos dice- año tras año”. Fascinado por Andalucía, residió durante varios años en Sevilla: “Mis recuerdos me llevan a una taberna de Sevilla, cerca de la calle Sierpes, donde la Manzanilla era buena y el posadero conseguía sus jamones de Extremadura”. Visitó detenidamente las provincias de Granada, Córdoba, Málaga y Cádiz, sintiendo una predilección especial por Jerez y sus vinos: “Jerez la Blanca es, desde luego, el hogar del Sherry”.
Su experiencia como médico en los barrios bajos y como oficial de inteligencia en la primera guerra mundial, así como sus frecuentes viajes por el Extremo Oriente y el Pacífico, se reflejaron en buena parte de su obra.
Entre sus novelas destacan Servidumbre humana (1915), la más conocida y ambiciosa de todas las suyas, Soberbia (1919), en la que recrea la vida del pintor Paul Gauguin, La luna y seis peniques (1919), El velo pintado (1925), El agente secreto (1928), El filo de la navaja (1944) y Catalina (1948), algunas de ellas han sido llevadas a la pantalla cinematográfica. Obtuvo también gran éxito con sus comedias costumbristas, situadas en la tradición inglesa de este tipo de obras, como La tierra prometida (1913), El círculo (1921), Al este de Suez (1922) y Nuestros superiores (1923). Maugham publicó multitud de relatos que fueron reunidos en 1951 en el volumen Cuentos completos. Y como dijo el escritor británico: “Si la gente sólo hablara cuando tuviera algo que decir, el ser humano perdería muy pronto el uso del lenguaje”.
Francisco Arias Solís
Cuando hay libertad todo lo demás sobra.
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JUAN MARIA MAURY
(1772-1845)
“Para mí ni belleza ni gala
tiene el mundo, ni luz ni color;
más la rosa del cáliz exhala,
dulce, un hálito, aroma de amor.”
Juan María Maury.
LA VOZ EMOTIVA DE UN POETA MALAGUEÑO
Poco a poco, todos los grupos del neoclasicismo van concurriendo al albor prerromántico y así nos encontramos con poetas como Alvarez de Cienfuegos, en cuya última poesía abundan los tonos melancólicos y misteriosos y en la que vemos aparecer motivos medievales y orientales; Quintana, que, pese a su enciclopedismo francés y a su conservadurismo neoclásico, termina por aceptar algunos motivos románticos; Juan Nicasio Gallego, conservador, pero que muestra en algunas ocasiones una mezcla de elementos neoclásicos y románticos; Somoza, que más que un prerromántico es un neoclásico tardío, pues empieza a escribir en 1830, fecha que, poco más o menos, marca el final del neoclasicismo; Maury, que usó la polimetría en alguna ocasión, que hizo descripciones románticas en su romance La timidez, y que presenta una ya decidida emotividad de fácil corte popular en La ramilletera ciega.
En cuanto a la métrica, los poetas del XVIII y principios del XIX siguieron cultivando, por lo general, las formas heredadas del siglo anterior, si bien se advierte en ellos la tendencia al uso del endecasílabo blanco en los poemas de carácter filosófico y moral.
Entre los mejores de Juan María Maury se halla La timidez que figura entre “Las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana”, escogidas por Menéndez Pelayo, entre lo mejor de la literatura española antigua y moderna.
Juan María Maury Benítez de Castañeda nació en Málaga en 1772. Se educó en Francia e Inglaterra y viajó por Italia. Partidario de Napoleón fue diputado en las Cortes de Bayona, por lo que tuvo que expatriarse cuando fueron derrotados los franceses en la guerra de la Independencia (1814). Fijó entonces su residencia en París, donde publicó L’Espagne poétique (1826-1827), que es una antología de poesía española con comentarios y notas biográficas; las traducciones en verso francés fueron hechas por él mismo. Durante su estancia en la capital francesa, que interrumpió con algunos viajes a España, trató mucho con los emigrados españoles, entre ellos al duque de Rivas, a Alcalá Galiano y a Martínez de la Rosa, quién más tarde, ministro de Estado, nombró al poeta malagueño cónsul de España en Ruán, cargo que no llegó a ocupar, pues hallándose todavía en París, murió allí en el año 1845. Perteneció a la Academia Española, era caballero de Carlos III y su nombre figura en el Catálogo de autoridades de la lengua.
Escribió diversos poemas extensos, en que se nos presenta como poeta narrativo, épico, didáctico... Son sus títulos La agresión británica, Eloisa y Abelardo, El Génesis pagano, Esvero y Almendora, Dido, El festín de Alejandro. Tiene mayor importancia como poeta lírico de transición al romanticismo del que aparecen claros indicios no sólo en el confuso poema de Esvero y Almendora que es ya de 1840, sino también otros, incluso polimétricos, sobre todo en el romance La timidez, que aún tiene mucho del de Rosana en los fuegos, de Meléndez Valdés, pero en el que hay pasajes descriptivos característicos de la nueva tendencia. Es curioso que el poeta gaditano Antonio Alcalá Galiano pusiera al frente del prólogo a El moro expósito del duque de Rivas, considerado el manifiesto del romanticismo español una cita de Maury. El sentimentalismo de corte popular alcanza su máxima expresión en los días de este poeta malagueño con sus versos de la poesía La ramilletera ciega: “Caballeros, compradle a la ciega / esa flor que podéis admirar; / la infeliz con su llanto la riega; / ojos hay para sólo llorar”.
Francisco Arias Solís
Jamás hubo una guerra buena o una paz mala.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
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“¿sabrán los cedros del líbano
y los caobos de corinto
que sus voraces enemigos
no son la palma de camagüey
ni el eucalipto de tasmania
sino el hacha tenaz del leñador
la sierra de las grandes madereras
el rayo como látigo de la noche?”
“otro rostro que tal vez ignoraba
que entre tú y yo existía
había existido
un muro de Berlín que al separararnos
desesperadamente nos juntaba
ese muro que ahora es sólo escombros
más escombros y olvido.”
“pero aquí abajo abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite
y hay quienes se desviven
y así entre todos logran
lo que era un imposible
que todo el mundo sepa
que el sur también existe.”
“Bonjour buen giorno guten morgen
despabílate amor y toma nota
sólo en el tercer mundo
mueren cuarenta mil niños por día
en el plácido cielo despejado
flotan los bombarderos y los buitres
cuatro millones tienen sida
la codicia depila la amazonia”
“cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida
y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza.”
“Me sirve tu futuro
que es un presente libre,
y tu lucha de siempre
sí me sirve.
Me sirve tu batalla
sin medalla .”
“No sé hasta donde irán los pacificadores con su ruido metálico de paz
pero hay ciertos corredores de seguros que ya colocan póliza contra la pacificación
y hay quienes reclaman la pena del garrote para los que no quieren ser pacificados
cuando los pacificadores apuntan por supuesto tiran a pacificar
y a veces hasta pacifican dos pájaros de un tiro
es claro que siempre hay algún necio que se niega a ser pacificado por la espalda
o algún estúpido que resiste la pacificación a fuego lento
en realidad somos un país tan peculiar
que quien pacificique a los pacificadores un buen pacificador será.”
“Ahora en buena hora
con cielo transparente y suave clima
el mundo conmemora
aunque el pasado oprima
estos cuarenta agostos de Hiroshima”
“si habla de paz pero tiene
costumbre de torturar
mire que hay para ese vicio
una cura radical”
“mordaza bárbara
mordaza ingenua
crees que no voy a hablar
pero sí hablo
solamente con ser
y con estar
pienso
luego insisto”
“cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos utopía”
“Realmente no sabían un corno
pobrecitos creían que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y cárceles por suerte una palabra esdrújula.
Olvidaban poner el acento en el hombre”.
“para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo”
Mario Benedetti.
XIII FESTIVAL POÉTICO INTERNACIONAL
POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
EL PRÓXIMO FESTIVAL ESTARÁ DEDICADO A MARIO BENEDETTI
La Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará en el mes de mayo de 2010 su XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad, con la finalidad de que todos los poetas del mundo pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad. Este festival estará dedicado a Mario Benedetti (1920-2009), poeta del amor total y del compromiso. Toda su obra refleja su espíritu solidario y su hambre de libertad, que llevaron a este hombre de paz a “doce turbios y enturbiadores años de exilio”.
FORO LIBRE al convocar este XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad lo hace en el convencimiento de que nada va a lograrse en lo porvenir por caminos de violencia y ha considerado que las páginas de Internet deben tomar la palabra, para cantar la paz y la libertad. Porque lo que es indudable es que los grandes cambios, las grandes convulsiones, las grandes transformaciones de la Historia, las sanas revoluciones, las han hecho siempre los poetas.
Desde cualquier parte del mundo se puede participar en el XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad remitiendo los poemas (máximo 40 versos)) al e-mail: pazylibertad@arrakis.es
Los poemas seleccionados serán publicados en el portal de FORO LIBRE E INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD URL: http://www.internautasporlapaz.org
FORO LIBRE invita a todos los poetas a participar en este festival en memoria de Mario Benedetti y a poner su granito de arena en el camino de la paz, la libertad y la tolerancia.
Francisco Arias Solís
Paz y Libertad.
Nuevo portal de Internautas por la Paz y la Libertad y de Foro Libre
URL: http://www.internautasporlapaz.org
Se ruega la difusión. Gracias.
CARLOS BOUSOÑO
“Pasa la juventud, pasa la vida,
pasa el amor, la muerte también pasa,
el viento, la amargura que traspasa
la patria densa, inmóvil y dormida.”
Carlos Bousoño.
LA VOZ DE LA MÁS INTENSA SENSIBILIDAD
El asturiano Carlos Bousoño es uno de los más finos y hondos poetas de la lírica española de hoy. En Subida al amor (1945) sus poemas son salmos puros, y salmos sombríos, poderosos y firmes, penetrantes. Arráncame la luz y Miedo de Dios o Salmo desesperado revelan “al huésped que no da paz” como en las inquietas oraciones de Unamuno. La pura belleza de la Elegía de la luz del alma o los últimos poemas del libro, destacan la profunda religiosidad angustiada de un poeta de fondo intenso y expresión sobrada. Su siguiente Primavera de la muerte (1946) lleva el prólogo de Vicente Aleixandre que dice de él: “Toda la naturaleza sopla y le cruza, en una especie de atravesamiento alado que deja encendida su alma trémula”. Los árboles, los bosques, la resonancia de la muerte, nutren estos salmos humanos, no menos religiosos que los anteriores: “¡Qué esperar cuando los años de los astros han caído / como polvo gris y triste que cubre la calzada!”.
Carlos Bousoño Prieto nace en Boal (Asturias) el 9 de mayo de 1923. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, doctorándose en 1949. Ha sido profesor de literatura española en la Universidad de Wellesley (Estados Unidos) y profesor de estilística en la Universidad Complutense de Madrid. Premio Fastenrath de la Academia Española, por su libro Teoría de la expresión poética. Si bien su más esencial vocación es la poesía, cultiva también con brillantez los estudios estilísticos y ha escrito el mejor libro que existe sobre la poesía de Aleixandre: La poesía de Vicente Aleixandre (1950). Helmut Hatzfeld, habla de Bousoño, como “uno de los triunfos de la estilística española”, en su “revolucionaria y esclarecedora reelaboración de las preceptivas literarias con la ayuda de la estilística psicológica”.
Carlos Bousoño ha obtenido el Premio de la Crítica dos veces: en 1968, con Oda en la ceniza, y en 1974, con Las monedas contra la losa. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura por su libro El irracionalismo poético (1978). En 1979 fue elegido miembro de la Real Academia Española .
Otros relevantes títulos de su obra poética son: Hacia otra luz (1952), Noche del sentido (1957), Poesías completas (1960), Invasión de la realidad (1962), Metáfora del desafuero (1990), Antología poética (1945-1993) y El ojo de la aguja (1993).
Bousoño que es uno de nuestros poetas de más intensa sensibilidad, se halla en constante renovación. Ya había dicho: “Yo me redimo en las regiones puras, en regiones de luz mi forma crece...”. Desde Hacia otra luz, su serena inspiración, recoge su tradición primera y la lleva a una profundidad abismal, pero esperanzada: “Algunas veces vuelvo la mirada, allá hacia el fondo de los años... “. Ha sugerido en su “delicada fuga” y sigue soñando como una ilusión del viento, aunque siente en su “más honda raíz existencial” el ansia de la realidad. Noche del sentido lleva el título de San Juan de la Cruz, pero su lema es un magnífico verso adivinador de Juan de Mena (“Así como el sueño e sombra de luna”). Puede esta dualidad darnos una síntesis de la característica bousoñiana: sensibilidad e intelecto, poesía pura del fluir y el construir. Lo religioso se cubre de una ternura remansada, y la oración flota “en los aires” de la primavera. Aunque queden los interrogantes angustiados de lo lejano: “Nosotros los cargados de preguntas, los padecidos de preguntas y sueño”.
Filólogo, poeta, ensayista y crítico, Carlos Bousoño , se alzó en 1995 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras tanto por su dimensión creadora como por su labor de estudioso, teórico y enseñante de la literatura. En 1990 su Metáfora del desafuero le hizo acreedor del Premio Nacional de Poesía, al que siguió el Premio Nacional de las Letras Españolas, en 1993.
Bousoño es un hombre de letras completo que ha sabido casar como nadie la emoción poética y la reflexión teórica. Para el novelista mexicano Carlos Fuentes, Bousoño “es un poeta de primera línea, de una gran complejidad y de una gran importancia para la lengua”. A juicio de Fuentes “la complejidad y la variedad” resumen la dimensión de la obra poética de Bousoño, al que ha comparado con un director de orquesta capaz de “tocar todas las cuerdas”.
Francisco Arias Solís
Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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POETAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
Federico García Lorca
"En la bandera de la Libertad
bordé el amor más grande de mi vida."
***
"Los poetas seremos viejos y solitarios.
Bajo el olivo añoso cantaremos la Paz".
***
Pablo Neruda
"La poesía es un acto de paz. El poeta nace de la paz
como el pan nace de la harina."
***
Ernesto Cardenal
"Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar."
***
Pedro Garfias
"Libertad para el preso,
justicia para el pobre,
respeto para el loco,
para el gobernador honrado, ínsulas,
y palabras de miel y aro de sol
para la dulce, dulce Dulcinea."
***
Fayad Jamis
"Por esta libertad
bella como la vida
habrá que darlo todo."
***
Miguel de Unamuno
"Siempre aguardando la suprema cita,
la de la libertad, santa palabra."
***
Manuel Azaña
"La libertad no hace felices a los hombres.
Los hace simplemente hombres".
***
Gloria Fuertes
"Si todos los políticos
se hicieran pacifistas
vendría la paz."
***
Blas de Otero
"Pido
la paz y la palabra."
***
Antonio Machado
"Creo en la libertad y en la esperanza."
***
Miguel de Cervantes
"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones
que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre;
por la Libertad, así como por la Honra,
se puede y se debe aventurar la vida."
***
Lope de Vega
"¡Oh libertad preciosa,
no comparada al oro,
ni al bien mayor de la espaciosa tierra,
más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que al mar del sur entre su nácar cierra...!"
***
Francesco Petrarca
"¡Ay dulce libertad cómo has mostrado
partiéndote de mí, cuál haya sido
mi estado antes del golpe recibido
que sin aliento casi me ha dajado!"
***
Pío Baroja
"Yo soy libre, todo lo libre que puedo."
***
Rubén Darío
"Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad..."
***
José Bergamín
"Paloma vuelta quimera
las peores guerras del mundo
te han hecho su mensajera."
***
Vicente Aleixandre
"No pido despacio o de prisa
no pido más que libertad."
***
Miguel Hernández
"Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos."
***
Rafael Alberti
"¡Paz, paz, paz! Paz luminosa.
Una vida de armonía
sobre una tierra dichosa."
***
José Luis Cano
"Dale tú, en cambio, paz al tiempo, honda
paz, si es que alguna guardas en tu alma."
***
Dámaso Alonso
"Qué hermosa eres libertad, Dios mismo
te vio lucir, ante el primer abismo,
sobre su pecho, solitaria estrella."
***
Goethe
"Aquel que en la paz
por la guerra suspira,
ya despedirse puede
del placer y de la dicha
de esperar que a las almas
ingenuas las anima."
***
Nicanor Parra
"USA
donde la libertad
es una estatua."
***
José Antonio Muñoz Rojas
"No paro de recordar
aquello que me decía
de morir sin libertad."
***
León Felipe
"Se dice que en el mundo hay ahora
una mortífera epidemia de palomas...
Y el Consejo de la Paz no encuentra
por ninguna parte una paloma.".
***
José Manuel Caballero Bonald
"Escribo la palabra libertad,
la extiendo
sobre la piel dormida de mi patria."
***
Elena Quiroga
"Yo he escrito siempre con libertad
y no hubiera permitido que me la quitaran."
***
Octavio Paz
"La libertad es alas,
es el viento entre hojas, detenido
por una simple flor; y el sueño
en el que somos nuestro sueño;
es morder la naranja prohibida,
abrir la vieja puerta condenada
y desatar el prisionero..."
Juan Rejano
"En todos los corazones
dulces anhelos de paz.
(Los hombres se dan la mano
y cantan a la esperanza.)"
Ángela Figuera Aymerich
"Donde veas
que el látigo o la espada se levantan
que la prisión redobla su cerrojos
que los fusiles amenazan muerte
acércate y, a pecho descubierto,
lanza un tremendo NO que salve al mundo."
***
Juan Antonio Sánchez Anes
"Dadme pues la palabra
que he de pediros libertad
y una rama de olivo para la paloma."
***
Francisco Arias Solís
La primera víctima de la guerra es la infancia.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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Para participar en el festival puede remitir sus poemas a la dirección:
pazylibertad@arrakis.es
JOSE GARCIA NIETO
(1914-2001)
“Fuimos hombre y mujer, pena con pena,
eterno barro, arena contra arena,
y solo Tú la poderosa mano. “
José García Nieto.
LAVOZ DEL GARCILASISMO
En mayo de 1943 aparece el primer número de la revista Garcilaso, que vivirá hasta el número 36, en abril de 1946. La publicación surgía del grupo de la “Juventud Creadora” reunido en el café Gijón de Madrid. Será su director, a partir del número tres, José García Nieto, que había publicado su primer libro Víspera hacia ti, en 1940, en donde se reunían sonetos y décimas; el “garcilasismo”, mal llamado “neo-clasicista”, va a ofrecer una marcada predilección por los metros y las formas clásicos, por el soneto muy especialmente. Numerosos sonetos y también décimas, tercetos encadenados, etc., aparecen en el libro siguiente de García Nieto, Poesía (1940-1943), publicado, precisamente, por Ediciones Garcilaso en 1944, bajo el lema, por tanto, de “Siempre ha llevado y lleva Garcilaso”. A la revista Garcilaso le sigue, en cierto modo, Acanto. Antología Literaria, suplemento de los Cuadernos de Literatura, dirigida por José García Nieto: nacida en enero de 1947, su último número corresponde a marzo-junio de 1948; el propio García Nieto, confesará años más tarde que Acanto fue “un primer intento práctico y ordenado de resucitar Garcilaso”.
José García Nieto nace en Oviedo el 6 de julio de 1914. A los dos años la familia se traslada a Covaleda (Soria), donde el padre ejercerá de secretario del Ayuntamiento. A la muerte de su padre, en 1923, se traslada con su madre a Zaragoza, donde estudia las primeras letras en el colegio de los Escolapios. Al año se traslada, con su madre, a Toledo. Desde los quince años reside en Madrid, donde estudia bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media “Cardenal Cisneros”. Se matricula en la Universidad para estudiar Ciencias Exactas. Por oposición obtiene una plaza en el Ayuntamiento de Chamartín de la Rosa, de oficial de secretaría, donde trabaja desde 1936 a 1939. En una ocasión es detenido, pero es puesto en libertad sin cargos, pero queda cesante en su trabajo. Es movilizado y se incorpora al batallón del Ministerio de Guerra. Vuelve a ser detenido y permanece encarcelado siete meses. En 1940 se le restituye en sus puesto como funcionario de Ayuntamiento. En 1950 obtiene el premio de la “Vendimia jerezana”, por su obra dramática en verso, sobre la vendimia, Daño y buen año del hombre. El 15 de octubre de 1951 contrae matrimonio con María Teresa Sahelices Martín. Ese año es nombrado secretario general de la revista Mundo Hispánico, de la que después sería director. En enero de 1952 aparece el primer número de la revista Poesía Española, de la que es director García Nieto. En 1956 obtiene el Premio Fastenrath de la Real Academia Española, por su libro Geografía es amor, y al año siguiente el Premio Nacional de Literatura. En 1967 se le concede el Premio de Poesía Castellana “Ciudad de Barcelona”. En 1980 obtiene el premio de periodismo Mariano de Cavia. En 1982 es elegido miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón “i” que dejó vacante José María Pemán. En 1984 el Gobierno de Venezuela le concede la "Orden de Andrés Bello" en su Primera Clase. En 1993 se le concede la Medalla de Oro de la Villa de Madrid. En 1996 se le otorga el Premio Cervantes. José García Nieto muere en el hospital de la Princesa de Madrid, el 27 de febrero de 2001
La poesía inicial de García Nieto es de amor, amor a mujer. Así en Víspera hacia ti y Poesía. Amorosos son también los poemas de Tú y yo sobre la tierra (1944) . De este mismo año son los Versos de un huésped de Luisa Esteban: amores transitorios del poeta con Luisa Esteban, en tierras de Ávila. Toledo es de 1945. El poeta expresa apasionadamente su amor a Toledo, donde querrá que quede su amor al morir.
Del campo y soledad (1945) es un libro de madurez poética, que García Nieto consolidaría en Tregua (1951). El primer poema de Tregua ya establece el carácter de ser –para- Dios del poeta: “Te miro; me miro. Hablo: / te oigo. Busco, me aguardas”. Toda la poesía de García Nieto irá encaminada esencialmente a la busca de Dios, incansable, aunque deteniéndose y recreándose en sus criaturas. La mujer conduce a Dios igualmente. Mujer amada y amigos son manifestaciones de Dios.
La red (1955) quizá sea el libro más conocido de García Nieto. A este libro le siguen: Geografía es amor (1957), El parque pequeño y Elegía en Covaleda (1960).
Seis poetas muertos constituyen el temario del cuaderno Circunstancias de la muerte (1963). Poetas muy diferentes entre sí. Gabriela Mistral, Juan Alcaide Sánchez, Juan Ramón Jiménez, Adriano del Valle, Manuel Altolaguirre y Leopoldo Panero. Fue siempre García Nieto deudor de sus amigos en persona o en verso. Muy ligado a él estuvo Juan Ramón Jiménez que ya elogiara a García Nieto como igual o mejor en sus sonetos que Garcilaso, Lope, Góngora, Quevedo, Calderón. “Sonetos como estos suyos –le escribía Juan Ramón-, el segundo, el cuarto, todos ¿no son como los de Garcilaso Lope, Góngora, Quevedo, Calderón, o mejores, más enteramente mejores?”.
De 1963 es también La hora undécima. El amor de Dios iguala a todos. Todos los que trabajaron en la viña llevaron igual pago. Memorias y compromisos se publica en 1966, Hablando solo en 1968, Facultad de volver en 1970. Tres años más tarde se publica Taller de arte menor y cincuenta sonetos. A Madrid dedicará el libro, aparecido en 1976, Sonetos y revelaciones de Madrid. En 1978 aparece Los cristales fingidos y en 1980 El arrabal. García Nieto publicó Nuevo elogio de la lengua española (1983), discurso de ingreso en la Real Academia Española, escrito totalmente en verso, y, en 1984, Piedra y cielo de Roma.
La poesía de García Nieto presenta caracteres de gran originalidad en la poesía religiosa de su promoción, al no cesar en su busca hacia a Dios. Busca no siempre en línea recta, busca demorándose en las cosas pero siempre aventura sin abandono. Y es que, como dijo el poeta garcilasista: ”Yo, ciego, persigo / aquella nube, aquel prado / aquel camino dorado / por si me encuentro contigo”.
Francisco Arias Solís
La primera víctima de la guerra es la infancia.
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EUGENIO DE NORA
“¡Dejadme aquí! Quiero gritar,
tan hondo en el dolor, tan alto,
que mi voz no se oiga sino lejos, muy lejos,
libertada del tiempo y del espacio.
¡Dejadme aquí! Dejadme aquí,
gritando... “
Eugenio de Nora.
LA VOZ DE LA POESIA CIVIL
La aparición en 1944 de una nueva revista independiente Espadaña, modestamente provinciana, dirigida por poetas que poco después empezaron a llamarse sociales, es un obvio reto al garcilasismo escapista. Los poetas son Victoriano Crémer y Eugenio de Nora cuya obra ansiosa de huir del formalismo hueco y retórico caerá a veces en extremismos tremendistas y existencialistas, de lo que irá depurándose lentamente. Una poesía cuya función según Crémer, no es otra que “comunicarse con los hombres” y según Nora, “crear conciencia”.
Se nos revela así la posibilidad de que esta poesía, confusamente llamada social y que otros –siguiendo también un lenguaje de los años cuarenta y cincuenta tampoco muy preciso- llamaron comprometida, tenga implícitamente, dimensiones políticas.
En el difícil trayecto hacia la humanización son de gran importancia la obra y la actitud de Victoriano Crémer, y tal vez más aun la de Eugenio de Nora. No sólo plantean muy pronto la necesidad de una nueva poesía y en la propia, especialmente Nora, atacan directamente el esteticismo de los garcilasistas, sino que pasan ya al intento de hablar de lo que les rodea: “Aquí hubo un hombre. Aquí, sobre este borde mismo, / yo vi un chorro erguido crear, caer de pronto. / En esta misma esquina del tiempo estaba, estuvo. / Pero aquí ya no hay nadie. El silencio y mi llanto”.
Eugenio de Nora nace en Zacos (León) el 13 de noviembre de 1923. Estudió Filosofía y Letras. Desde 1949 se dedicó a la enseñanza de la Literatura Española en la Universidad de Berna. En 1953 obtuvo el Premio Boscán de Poesía con su libro España pasión de vida. Otros títulos relevantes de su obra poética son: Pueblo cautivo, Cantos del destino, Amor prometido, Contemplación del tiempo y Siempre. También ha sido autor de un importante ensayo crítico sobre La novela española contemporánea (1958-1962).
Hablar de poesía social se ha terminado por convertir en un saco sin fondo, o una manta zamorana que encubre cualquier posibilidad mínima de matiz, según denunció recientemente Eugenio de Nora. “El adjetivo de poesía social es un rótulo vacío –dice el poeta leonés-, que acaba por estigmatizar al poeta que se le aplica, y que no tiene en cuenta, en todo caso, las diversas cosmologías e intersecciones éticas y estéticas que caben en ese tópico”. Para Eugenio de Nora “la actividad poética es un trabajo más” y le gusta aplicar a su trabajo el calificativo de “poesía civil o testimonial”. De Nora considera aún más grave y presto a la confusión el término de poesía “desarraigada” con que Dámaso Alonso deslindó a Eugenio de Nora y Victoriano Crémer del resto de la promoción de posguerra, tal y como aún hoy figuran en algunos libros.
“Nunca he comprendido por qué nosotros somos los desarraigados, mientras que Panero, Vivanco, Rosales o Ridruejo, por ejemplo, son los autores de una poesía arraigada, como no sea que tuvieran arraigados al régimen”, ironiza de Nora.
La precocidad de aquel poemario Pueblo cautivo, publicado a sus veinte años, provocó su adscripción a esa promoción de poetas –y de otros como Celaya u Otero- muchos mayores que él, cuando por edad, Eugenio de Nora se halla más próximo a la generación del medio siglo.
Eso unido a sus cuarenta años de permanencia en el extranjero, ha contribuido a su desubicación. “Creo, en todo caso, que la guerra civil pesa como una losa sobre aquella promoción de inmediata posguerra. Hoy ha quedado excluida del marketing mediático que propicia una injusta laguna entre la generación del 27 y del 50”, concluye el poeta leonés. Mucho antes nos había dicho: “Hijo fui de una patria . Hombre perdido, fuerte / para luchar ahora, para morir, mañana”.
Francisco Arias Solís
La guerra es un mal que deshonra al género humano.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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JOSE MARTI
(1853-1895)
“Con los pobres de la tierra
quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
me complace más que el mar.”
José Martí.
LA VOZ DEL LIBERTADOR DE CUBA
José Martí es una de las figuras históricas más altas, puras y profundas de las Américas. Rubén Darío con garra crítica excepcional, le hermana la genialidad a la de Domingo Faustino Sarmiento. “El genio, ha intentado aparecer dos veces en América; la primera en un hombre ilustre de esta tierra, la segunda en José Martí”, dejó escrito, en La Nación, de Buenos Aires.
José Martí nace en La Habana el 28 de enero de 1853. Los padres eran españoles, valenciano el padre, y canaria, la madre. Su hogar fue el de un niño pobre, agobiado de estrecheces.
Al llegar a la adolescencia publica el drama Abdala, transido de amor patriótico y de ansia de libertad, siendo condenado a trabajos forzados por las autoridades españolas a los dieciséis años. Quebrantada su salud, se le cambia la pena por la de relegación a la Isla de Pinos y, en 1871, por la de destierro a España.
En Madrid escribe un folleto, El presidio político en Cuba, recuerdo dramático sangrante, del castigo que acaba de sufrir en Cuba. Cursa estudios universitarios en Madrid y Zaragoza. “Para Aragón, en España, / tengo yo en mi corazón / un lugar todo Aragón...”, cantará más tarde el poeta.
De España parte Martí para México, donde desarrolla una intensa labor como conferenciante y periodista. Allí escribe para la escena y ejerce la crítica teatral. A principios de 1877 visita Cuba en rápido viaje y sale hacia Guatemala. En la tierra del quetzal trabaja sin descanso con la pluma y la palabra. Cuando se firma en Cuba la Paz de Zanjón, en 1878, vuelve Martí a su tierra. Nuevamente es condenado a destierro. Sale hacia España, pasa por París y arriba en Nueva York en 1880. En ese año visita Venezuela, donde reside durante seis meses. Al dejar la tierra de Bolivar escribe: “Déme Venezuela en qué servirle. Ella tiene en mí un hijo...”
En los últimos catorce años de su vida la ciudad de Nueva York es la residencia de Martí. Al entrar en Estados Unidos tiene decidido Martí darse en cuerpo y alma a la tarea de libertar a Cuba. En 1891, funda Martí el Partido Revolucionario Cubano. Hasta el inicio de la revolución en 1895, su vida será un viajar sin descanso. El 11 de abril de 1895 desembarca Martí en Cuba, integrándose como un soldado más de las tropas insurgentes. El 19 de mayo de 1895 una bala terminó con su vida en Dos Ríos, paraje del Oriente de Cuba.
Martí cultiva todos los géneros literarios. Entre sus bellísimos cuentos destacan La muñeca negra y Los dos ruiseñores, y entre las obras dramáticas Adúltera y Amor con amor se paga. En 1882, a los dos años de llegar a Nueva York, publica Martí su Ismaelillo; del mismo año son buena parte de sus Versos libres. En 1889 aparecen los poemas incluidos en la Edad de Oro, admirable revista que dirige y redacta para los niños hispanoamericanos, en 1891 ofrece los Versos sencillos; intenso registro autobiográfico en que alcanza la originalidad más exacta y depurada. En sus Flores del destierro, vuelca sus conflictos y presagios de revolucionario y de hombre.
José Martí como advirtió felizmente Federico de Onís no fue precursor del modernismo, sino iniciador de una obra literaria de mayor trascendencia y de más larga vida. “Los versos –decía Martí- no han de hacerse para decir que se está alegre o se está triste, sino para ser útiles al mundo”.
Sus Versos sencillos, son en muchos sentidos, una obra culminante en que se afinan y depuran todas sus virtudes poéticas. Y como dijo, el poeta cubano: “Mi verso es de un verde claro / y de un carmín encendido: / Mi verso es un ciervo herido / que busca en el monte amparo”.
Francisco Arias Solís
El futuro se gana, ganando la libertad.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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CARMEN CONDE
(1907-1996)
“Dormida por los siglos se ha quedado
sin nadie que libere tanto sueño,
la niña que me dio lo que yo he sido.”
Carmen Conde.
LA VOZ DEL VITALISMO ROMANTICO
En esa tierra que había un poco antes dado a Azorín, Gabriel Miró y Oscar Esplá, en un momento determinado y prodigioso breve e intenso, se produce con vigor y una fuerza inigualable, un joven movimiento literario que estalla entre Orihuela y Cartagena con los nombres de Ramón Sijé, Miguel Hernández, Antonio Oliver y Carmen Conde, pertenecientes todos ellos a la llamada generación poética de 1936 de la que también forman parte entre otros Gabriel Celaya, Juan Antonio Muñoz Rojas, Luis Rosales y Luis Felipe Vivanco.
Mucho de la claridad de su tierra tiene la poesía de Carmen Conde cuando dice: “Confianza en la luz tengo yo siempre”, mucho de taranta y cartagenera en la sangre, mucho de latigazo de sol en la tierra sedienta. Pero la poderosa, anhelante voz de Carmen Conde no es voz de una tierra, ni de unos hombres, ni de unos anhelos colectivos sino desnuda lírica que amalgama todo aquello.
Su voz sale –como la enuncian los títulos de sus libros- del propio Brocal; es Pasión del verbo, Ansia de gracia, Honda memoria de mí, anhelo de que Sea la luz, desasosegada finalidad en Mi fin en el viento y Mujer sin edén, esperanza en Iluminada tierra y Vivientes de los siglos; confesión apasionada en Monólogos de la hija, sublimación humana en Derribado arcángel. En su voz, le doy a la noche, Cancionero de la enamorada y Días para la tierra la poetisa emprende la más grande salida de sí misma; queriendo iluminar las palabras. Libremente, inconteniblemente a Carmen Conde le van saliendo los poemas. Carmen lo ve todo con una penetrante mirada que no descansa. Es una mirada amplia y directa. Mira con los ojos abiertos y eternos de la poesía. Su vitalismo es de raíz romántica y con visión que a veces recuerda a Vicente Aleixandre se abrazan en su poesía la expresión jubilosa de la plenitud de los sentidos y la comunión con el universo.
Carmen Conde Abellán nace en Cartagena el 15 de agosto de 1907. En 1914 se traslada con su familia a Melilla lugar en que reside hasta 1920. De nuevo en su ciudad natal, cursa la carrera de Magisterio, que termina en 1930. Cursa estudios de Filosofía en la Universidad de Valencia. A los 15 años comenzó a publicar artículos en Los Lunes del Imparcial, La Esfera e Informaciones. Antes de la guerra civil española, fundó junto a Miguel Hernández, Sijé y su esposo Antonio Oliver Belmás, la revista de creación literaria El Gallo Crisis. En 1929 publicó su primer libro de poesía Brocal.
En la década de los 30 fundó junto con su marido la Universidad Popular de Cartagena, creada a imagen y semejanza de la fundada por Machado en Segovia. Obtuvo el Premio Ateneo de Sevilla por su obra Yo soy la madre, el Premio Elisenda de Montcada, por su novela Las oscuras raíces, el Premio Simón Bolivar, por su libro de poesía Vivientes de los siglos. En 1967 recibe el Premio Nacional de Literatura por su Obra poética. Carmen Conde fe elegida miembro de la Real Academia Española, para el sillón K, el 9 de febrero de 1978. Tomó posesión de su cargo el 28 de enero del año siguiente, convirtiéndose en la primera mujer que alcanzaba este honor. Cuando fue elegida Carmen Conde dijo: “El machismo evidente en la lengua castellana es triste consecuencia de la historia que arrastramos las mujeres españolas”. Carmen Conde falleció en Madrid el 8 de enero de 1996.
Carmen Conde ha figurado en primera línea de la creación poética. No ha habido revista de las muchas que han aparecido en los últimos cincuenta años en la que no haya algún poema de Carmen Conde. Esta poetisa hace pensar en Keats, en Rilke, en Juan Ramón y hasta en Paul Valery como caminos seguidos y como coincidencia de gesto estético.
Canto y fecundación es la poesía. En este país se hace preciso reconocer en el decimotercer aniversario de la muerte de Carmen Conde la edad eterna de la verdadera poesía. Y como dijera nuestra poetisa: “ Parada en el umbral de lo infinito / como pueda, detendré el tiempo. / Quiero ver y escuchar, quiero olvidar, / cuando lo sepa este secreto”.
Francisco Arias Solís
La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad
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CESAR GONZALEZ RUANO
(1903-1965)
“Vino, venció. Fue vencido
en lo que quiso vencer.
Escribió, y en el tintero
dejó lo que quiso hacer
por hacer lo que quisieron.
Y se fue.”
César González Ruano.
LA VOZ DEL PERIODISTA POETA
Baudeleriano apasionado –fue en su juventud biógrafo de Baudelaire-, amador de las flores del mal estético de cada día, siempre ha creído con el poeta, y este es uno de los secretos mayores de su triunfo que la inspiración en caso de existir, le coja trabajando... Viajes, aventuras, casas en Capri, palacio en Cuenca, cafés...; pero la mayor sorpresa era verle trabajar en el café con la misma puntualidad de una oficina y sin levantar la cabeza. Escribir todos los días y todos los días muchas horas con destino a una publicación concreta, y tantas veces con el pie forzado de una fotografía recibida, de una crónica encargada, de una entrevista pedida, de una sección abierta, para los folios justos del hueco que le espera. Fue César González Ruano en esto el ejemplo mayor del escritor devorado por el periodismo. César aludió muchas veces a la transformación del oro en calderilla que significa esta manera de trabajar. Nos lo había advertido:”Esta profesión lleva en el tuétano la maldición del olvido”. Pero también he oído decir de los aciertos, consistencia del estilo, obra que levanta este disciplinado y remero escribir por la honra y mantenencia de cada jornada. Los periódicos y los lectores salen ganando. El escritor, ¿quién sabe? Lope hacía comedias para demandas así, pues más de cientos en horas veinticuatro pasaron de la musa al teatro.
César González Ruano ha conseguido así que ese lujo de la colaboración literaria en los periódicos –ventana cultural, divagación estética, ensayismo- se haya convertido en funcional, periodística pura, pues todos los articulistas que han venido después de él tienen, si quieren permanecer -¡esto es lo bueno!-, mucho de su levedad, pues comentar una noticia se ha ennoblecido de belleza literaria.
César González Ruano nace en Madrid el 22 de febrero de 1903 y en su ciudad natal cursó la enseñanza elemental, así como en Santiago de Compostela la superior, que terminó en Zaragoza y Madrid, donde se licenció en Derecho en 1916, carrera que sólo ejerció un año para cultivar después, con absoluta dedicación el periodismo y la literatura en todos sus géneros. Su fama se debe fundamentalmente a los artículos cortos que escribía habitualmente en el desaparecido café Teide del paseo del Recoletos de Madrid. González Ruano murió en Madrid el 15 de diciembre de 1965.
Ha pertenecido a las redacciones de La Epoca, Heraldo de Madrid e Informaciones, y como corresponsal de A B C, residió en Berlín y Roma. Estuvo varios años en Lisboa y París. En Lisboa como corresponsal de Heraldo de Madrid. Ha colaborado en las revistas españolas Estampa, Nuevo Mundo, Crónica, Mundo Gráfico y La Esfera., así como, en Social, de La Habana, entre otras. Ha obtenido el premio Mariano de Cavia de 1931 y el del Café Gijón , de novelas cortas, por la suya titulada Ni César ni nada. En 1960 le fue concedida una pensión March de Literatura.
González Ruano vino escritor sin desmayo a lo popular del periódico y en lo popular del periódico continuó hasta que le llegó la muerte. Y puso notas humanas y populares cuando su periodismo, sus crónicas de Berlín, Roma y París, le cargó de la responsabilidad de pulsar el acontecer del mundo en los centros neurálgicos heridos. Pero en lo popular se infiltró fácilmente las fantasías del arte, y, lo que ya es más difícil, el otro aristocratismo de su estilo lírico, lleno de vibraciones sutiles, de quintaesencias y primores, de refinamientos y de gracias.
César Gonzáles Ruano ha sido un corresponsal de periódicos en el extranjero o, en todo caso, un colaborador asiduo. El tono poético predomina en toda su obra, sea novela, reportaje, artículo o colección de ellos, aparte de sus poemas propiamente dicho.
Como escritor dramático escribió la comedia poética La luna en las manos (1934). Sus poemas que van desde el ultraísmo a formas más tradicionales, están recogidos en dos libros antológicos: Aún (1934) y Poesía (1944). La balada de Cherche-Midi (1944), está basada en su misteriosa detención por la Gestapo, en el París ocupado por los nazis, y su encarcelamiento en la prisión de Cherche-Midi. Sus primeras novelas, entre las que destacan La inmolada (1926), Circe (1935), Manuel de Montparnase (1944) e Invitación al amor (1947), retratan personajes mundanos, a estas siguieron: Ni César ni nada (1951), Los oscuros dominios (1953), Cita con el pasado (1954) y el volumen A todo el mundo no le gusta el amarillo (1961), de trasfondo biográfico. Entre sus restantes obras citaremos sus libros de memorias. Mi medio siglo se confiesa a medias (1951), La memoria veranea (1960) y Diario íntimo (1951-1965) (1970), publicado póstumamente.
Pero de toda su obra, nada tan sugeridor y perfecto como sus trabajos periodísticos, hechos con gracia, no exenta de lirismo, y en los que, entre una sutil ironía, se ajustan y relumbran los detalles como en una pieza de orfebrería. En el artículo premiado con el Mariano de Cavia, "Señora: ¿se le ha perdido a usted un niño?", escribía el periodista: "Producen tristeza noticias así. Es feroz y es doloroso. Su manita tierna y blanca, la que llevaba el ritmo del reloj cuando hasta el reloj le aupaban, parece salir de Madrid y arañar el cielo. ¡Pequeña mano blanca! Enorme mano, más grande ya que toda la ciudad, donde el niño perdido estaba solo bajo la luna del miedo, que le daba a beber leche de plata, leche de sueño... ¡Pequeña mano blanca!". Y como dijo nuestro periodista –sin dejar de ser poeta-: “Y con las cuencas de mis ojos / querrá adivinar tal vez / lo que vi... cuando veía / y yo nunca miré”.
Francisco Arias Solis
No se puede ser libre más que entre libres.
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad
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FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.internautasporlapaz.org
“para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo”
Mario Benedetti.
XIII FESTIVAL POÉTICO INTERNACIONAL
POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
EL PRÓXIMO FESTIVAL ESTARÁ DEDICADO A MARIO BENEDETTI
La Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará en el mes de mayo de 2010 su XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad, con la finalidad de que todos los poetas del mundo pongan en el corazón de los valores universales la paz y la libertad. Este festival estará dedicado a Mario Benedetti (1920-2009), poeta del amor total y del compromiso. Toda su obra refleja su espíritu solidario y su hambre de libertad, que llevaron a este hombre de paz a “doce turbios y enturbiadores años de exilio”.
FORO LIBRE al convocar este XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad lo hace en el convencimiento de que nada va a lograrse en lo porvenir por caminos de violencia y ha considerado que las páginas de Internet deben tomar la palabra, para cantar la paz y la libertad. Porque lo que es indudable es que los grandes cambios, las grandes convulsiones, las grandes transformaciones de la Historia, las sanas revoluciones, las han hecho siempre los poetas.
Desde cualquier parte del mundo se puede participar en el XIII Festival Poético Internacional por la Paz y la Libertad remitiendo los poemas (máximo 40 versos)) al e-mail: pazylibertad@arrakis.es
Los poemas seleccionados serán publicados en el portal de FORO LIBRE E INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD URL: http://www.internautasporlapaz.org
FORO LIBRE invita a todos los poetas a participar en este festival en memoria de Mario Benedetti y a poner su granito de arena en el camino de la paz, la libertad y la tolerancia.
Francisco Arias Solís
Paz y Libertad.
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Se ruega la difusión. Gracias.
RICARDO MOLINA
(1917-1968)
"Dulce es vivir aunque se goce en vano,
aunque se sufra en vano dulce es vivir.”
Ricardo Molina.
LA VOZ QUE CANTA Y ENCANTA
“Ricardo –escribe Dámaso Alonso- qué cantidad de armónica belleza no has dejado. Yo leo tus páginas preciosas y el corazón me palpita con desconocida intensidad”. La primera condición del canto es aceptar la vida, pregonar su excelencia. La poesía de Ricardo Molina es siempre una interpretación sensorial de su entrega a la vida. El poeta se siente expresado por la naturaleza, que es su naturaleza, la andaluza: el sol, el olivar, los largos horizontes hacia el mar... Su sabiduría se encuentra en el amor, en la identificación con el gozo mismo de vivir. Su ciencia es la vida la que se le negó pronto.
Ricardo Molina Tenor nace en Puente Genil (Córdoba) el 28 de diciembre de 1917. Poco después se traslada con su familia a Córdoba. Realizó sus primeros estudios en el Instituto Nacional de Enseñanza de Córdoba, en 1941 terminó su licenciatura de Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla.
En Córdoba se entregó a la actividad docente, aunque no obtuvo una plaza de funcionario público hasta 1966, y colaboró en la prensa local con multitud de artículos literarios y folklóricos. En octubre de 1947 se enciende en Córdoba la antorcha de la poesía. Aparece el primer número de Cántico, revista que fundó con Pablo García Baena, Juan Bernier, Mario López, Julio Aumente, Vicente Núñez y otros escritores y artistas cordobeses. Más tarde, Ricardo Molina se preguntaría: “¿Es ésta aquella Córdoba de la “solera pálida” / en las viejas tabernas patriarcales / cuando con voz un poco tembloroso leía / Pablo García Baena la Egloga de Belisa”.
Molina cultivó tanto la poesía como la prosa, de la que merecen destacarse sus ensayos sobre el cante flamenco, y sus reflexiones sobre la función social de la poesía. Firmó con el que sería posteriormente famoso pseudónimo Eugenio Solís. Como traductor realizó importantes versiones de poetas latinos, italianos y franceses. En 1949 obtuvo el premio Adonais Ricardo Molina muere en Córdoba el 23 de enero de 1968, tenía sólo 50 años.
Ricardo Molina canta a la vida y no a la muerte y canta a la vida y no al sueño, la otra imagen de la muerte. Ni sueño ni ensueño, sino realidad vivida hasta los bordes. Al canto lo mueve fundamentalmente el amor. Y tratándose de amor, el gran libro de Ricardo Molina es Elegías de Sandua (1948). Libro de recuerdos amorosos, biografía de dos. “Pero la vida es siempre más larga que el amor”, nos confiesa el poeta pontanés.
El río de los Angeles , Regalo de amantes , Cancionero, Corimbo, Elegía de Medina Azahara, La casa, A la luz de cada día son títulos publicados antes de su muerte. Elegía de Medina Zahara es el libro donde hay más noche y más luna. Los poetas árabes como él, cantaban a la luna, y entre las ruinas de Medina Zahara él evoca la música, el amor, la “noche escanciando / vino de luna”.
Homenaje es un libro escrito entre 1956 y 1966 que reúne más de un centenar de poemas homenajes a poetas de cualquier época: Virgilio, Ovidio, Dante, Garcilaso, Góngora, Goethe, Whitman, Bécquer, Verlaine, Rilke, Unamuno, Nietzche Juan Ramón Jiménez, Antonio y Manuel Machado, Lorca, Neruda, Salinas, Brecht, Miguel Hernández, Alberti, Dámaso Alonso, Gabriela Mistral, Gerardo Diego, Guillén, Borges, Aleixandre, Rejano, José Luis Cano, Otero, Celaya, los compañeros de Cántico...
Ricardo Molina es un infatigable paseante, Juan Bernier lo ha pintado en prosa paseando en su tierra cordobesa mientras se hermanaba con la mejor cultura suya andaluza, árabe, occidental, universal. “Me acuerdo de tu manera de enseñarnos Córdoba”, escribía Dámaso Alonso. Y este poeta cordobés tan de la tierra y cruzador de sus caminos, jamás abandonó la poesía.
El vino es el gran símbolo dionisíaco en la poesía de Molina. Córdoba es tierra de buenos vinos, igual que de hermoso sol. En el vino hay un “ardiente ruiseñor”. El poeta es otro ruiseñor. Ricardo Molina es un importante eslabón en esa cadena de cantares cuya voz y cuyo destino brillan sobre cielo y tierra, cantando, encantando con el estremecimiento puro del ruiseñor. Y como dijo el poeta pontanés: “Muy corto es el camino que conduce / de todo a nada”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
Tolerancia cero contra la corrupción.
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MANUEL ANDUJAR
(1913-1994)
Dormís,
rendidas las pupilas
por sudarios de bancales
y las desiertas esquinas.
En vez de cirios, llamas.
Un gemido seco
impregna de humedad
las hostiles moradas
Geografía española de la muerte.”
Manuel Andújar.
LA VOZ DE UN HONDO PENAR
“Penar –decía Andujar-, es una palabra sureña, rica y terruñera, que no dice del mismo modo ni con inflexión pareja en Andalucía que en el resto de España. Penar es un poco cante jondo”.
Manuel Andujar Muñoz nació en La Carolina, provincia de Jaén, el 4 de enero de 1913. Antes de la guerra residió alternativamente en Linares, Málaga, Madrid, Lérida, Barcelona. En Málaga cursó la carrera de comercio y en Madrid terminó sus estudios de perito mercantil. Ejerció el periodismo y funciones administrativas. En enero de 1939 pasa a Francia, donde fue internado en el campo de concentración de Saint-Cyprien; el mismo año embarcó hacia México en la expedición del Sinaia. "De Sète a Veracruz-nos cuenta Andújar-, el Sinaia, un viejo barco matalón transportó -avanzado mayo, al 13 de junio de 1939- a más de 1.600 republicanos españoles. Procedentes en su gran mayoría, de los campos de concentración franceses. Entre ellos, nutrido y lucido haz de intelectuales, escritores y artistas". Andújar vivió todo el exilio en México hasta su regreso a España en 1967, excepto una estancia en Santiago de Chile de 1956 a 1957. Ha sido librero, corresponsal, agente de editoriales (estuvo más de once años en la famosa editorial mexicana Fondo de Cultura Económica), pero destaca por su importante obra literaria como poeta y narrador. Fundó la revista Las Españas, con José Ramón Arana, una de las más importantes revistas del exilio. A su regreso a España, compagina su labor de escritor con su trabajo en Alianza Editorial. Manuel Andujar muere en una residencia de ancianos madrileña, justamente el 14 de abril de 1994.
Andujar ha abordado prácticamente todos los géneros literarios: poesía, teatro, crónica, ensayo, narrativa breve, novela. Es uno de nuestros más exigentes e importantes novelistas del siglo XX.
Toda la producción narrativa de Andujar se encuadra en un vasto ciclo titulado “Lares y penares” en el que con absoluta independencia temática y clara evolución formal, se realiza una interpretación novelada de la España del siglo XX. Desde su más recientes obras, tentadas por nuevos moldes expresivos y por una progresiva concepción simbólica del relato, la serie de Manuel Andujar es una indignación profundamente ética del comportamiento humano del pueblo español que ha configurado su trayectoria histórica. De esta manera lo particular y lo social se compenetran de forma indisoluble al servicio de un mensaje profundamente humano y social.
“Lares y penares” se inicia con Cristal herido (1945), primera muestra novelesca de Andujar, que a pesar de ser un primer libro nos presenta a un escritor de seguro instinto narrativo. Con ella da paso Andujar a una exploración organizada de la España de preguerra que se realiza en la trilogía Vísperas: Llanura (1947), El vencido (1949) y El destino de Lázaro (1959).
Llanura es una novela que, sin deseo de buscarle filiaciones literarias, comparte la estructura del drama rural con la de novela de asunto caciquil. El vencido nos traslada a la zona minera jienense donde Miguel consigue pasar de hijo de un modesto obrero a rico empresario, pero ello no le salvará de su irremediable soledad, pues el triunfo económico no conlleva satisfacción espiritual. El destino de Lázaro se desarrolla en un recinto portuario, y en la misma, la tesis social o la censura de las anteriores, cede el paso a una historia más particularizada en la que, por otra parte, un aliento de esperanza ha empezado a infiltrarse.
“Lares y penares” posee otra novela mayor, Historias de una historia (1973), individualmente su libro más importante. Esta novela está situada en la guerra –contada desde el lado republicano-. Resalta en el libro ese aire de verdad que posee toda literatura auténtica, sobre todo porque la obra no obedece a unos esquemas previos ni a ninguna clase de maniqueísmo, sino a unas motivaciones estrictamente humanas. El ciclo novelístico de Andujar se completa con La voz y la sangre (1984), Cita de fantasmas (1984) y Mágica fecha (1989). En 1992 vio la luz su novela Un caballero de barba azafranada , cuya temática, centrada en la historia de dos mujeres, marca una distancia con respecto a su anterior producción.
Andujar publica su primera colección de poesía , La propia imagen, en 1961, en México. El siguiente libro de poesía, Campana y cadena, se edita en España en 1965. Otras obras poéticas son: Fechas de un retorno (1979) y Sentires y querencias (1984). Entre sus ensayos más relevantes se cuentan La literatura catalana en el destierro, Andalucía e Hispanoamérica: Crisol de mestizajes (1982) y Signos de admiración (1986). Entre sus obras teatrales destacan: El primer juicio final y El sueño robado, publicadas ambas en 1962. Y entre los cuentos y crónicas-relatos podemos citar: Los lugares vacíos, La franja luminosa, Secretos augurios, Partiendo de la angustia y Saint Cyprien , plage, campo de concentración (1942), sobre su experiencia en este campo de concentración.
La literatura de Andujar es fundamentalmente interpretativa. En cualquier caso, y en toda su obra, resulta de vital importancia el talante ético del autor, que curiosamente, no le lleva a ninguna clase de moralización. Tras un tono crítico, tras una palabra cruda, se ocultan siempre un gran dolor, un hondo penar y un gran amor. Esto es muy patente en una serie de poemas dedicados a España: a la España que el desterrado contempló –entrevió- en su realidad –no en su sueño de desterrado- durante un breve viaje: “Con recatado amor / y pasión requemada / adobáis la espera / mientras / lejanos árboles de ocres y cenizas, / sempiternas caras cenceñas, / roídas murallas amarillas y flamantes máquinas, / la madeja devanan / de España”.
Francisco Arias Solis
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DELMIRA AGUSTINI
(1886-1914)
“Yo muero extrañamente... No me mata la vida,
no me mata la muerte, no me mata el Amor;
muero de un pensamiento mudo como una herida...
¿No habéis sentido nunca el extraño dolor
de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida
devorando alma y carne y no alcanza a dar flor?”
Delmira Agustini.
LA VOZ DE UN PROFUNDO Y ANHELANTE SOÑAR
¿Presagiaba Delmira en estos versos su trágico fin? Lo cierto es que se casó con un hombre vulgar y corriente, que sin duda la quería, pero que no llegó a comprenderla. Realmente debía ser muy difícil comprender a un alma tan compleja como la de Delmira Agustini. Se separaron a los pocos días, pero aún siguieron reuniéndose a hurtadillas, como amantes ilegítimos. Un día él la citó para una entrevista; la mató y acto seguido se suicidó.
Delmira Agustini nació en Montevideo el 24 de octubre de 1886 y murió en la misma ciudad asesinada por su ex marido el 6 de julio de 1914. Compuso versos desde su niñez y estudió francés, música y pintura. Vivió admirada y agasajada. “La Nena”, como se conocía familiarmente a la poetisa uruguaya, era hija de familia rica, se había educado en el mejor ambiente para el cultivo de la poesía y de la música, sus dos aficiones dominantes. Por sus venas corría sangre de razas diversas: uno de sus abuelos era francés; otro alemán; sus dos abuelas, uruguayas. Ella era rubia y hermosa. Con un temperamento ardiente y una inteligencia precoz, soñó con exprimir de la vida los mejores zumos. Su vida terminó trágicamente a manos de su ex marido Enrique J. Reyes, negociante de ganado caballar, con quien había contraído matrimonio el 14 de agosto de 1913, y de quien ella se había divorciado el 5 de junio de 1914.
Todavía adolescente, casi una niña asombró y escandalizó a la burguesa sociedad rioplatense con unos cuantos libros de versos El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913); en los que cantaba al amor. Completan su producción El rosario de Eros y Los astros del abismo, que fueron publicados póstumamente en 1924. En 1969 apareció su Correspondencia íntima. Por vez primera una mujer joven y bella, abría su corazón, y con un lenguaje tan audaz como poético y sugestivo sacaba a la luz sus más íntimos sentires. En El rosario de Eros, exclama la poetisa: “¡Mi vida toda canta, besa, ríe! / ¡Mi vida toda es una boca en flor!” En la carta que le escribió Don Miguel de Unamuno, el 15 de abril de 1910, en la que analiza algunos de los versos de su obra Cantos de la mañana, al referirse al verso “Fuerte como en los brazos de Dios”, Unamuno comenta: “Qué poético, es decir, ¡qué intensamente verdadero es esto! Y los brazos de Dios son la soledad”.
Agustini colaboró en las revistas La Alborada y Apolo. Formó parte de la generación de 1900, a la que también pertenecieron Julio Herrera y Reissig, Leopoldo Lugones y Rubén Darío, y fue una de las pocas mujeres que perteneció al grupo poético del Río de la Plata (1910-1920). Su poesía, marcadamente erótica y enraizada por completo en la estética modernista, se caracterizó por la abundancia en imágenes y metáforas y por una temática centrada en la consumación espiritual y amorosa. Poesía de un profundo y anhelante soñar: con lenguaje audaz, tempestuoso y sugestivo expone sus sentimientos más íntimos. Los cálices vacíos es una obra de erotismo dramático y sensualidad, ansias de goce y anhelos sexuales hasta entonces velados tras metáforas en la poesía femenina, pero que en ella se hacen palpables. Por otro lado, en su poesía se observa la lucha entre la realidad y sueños, entre cuerpo y alma, yendo la autora de uno a otro en la búsqueda de sí misma. Agustini está considerada una de las iniciadoras de la poesía femenina hispanoamericana.
La aparición de Delmira Agustini, junto a otras inolvidables poetisas en las letras del Continente americano a principios del siglo pasado constituye uno de los hechos más notables de toda la historia de la cultura hispánica. En el coro muy nutrido, de poetisas uruguayas destacan dos voces de calidad: la de Delmira Agustini y Juana de Ibarbourou. Un signo trágico, parecido al de Delmira, presidió también la vida de Alfonsina Storni
Hay en la poesía de Agustini, que se beneficia de todas las conquistas formales del modernismo, evidentes influencias de Rubén Darío, y aún más evidentes de D’Annunzio. Pero hay también en ella un estilo personal que se caracteriza por el lenguaje tempestuoso y lleno de fuego. Sin embargo, ese torrente abrasador no ha pasado directo del corazón al poema. Antes de plasmarse en éste, ha sido filtrado por el cerebro, de modo que toda esa poesía, amasada con el barro humano más grosero, queda en virtud del arte, ennoblecida, casi purificada y transformada en materia estética de la más alta calidad. Poemas como Plegaria, Lo inefable, Mis amores, El intruso, Las alas, Desde lejos, Nocturno, La sed y el citado El rosario de Eros, merecen figurar al lado de los mejores de la lengua castellana. Y como dijo la poetisa uruguaya: “... nos velará llorando, llorando hasta morirse / nuestro hijo: el recuerdo”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
Paz y libertad.
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Gracias.
MELCHOR FERNÁNDEZ ALMAGRO
(1893-1966)
“Granada era tu lecho de muerte, Doña Juana,
los cipreses, tus cirios;
la sierra tu retablo.”
Federico García Lorca.
LA VOZ DEL HISTORIADOR PERIODISTA
Federico, su paisano y compañero del grupo literario “La Cuerda” granadina, le retrató diciendo que tenía traza de “moro amigo”. Y a Melchorito le dedicó su bellísima “Elegía a Doña Juana la Loca”. Tras el estreno de Mariana Pineda Fernández Almagro escribió en La Voz:”Los versos de García Lorca tienen mucho de flor y de estrella. Están en su lugar porque sí.” En las cartas de su amigo Federico pueden leerse frases como éstas: “Yo no voy a ser viejo nunca”; “Quiero ser un Poeta por los cuatros costados, amanecido de poesía y muerto de poesía. Empiezo a ver claro. Una alta conciencia de mi obra futura se apodera de mí, y un sentimiento casi dramático de mi responsabilidad me embarga...”. Fernández Almagro fue miembro de la famosa tertulia del que fue no menos famoso Rinconcillo del café Alameda, en la que participaban, entre otros, Lorca, Falla, Fernando de los Ríos, Montesinos, Manuel Ángeles Ortíz, y de la que partió la idea del concurso de cante jondo de Granada celebrado en el verano de 1922.
Melchor Fernández Almagro nace en Granada el 4 de septiembre de 1893. Realiza sus estudios primarios en el Colegio del Patriarca San José y, posteriormente, en el Instituto. Desde muy joven se dedica al periodismo y en la Universidad de Granada estudia Derecho. El autor de Historia política de la España contemporánea marcha a Madrid en 1918, volviendo ya tan sólo a su ciudad natal muy espaciada y apresuradamente. La lejanía estimuló el amor a su Granada como le había, no ha mucho, sucedido a Ganivet. Crítico teatral y literario de periódicos tan conocidos como La Época y El Sol, antes de la rebelión militar del general Franco, y de ABC y La Vanguardia con posterioridad.
La guerra civil transcurre para él entre Burgos y Salamanca incorporado a Prensa y Propaganda. Pero es realmente, a partir de los años de posguerra cuando su figura y su obra alcanzan mayor dimensión. Melchor Fernández Almagro muere en Madrid el 22 de febrero de 1966.
Académico de la Española y de la Historia, autor de libros tan valiosos como Vida y obra de Angel Ganivet, Vida y literatura de Valle-Inclán, Jovellanos, Cánovas. Su vida y su política, Viaje al siglo XX, En torno al 98 y Granada en la literatura romántica española; periodista de alto coturno, prestigioso crítico teatral y literario, Melchor Fernández Almagro ocupó un primer plano en las letras españolas durante cerca de medio siglo. Entre sus obras históricas hay que destacar sobre todo los Orígenes del sistema constitucional de España, ¿Por qué cayó Alfonso XIII? (en colaboración con el Duque de Maura), la Historia política de la España cotemporánea, La emancipación de América y su reflejo en la conciencia española, quizá su libro más logrado sea Cánovas, su vida y su políica (1951), una magnífica reconstrucción histórica de la segunda mitad de sglo XIX. Conforme a un fenómeno, demasiado repetido en nuestro país, un espeso silencio ha caído, a su muerte, sobre su memoria.
En su Viaje al siglo XX, el periodista granadino nos cuenta lo que supuso su encuentro con Madrid, su descubrimiento de la ciudad moderna: “La emoción que Madrid me iba produciendo se resolvería en cantidad. ¡Cuánto de todo! De todo, más mucho más que en Granada. Más gente, más coches y más tiendas en más calles, más plazas y más paseos. Y más grandes, por supuesto, los paseos, las plazas, las calles, las tiendas...”
Las lacras del caciquismo, los vicios del sistema electoral encontraron a un tiempo en Fernández Almagro un implacable denunciador y un concienzudo analista.
Gran parte del éxito y de la peculiaridad de la crítica de Fernández Almagro procede de su gusto de refugiarse y emplearse a fondo en la tarea de historiador, historiador de periodos cercanos, donde su obra de indagación tiene presente en todo momento. Tener siempre ante los ojos a Ganivet, Canovas, Valle-Inclán o a García Lorca, con todas sus circunstancias minuciosamente analizadas, prolonga suavemente las vigencias de todo lo anterior.
Resucitar la memoria de Melchor Fernández Almagro tiene para los españoles de hoy, por encima de las modas el interés de hacer justicia a una figura de relieve que consagró parte de su esfuerzo en hemerotecas y archivos a profundizar en capítulos y hombres decisivos de su historia.
La figura de Fernández Almagro no estuvo exenta de contradicciones y tropiezos. Talante y actitudes políticas no presentaron siempre una clara línea evolutiva. La orientación que preside su libro sobre Alfonso XIII y su reinado (1934) es muy distinta de la visible en la Historia de la II República (1940).
Pero hay un aspecto que destaca sobre cualquier otro en la figura de Fernández Almagro y es el de su humanidad en medio de la vida literaria madrileña. Su fina cortesía le viene de su Granada. La voz del “moro amigo” está llena de una inefable melancolía aristocrática, propia de la capital de un reino con arte y literatura propios, definida por el poeta granadino don Pedro Soto de Rojas con estas palabras: “Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos”.
Francisco Arias Solis
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Paz y Libertad.
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MARIO BENEDETTI
(1920-2009)
Mario Benedetti In Memoriam, poeta del amor total y del compromiso 1920-2009
Una mujer desnuda y en lo oscuro
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
Mario Benedetti.
Qué linda época aquella en que decíamos revolución
Francisco Arias Solis
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BLAS DE OTERO
(1916-1979)
”Digo
“del hombre y su justicia”,
“océano pacífico”,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.”
Blas de Otero.
LA VOZ QUE PIDE LA PAZ Y LA PALABRA
Cuando se publica en 1950, Ángel fieramente humano, el nombre de Blas de Otero va a representar la encarnación de una orientación que puede ser encabezada con la devoción de Quevedo El quevedismo, que ya había tenido precursores en prosa y verso, alcanza en aquel momento su madurez. Blas de Otero venía de San Juan de la Cruz, en cuyo seguimiento había publicado en 1942, un Cántico espiritual y todo San Juan está presente en esta noche oscura que es Ángel fieramente humano.
La presencia o ausencia de Dios, inseparable de su central tema humano en estos primeros libros, como también en Redoble de conciencia (1951), se anuncia ya en ese homenaje a San Juan de la Cruz que forman los poemas de Cántico espiritual: en el soneto del mismo título nos sorprende “el golpe de Dios” y la petición, el llanto y el clamor a Dios, brotan en los endecasílabos del poema I, sin título: “Gimo y clamo hacia Ti como un pecado / girasol de tu gracia en esta niebla”. De esta “niebla “ unamunesca y machadiana surge el verso existencial de este primer Blas de Otero, el que crece, se ramifica, en los dos grandes libros siguientes y culmina y hace crisis en Ancia (1958), tras haber publicado ya, en 1955 –iniciando nuevos rumbos o centrando ya sólo en el hombre, en los hombres, el tema de su poesía- Pido la paz y la palabra.
La brevedad de las formas poéticas le permite a Otero realizar su ideal de poema condensado. El vocabulario resulta ser indicativo de la profunda situación de angustia en que se encuentra el poeta. Redoble de conciencia pone aún más de manifiesto las condiciones de desolación, límites y orfandad del ser humano, si bien algunos poemas ya llevan implícito el tema de la solidaridad humana que ya no abandonaría su obra poética.
Blas de Otero nace en Bilbao el 15 de marzo de 1916. Su infancia transcurre en Bilbao y Madrid. Estudia bachillerato en Madrid. Se licenció en Derecho y Filosofía y Letras, profesiones que abandonó. Trabajó de asesor de una fábrica de forja, fue minero una temporada y ejerció la enseñanza privada en su ciudad natal. Residió en París y La Habana. Viajó por la URSS y China, escribe allí los poemas que integrarán Que trata de España (1964). Recibió el premio Boscán de Poesía en 1950, el premio de la Crítica en 1959, y el premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1961. En Cuba recibió el premio Casa de las Américas, en 1964, allí se casó con Yolanda Pina, de la que se divorció en 1967. En La Habana escribe su único libro en prosa Historias fingidas y verdaderas. A su regreso a Madrid, reanuda su antigua amistad y amor con Sabina de la Cruz, relación que duró hasta la muerte del poeta. Comienza a escribir Hojas de Madrid y La Galerna, que quedarán inéditos. Blas de Otero muere en Majadahonda el 29 de junio de 1979.
Blas de Otero con los vientos existenciales percibirá también el mensaje literario de la poesía social. Y entonces el poeta vasco pide la paz y la palabra –su libro es Pido la paz y la palabra-.Después publica en Francia En castellano (1960), prohibido por la censura española, y en el que nos cuenta la verdadera situación por la que atraviesa España.
En Pido la paz y la palabra, con poesía fuerte y viva nos confiesa: “Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre / aquel que amó, vivió, murió por dentro / y un buen día bajó a la calle: entonces / comprendió: y rompió todos sus versos”. Y terminó dando todos sus versos por un hombre en paz.
Dámaso Alonso le calificó entre sus “desarraigados”, pero hay en Otero un extraordinario dominio de la palabra y un arraigo fundamental, aunque sea desesperado, en los temas esenciales del hombre.
De Blas de Otero nos han quedado unos estremecedores sonetos atravesados de furia, de ternura, de delicadeza. Su arraigo quevedesco lo sitúa entre los poetas que dejan huellas y un sabor a clásico. Por los frutos de su “arraigo” le reconoceremos gozosamente siempre. Y como nos dijo el propio Blas de Otero: “Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré como un anillo al agua / si he perdido la voz en la maleza / me queda la palabra”.
Francisco Arias Solis
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No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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EN EL 25 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE
CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ
(1893-1984)
“¡Ay, dulce y cara España,
madrastra de tus hijos verdaderos,
y con piedad extraña
piadosa madre y huésped de extranjeros!”
Lope de Vega.
LA VOZ DE TODO UN HOMBRE
Don Claudio, con un pie en el estribo para el último viaje, decía: “Mucho debo a España y a la Argentina, pero algo me deben ellas a mí”.
Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña nace en Madrid el 7 de abril de 1893. Cursó estudios en la Institución Libre de Enseñanza. En 1913 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Un año más tarde se doctoró. De archivero pasó a catedrático de Historia de España en las Universidades de Barcelona, Valencia, Valladolid y Madrid y posteriormente a medievalista insigne. Miembro de Acción Republicana, el partido de Manuel Azaña, fue diputado durante la II República por Ávila. En 1932 comenzó a ejercer como Rector de la Universidad Central, tomó parte en la creación del Centro de Estudios Históricos, fue ministro de Estado (1933). La guerra civil le cogió como embajador de España en Lisboa. Después de una gran labor de ayuda a los exiliados españoles, tuvo que abandonar Portugal, estableciéndose en París. Imparte clase en la Universidad de Burdeos. Se ve obligado a huir para evitar caer en manos de los nazis y de la policía franquista. Llega a Argel, y desde allí se traslada a su amada Argentina, “que me acogió generosa y fraterna, y que con su generosidad me ha permitido trabajar científicamente durante muchas décadas y crear en ella una brillante escuela de medievalistas que constituye mi orgullo”. En la Universidad de Mendoza inicia su labor docente, pasando después a la Universidad de Buenos Aires (1942), en la que funda el Instituto de Historia de España. Es elegido presidente de la Asociación de Intelectuales Republicanos Españoles. En 1962 y por encargo de Jiménez de Asúa, Sánchez-Albornoz asumió la jefatura del gobierno de la República española en el exilio, cargo que desempeña hasta su renuncia en 1970.
En octubre de 1976, tras numerosos años en el exilio Sánchez-Albornoz regresó temporalmente a España. La visita culminó –pocas horas antes de emprender regreso a Buenos Aires- en la audiencia regia del palacio de la Zarzuela. De esta entrevista escribió: “Azcárate había visitado a Alfonso XII en el Palacio Real sin dejar de ser republicano, bien podía yo a acudir a conversar con su nieto sin dejar de serlo”.
Don Claudio, catedrático sin par y maestro de historiadores, es conocido y reconocido universalmente. En 1925, en plena juventud, fue elegido por unanimidad miembro de número de la Academia de la Historia. En 1935 le acogió en su seno la Academia de Sciencias de Lisboa. Doctor “honoris causa” por las Universidades de Burdeos, Gantes, Tubinga, Lima, Buenos Aires, Oviedo, Valladolid, Lisboa... Hijo adoptivo de Asturias, Medalla de Oro de la ciudad de Ávila,, Gran Cruz de Carlos III... En 1970 la Academia de Roma le otorgó el Premio Internacional Feltrinelli, especie de Nobel de Historia, que le consagra como único español que le obtiene en este campo específico. En 1978, el rey impuso la gran cruz de Alfonso X el Sabio, al que durante tiempo fuera figura visible del republicanismo español. En 1984 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. En julio de 1983, Claudio Sánchez-Albornoz vuelve a España estableciéndose en Ávila, donde fallece el 8 de julio de 1984..
Su producción histórica es sencillamente colosal. Ahí están su España musulmana, su monumental Orígenes de la nación española, sus valiosos Viejos y nuevos estudios sobre las instituciones medievales españolas, sus Estudios visigodos y Despoblación y repoblación del valle del Duero, su magnífico y exhaustivo Reino astur-leonés, el extraordinario España, un enigma histórico y su célebre Estampas de la vida en León hace mil años.
Su dignidad le llevó a permanecer más de la mitad de su vida en el destierro. Un gran historiador francés, Jacques Fontaine, le ha aplicado la frase unamunesca y ha dicho de él que es “nada menos que todo un hombre”.
Esta era su afirmación básica: “He dicho y repetido que la Historia es la hazaña de la libertad y la libertad la hazaña de la Historia”. Fundidas, a su fe religiosa, y su fe en la libertad, se afirma en el historiador una convicción optimista en el progreso, indefinido del hombre, llamado siempre a un más alto destino. La identificación de ese destino histórico con la búsqueda eterna de la libertad, le lleva a contemplar, serenamente, reduciéndola en todo caso a episodio pasajero en el transcurso de los siglos, incluso la posibilidad de una realización plena de la utopía comunista. “Aunque el comunismo triunfe en todo el mundo –decía Sánchez-Albornoz-, cosa que es inimaginable ..., siempre habría un después diferente”.
Este “conservador revolucionario” acaba siempre, por encima de todo, en historiador. Y es que, como dijo nuestro maestro de historiadores: “Hoy no se puede negar que el hombre y los pueblos somos ante todo historia”.
Francisco Arias Solis
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Gracias.
EN EL 140º ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO
FRANCISCO LARGO CABALLERO
(1869- 1946)
“No queremos ni la perpetuación de las oligarquías
históricas ni dictaduras de la derecha ni de la izquierda,
sino una democracia integral: la democratización del poder,
de la riqueza y de la cultura. E internacionalmente,
no una paz armada, sino una paz jurídica”.
Francisco L. Caballero. XVI Conferencia de la OIT.
LA VOZ INCONFUNDIBLE DEL SOCIALISMO
Largo Caballero fue toda su vida un marxista apasionado, de cuya fuerte convicción intelectual ardía el fuego de la indignación ante la injusticia, y del deseo de emancipar a sus compañeros de clase de las humillaciones e infamias que había sufrido en su carne.
Se ha dicho que si Pablo Iglesias fue el socialismo fundacional, y Julián Besteiro, su inteligencia, y Fernando de los Ríos, su sensibilidad; Largo Caballero fue su acción.
Largo Caballero se enfrentó en actitud revolucionaria con el régimen burgués en cuatro crisis que él mismo llama “Revoluciones”: las de 1917, 1930, 1934 y 1936, y en las cuatro observó que otros compañeros dirigentes de las organizaciones socialistas adoptaban posiciones a retaguardia de las suyas. Era, pues, natural que considerase como la verdadera causa de la divergencia con algunos de sus compañeros la que le dictaba a él su propia experiencia de proletario. Largo Caballero en estas cuestiones se reveló marxista ejemplar. Era, en efecto, firme, dogmático, inflexible, en cuanto a su estrategia: llegar al socialismo por todos los medios; pero era adaptable, maleable y flexible en cuanto a la táctica.
Francisco Largo Caballero nace en la plaza Vieja de Chamberí, de Madrid, el 15 de octubre de 1869. Hijo de un obrero y de su mujer, que tuvo que hacerse cargo del cuidado del niño al eludir su marido sus deberes conyugales y paternos. La instrucción primaria del chico, sólo duró tres años, de sus cuatro a sus siete de edad, porque tuvo que ponerse a trabajar para coadyuvar a lo poco que su madre ganaba. Ingresa en la Unión General de Trabajadores de España en 1890 y con veinticinco años se afilia al Partido Socialista. Después de pocos años de trabajo como estuquista llegó a ser uno de los hombre de confianza de Pablo Iglesias, y su primer lugarteniente. Fue secretario general de la Unión General de Trabajadores de España desde 1918 a 1937. Su rápida ascensión en la escala del poder social por vía del poder obrero se explica por su formidable voluntad, su insobornable honradez y limpieza de propósito y su talento natural y eficiencia como organizador y cumplidor de su obligación. Este joven que tuvo que ir mendigando de niño jornales de miseria, llega a penas rebasados los veinte años a enfrentarse con cualquiera de sus compañeros de lucha en pro del pensamiento de Marx, y se revela tan capaz de apoyarse en los clásicos del socialismo como el más pintado de sus rivales.
En 1925, el editor Javier Morata inicia su colección “Vanguardia”, con publicaciones de izquierda, del sector socialista. En ese año publica la obra de Largo Caballero, Presente y futuro de la Unión General de Trabajadores.
Con Besteiro, Saborit y Anguiano formó parte del comité socialista que declaró la huelga general revolucionaria en agosto de 1917. Condenados todos ellos por un tribunal militar a cadena perpetua fueron encarcelados en el penal de Cartagena, de donde saldrían al año siguiente para ocupar sendos escaños en las Cortes, amnistiados por el voto popular. Largo Caballero fue elegido diputado por Barcelona. Durante la dictadura de Primo de Rivera es nombrado consejero de Estado. Es encarcelado a raíz del fracaso del golpe de Jaca (1930). En 1932 es elegido presidente del PSOE. En el Gobierno provisional del bienio azañista (1932-33) ocupó la cartera de Trabajo y Previsión Social.
A comienzos de septiembre de 1936, encabezó el Gobierno de unidad de todas las fuerzas que integraban o apoyaban el Frente de Popular. En noviembre de ese año, Largo Caballero formó su segundo Gobierno que ya contó con la participación de cuatro ministros de la CNT. Largo Caballero durante la batalla de Madrid, trasladó la capital de la República a Valencia. Calificado en esta época, con obvia inexactitud, de “el Lenin español”, supo desempeñar su cargo sin doblegarse a las presiones estalinistas.
Exiliado en Francia desde 1939, vivía en París con su familia, atenido a la modesta ayuda de la Sindical Internacional Socialista. Detenido por la policía del Gobierno de Vichy, fue entregado, el 20 de febrero de 1943, a la Gestapo y trasladado, enfermo y septuagenario, al campo de concentración de Oranienburg, en las cercanías de Berlín. Largo Caballero vivió la vida abominable de preso corriente, a veces algo atenuada por su estado de salud; y cuando llegó la libertad, se le hizo marchar en filas, estando en tan mal estado de arteriosclerosis de una pierna, que cayó al suelo en la carretera, donde un soldado lo apaleó y pateó a su placer. Largo Caballero muere en París el 23 de marzo de 1946.
En 1946, ya en cama, Largo Caballero escribía: “Hace años, en un mitin celebrado en el Cine Pardiñas, en el que hablamos Saborit, Besteiro y yo y cuyos discursos se publicaron en un folleto, decía yo que si me preguntasen qué quería mi respuesta sería ésta: ¡República! ¡República! ¡República! Si hoy me hicieran la misma pregunta contestaría. ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
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La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.
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Gracias.
ELENA QUIROGA
(1921-1995)
“Yo he escrito siempre con libertad
y no hubiera permitido que me la quitaran.”
Elena Quiroga.
LA VOZ DEL ARTE DE NOVELAR
Elena Quiroga perteneció a la generación de las posguerra. “Creo que todos (los de esta generación) nos caracterizábamos por la sensación de incomunicación, insolidaridad y soledad. Más exactamente: falta de libertad”, dijo en cierta ocasión. La palabra libertad tenía una gran significación para la autora. “He escrito siempre desde mi libertad”, dijo en otra ocasión.
Cuando en la escena literaria española dominaba el realismo social, se le consideraba, con cierta displicencia, una autora culta. Fue Elena Quiroga una de esas escritoras que se revelaron después de la guerra civil, como Carmen Laforet, Ana María Matute o Dolores Medio. Quiroga fue una de las escritoras que cambiaron, frente a la generación anterior, la manera de ver lo femenino, y que intentaron y consiguieron un género que sobrepasaba lo testimonial para adentrarse en lo psicológico.
Elena Quiroga de Abarca nace en Santander el 26 de octubre de 1921. Hija de los condes de San Martín de Quiroga, pasa parte de su infancia en Galicia. Aunque no estudió ninguna carrera universitaria, Quiroga se dejó guiar por su insaciable curiosidad intelectual atendiendo como alumna libre las clases que más le interesaban. Disciplinada y estudiosa, trabajó durante años unas cuatro o cinco horas diarias en sus novelas y o escritos.
Elena Quiroga ganó el Premio Nadal en 1950 con una obra a la que debió durante años su prestigioso literario, Viento del Norte, donde hay algunas resonancias de la Pardo-Bazán. Con Algo pasa en la calle se adentró Quiroga en un universo urbano y abordó temas más candentes, línea que prosiguió con títulos como La careta, La última corrida, Tristura, Escribo tu nombre y Presente profundo, su última novela , de 1973, de tonalidades abiertamente trágicas.
Su producción literaria se centra en los años cincuenta y sesenta, publicó diez novelas en catorce años. El ambiente gallego impregna la mayoría de sus novelas. También ha dejado algunos escritos en gallego.
Fue la segunda mujer –la otra es Carmen Conde- en entrar en la Real Academia Española; elegida en 1983, su discurso de ingreso un año después giró en torno a Alvaro Cunqueiro, de quien fue amiga personal. De su elección dijo Rafael Lapesa al recibirla en la ceremonia de ingreso que “entra en esta casa, no por ser mujer, ni por que es hermosa, linajuda y distinguida, sino sólo por su obra literaria; y en ella se manifiesta el don de sabiduría como conocimiento del alma humana, sagaz observación de lo significativo, rechazo de la desmesura y dominio del arte de novelar”.
Sus últimos años lo vivió a caballo entre el pazo de Nigrán (Pontevedra) y Madrid donde no solía faltar a la reuniones de la Academia. El 31 de agosto de 1995 sufrió una caída en el pazo de Nigrán y se fracturó la cadera. La muerte le sobrevino el 3 de octubre de 1995, y sus restos fueron trasladados a Villafranca del Bierzo, donde fue enterrada en el mismo panteón que su esposo, el académico de la Historia Dalmiro de la Válgoma.
Elena Quiroga evolucionó desde la estructura muy tradicional de su primera novela, Soledad sonora, hasta la mayor complejidad de las ulteriores, aunque se mantuvo fiel a una temática basada en la introspección, en la creación de personajes solitarios y problemáticos, en el protagonismo femenino. Elena Quiroga ha sido durante años una presencia indispensable cuando se hablaba de novela femenina. Otra cosa es la pertinencia del concepto –más que discutible- y si la misma sensibilidad de la obra está en sintonía con lo que hoy piensan y escriben las más destacadas narradoras españolas. Y como dijo Buero Vallejo: “Era una mujer del pueblo en la Academia”.
Francisco Arias Solis
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Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.
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Gracias.
JORGE GUILLEN
(1893-1984)
“Que los muertos entierren a sus muertos,
Jamás a la esperanza.”
Jorge Guillén.
LA VOZ DE LA POESIA PURA
“El mismo Valery me lo repetía –escribe Jorge Guillén-, una vez más, cierta mañana en la rue de Villejust. Poesía pura es todo lo que permanece en el poema, después de haber eliminado todo lo que no es poesía. Pura es igual a simple, químicamente”. La simplicidad de esta actitud poética en el complejo mundo moderno parece un descubrimiento. Históricamente esta poesía es la que realiza mejor que ninguna la restauración del concepto íntegro de lo poético. También merecería atención el lenguaje poético guilleniano, de maestría y perfección sin par y que logra una distinción expresiva donde se reúnen lo clásico y lo moderno. Y como decía Pedro Salinas: “Creeremos siempre que el valor máximo de su poesía es representar la conciencia poética más clara, más luminosa , exacta y profunda que hace mucho tiempo ofrece nuestra lírica”.
Jorge Guillén Álvarez nace en Valladolid el 18 de enero de 1893. Realiza sus estudios primarios en la academia de don Valentín Alonso. En 1909 termina su bachillerato en el Instituto Zorrilla. Su padre le envía al internado suizo de Friburgo, donde aprende francés. Cursó Filosofía y Letras en Madrid y Granada. Fue uno de los primeros inquilinos de la Residencia de Estudiantes. Estancias en Suiza, Alemania e Italia. En 1917 consigue su primer empleo: lector de español en la Sorbona de París. En 1919 conoce en Tregastel a la que sería su mujer dos años más tarde, Germaine Cahen. En 1925 se doctora en Madrid con una tesis sobre Góngora. Obtuvo por oposición la cátedra de Literatura española en la Universidad de Murcia. En 1929 marchó de profesor a Oxford, volviendo más tarde a España como catedrático de la Universidad de Sevilla. La rebelión militar de 1936 le sorprende en Valladolid Es detenido y sufre un juicio sumarísimo por espionaje con pena de muerte. El poeta salva la vida, pero decide en 1938, salir de España. Comienza su exilio. Se marcha a Francia y después a los Estados Unidos, ocupando una cátedra de literatura española en el Wellesley College, en el puesto que había dejado su amigo Pedro Salinas. Fue también profesor visitante en diversos centros universitarios norteamericanos, en Puerto Rico, en México y en otros países hispanoamericanos. En 1957-1958 ocupó la cátedra de poesía Charles Eliot Norton de la Universidad de Harvard, donde dictó un curso sobre Lenguaje y poesía. Muere Franco y el poeta prepara su regreso a España: “Estalló entonces el acontecimiento / después de cuarenta años implacables, / a los cuarenta en punto de la Historia. / El exilio voluntario había concluido”. En 1976 se le concede el Premio Cervantes y en 1977, Jorge Guillén, regresa a España eligiendo la ciudad de Málaga para pasar los últimos años de su vida, y allí, le sorprendió la muerte el 6 de febrero de 1984.
El propio Guillén ha confesado que no pasó por el sarampión poético de la adolescencia. Alguna vez dijo: “Lo daría todo por un libro de versos”. Jorge Guillén lanza su Cántico con 35 años.
La primera edición de Cántico, como llamó Guillén a su obra, con toda la intención envuelta en la palabra, se publica por Revista de Occidente en 1928. En el año 1936 es publicada una segunda versión y en el año 1945, en México, se publica el tercer Cántico, mucho más copioso en poemas y con nuevas disposiciones de contenido. La definitiva versión de Cántico, la cuarta (Buenos Aires, 1950), contiene 344 poemas. Constituye un himno continuado de afirmación vital, un fervoroso aleluya total poético. Cada poesía es un poema de exaltación, de goce: al reunirlo forman un cántico, que crea para los sentidos un mundo aparte, una construcción pura: un orden y un concierto espiritual.
Cada Cántico se ha de mirar no como suma de poemas, sino como integración viva de una forma anterior del organismo poético. Sucede que siendo único Cántico, lo es como un ser humano que no es igual en sus diversas etapas de vida y desarrollo, aun siendo siempre el mismo.
El segundo periodo en que suele dividirse la obra poética del poeta vallisoletano, está constituido por Clamor, subtitulado Tiempo de historia, que es una trilogía formada por Maremágnun (1957), Que van a dar a la mar (1960) y A la altura de la circunstancias (1963), que prosiguen su antiguo tema, pero añadiendo un enfoque nuevo: ahora no será sólo el canto de la belleza, sino el clamor antes el caos de la historia última; la injusticia y el dolor se aúnan aquí al canto de júbilo ante el ser y su exultación. En Homenaje (1967), que constituye el tercer período de su obra, Guillén atiende en especial a la circunstancia humana del poeta: lecturas, relaciones humanas, reconsideración de toda la trayectoria vital y, en suma, legado de un canto renovado de vida y exigencia moral. Aire nuestro (1968) recoge su poesía completa, a la que se añadirán Y otros poemas (1973) y Final (1982) que agregan múltiples matices a todas las facetas de la obra anterior.
En su actividad crítica Guillén ha prologado las Obras completas de Federico García Lorca y de Pedro Salinas, y se ha ocupado de Berceo, Góngora, San Juan de la Cruz, Bécquer y Miró en Lenguaje y poesía. Otros ensayos excelentes son: Federico en persona y Semblanza y epistolario. Fue traductor de Valéry (El cementerio marino), Claudel y Cassou.
“La poesía de Jorge Guillén –nos dijo Alberti-, en aquel perfilado conjunto de su libro (Cántico), aparecía como una de las más personales de España”. Y García Lorca, sobre el riquísimo universo poético de Guillén, escribe: “Cada vez se me adentra más tu poesía limpia, hermosa (eso es). Hermosa, llena de una emoción divina, completamente conocida por intacta”.
Guillén el poeta más clásico de nuestros poetas contemporáneos cierra el balance de toda su obra, en Final, con esta aspiración: “Paz, queramos paz”.
Francisco Arias Solis
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¡Necesitamos vivir en paz!
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Gracias
NICOLAS SALMERON
(1838-1908)
“El punto de cita, si vale decir, en que se prepara
ese grandioso concierto, es el cerebro humano.”
Nicolás Salmerón.
LA VOZ DEL PRESIDENTE DIMISIONARIO
Nicolás Salmerón, que viene del krausismo, acepta el reto de la ciencia moderna y de la filosofía positivista que le sirve de legitimación epistemológica, para convertirse en “el representante más caracterizado de la inflexión positiva del krausismo” o, como también se ha dicho, en “cabeza de fila de los krausopositivistas”. Esta vía de conciliación y de diálogo aparece ya claramente formulada en los “Prólogos” que escribe para las obras de Draper y Giner de los Ríos.
Nicolás Salmerón nace en Alhama la Seca, provincia de Almería, el 10 de abril de 1838 y muere en la ciudad francesa de Pau, el 20 de septiembre de 1908. Discípulo directo de Sanz del Río y amigo del maestro de Ronda, Francisco Giner de los Ríos, será uno de los puntales de la escuela krausista a pesar de una dedicación política, que le irá absorbiendo cada vez más. Fundador del Partido Centro Republicano, la trayectoria política de Salmerón le llevará a las más diversas vicisitudes biográficas, desde la cárcel en 1876 a ministro de Gracia y Justicia y presidente de la I República en 1873. Salmerón dimitió de dicha presidencia por no querer firmar la sentencia de muerte de los cantonalistas de Cartagena.
Salmerón alcanzó puestos eminentes de la docencia universitaria; ganó la cátedra de Historia Universal en Oviedo, aunque no llegara a tomar posesión de la misma, y fue catedrático de Metafísica en la Universidad Central de Madrid desde 1869; así como realizó una labor de estímulo y aliento a través de numerosas empresas, entre las que es obligado destacar el Colegio Internacional (1806-1874). No olvidemos que esta experiencia es un antecedente directo de la Institución Libre de Enseñanza y así ha sido considerada por quienes se han ocupado de ella; concebida como institución privada, constituyó una mezcla de “colegio”, casa familiar y embrión de Universidad.
Es evidente que Salmerón era, ante todo, un orador y quizá esto, explica que aún no tengamos unas obras completas de este pensador, a pesar de que sus escritos abarcan por completo el arco filosófico de su época. Una exposición completa del pensamiento de Salmerón está, pues, aún por hacerse. La filosofía del presidente dimisionario no podrá entenderse nunca plenamente, si no partimos del impacto que el desarrollo del positivismo tuvo en España durante los años setenta. Las obras de su primer período revelan una fuerte impregnación krausista y espiritualista, como ocurre con las siguientes: El Pontificado y la civilización moderna, Concepto de la Metafísica y plan de su parte analítica. Pero a partir de 1875, la presencia del positivismo es patente en Salmerón, como lo podemos comprobar en el “Apéndice”, que firma con González Serrano, a la obra de Tiberghien, Ensayo teórico e histórico sobre la generación de los conocimientos humanos, así como en el “Prólogo” a la obra de Draper, Historia de los conflictos entre la Religión y la ciencia y en el que también puso a la de Hermenegildo Giner de los Ríos, Filosofía y Arte.
Es interesante destacar el importante número de discípulos de Salmerón que escribieron manuales de psicología en una dirección monista, sin contar las Lecciones sumarias de Psicología, de Francisco Giner. Casi todos los pensadores incluidos en esta línea, o bien escriben manuales de Psicología, en los que generalmente se plantea la transición de la Psicología filosófica a la científica..., o bien desde sus cátedras y escritos van a despertar la afición a su cultivo... De este modo, el krauso-positivismo influirá decisivamente... en la formación de toda una corriente psicológico- científica a fines de siglo XIX. En el epitafio del monumento funerario levantado en el cementerio civil de Madrid para dar sepultura definitiva a los restos de Nicolás Salmerón, queda constancia de la altura moral y política de su dimisión: “Dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte”.
Francisco Arias Solis
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Te matan y después
piden perdón al cadáver.
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Gracias
ADRIANO DEL VALLE
(1895-1957)
“Madre, una estrella se ahoga
entre las aguas del río.
Va blanca de luz de luna
llena de miedo y de frío.”
Adriano del Valle.
LA VOZ DE UN LIRICO ULTRAÍSTA
Su primer libro, Primavera portátil, le consagró como uno de nuestros más primorosos y modernos poetas. Su estilo, mezcla de místicos castellanos y de líricos americanos, con Rubén Darío a la cabeza, es sugestivo y fragante. Sobre todo, muy personal.
Adriano del Valle Rossi nace en Sevilla el 19 de enero de 1895. Con Isaac del Vando Villar, funda en su ciudad natal la revista Grecia, que es el órgano más autorizado del movimiento ultraísta en España. También es fundador con Fernando Villalón y Rogelio Buendía de la revista onubense Papel de Aleluyas, y dirigió en Madrid la revista literaria Santo y Seña y la revista cinematográfica Primer Plano.
El poeta vivía con una alegre independencia económica, pues vendía maquinaria agrícola de pueblo en pueblo y de cortijo en cortijo, y según nos cuenta Adriano, “si es fama que los ángeles ayudaban a San Isidro a labrar el campo no es menos cierto que a mí me ayudaban los ángeles buenos a vender mis máquinas para que tuviera tiempo para amar a los míos”.
Adriano del Valle es, esencialmente, un lírico. Su obra, bien extensa, es obra poética. Es decir, en verso. No obstante, en ocasiones, escribe artículos para los periódicos que, en el fondo y en la forma, descubren al poeta. Son, en realidad, poemas en prosa. En 1933 obtiene el Premio Nacional de Literatura por su obra Mundo sin tranvías. Diez años más tarde, recibe el Premio Mariano de Cavia por su artículo “Stella Matutina”. Adriano del Valle muere en Madrid el día 1 de octubre de 1957.
Era un verdadero poeta, sin mezquinerías, generoso, viviendo al lado de todos. Adriano del Valle es siempre el mismo, creado por la campiña andaluza, renovado por los soles de todas las mañanas. En todas las expresiones de su talento literario se halla, junto al hombre, el poeta. Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan Lyra sacra, Los gozos del río, Arpa fiel, que obtuvo el Premio José Antonio Primo de Rivera y el Fastenrath de la Real Academia, y la obra póstuma Oda náutica a Cádiz.
Iniciado como lítico en el ultraísmo, posteriormente cuajo en un neopopularismo que utiliza las estrofas clásicas con cierta maestría. La poesía de Adriano del Valle es viva y actual continuadora de la brillante tradición barroca española del siglo XVII. El arte de Adriano del Valle tiende sutiles redes al lector, haciéndole picar en el regusto de la “frase hecha”. Leemos en el soneto “A Roma”: “Todos los acueductos van a Roma”. Y en el “Romance del Espantapájaros”: “Si el miedo guarda a la viña, / ¿quién puso jueces al campo?”.
Hablar de la maestría de Adriano casi no es preciso. Cada poeta tiene sus sobresalientes valores individuales y lo peculiar en Adriano del Valle, lo que le da voz propia, es el juego, el ingenio, y, sobre todo, ese doble sentido quevedesco.
“Sevilla en verso”, le llamó Eugenio Montes. Y su gran amigo, el poeta malagueño Muñoz Rojas, exclama: “¡Oh inmenso Adriano, hombre grande, gran río, gran sombra de árbol andante! En ti se desencadenaba algo que nos comunicaba con el latido de la tierra, con el temblor de la palabra”. Y con acento insistente, siempre ese acento, el popular, como el del cante andaluz que nos dijo el poeta: “Canta el pájaro en la rama; / un ruiseñor, bien despierto, / con canora voz que clama / predicando en el desierto”.
Francisco Arias Solis
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La guerra es un mal que deshonra al género humano.
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Gracias.
MERCÈ RODOREDA
(1909-1983)
“... sino el tiempo dentro de mí,
el tiempo que no se ve y nos va arrasando.
El que rueda y rueda dentro del corazón
y le hace rodar con él y nos va cambiando
por dentro y por fuera y poco a poco nos va haciendo
tal como seremos el último día”.
Mercè Rodoreda.
LA VOZ DE UNA FIGURA DE LAS LETRAS CATALANAS
Las extraordinarias dotes de observación y la expresión lúcida y precisa de la escritora española en lengua catalana Mercè Rodoreda, autora de una de las mejores noveles catalanas de la posguerra La plaça del Diamant (1962), la convirtieron en una de las figuras más relevantes de la literatura catalana contemporánea.
Mercè Rodoreda i Gurguí nació en Barcelona el 10 de octubre de 1908 y falleció en Gerona el 13 de abril de 1983. Hija única de un dependiente de armería y de un ama de casa, sólo asistió tres años a la escuela. Se casó con un tío, hermano de su madre, el día que cumplió veinte años. Tras el fracaso de su matrimonio, se entregó a las colaboraciones en distintos medios La Veu de Catalanya, Clarisme, La Publicitat o Mirador. Durante la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco colaboró con el Comisariado de Propaganda de la Generalitat y en 1937 se separa de su marido. El 23 de enero de 1939 emprende el camino de su largo exilio. Vivió primeramente en Francia, Burdeos, Limoges y París, en esta etapa comienza su relación sentimental con Armand Obiols, pseudónimo del crítico literario Joan Prat. Desde 1954 reside en Ginebra, trabajando como traductora de la Unesco. En 1972, tras la muerte de su amante en Viena, regresa a Cataluña, estableciéndose en un chalet de Romanyà de la Selva, en la provincia de Gerona. En 1980 le fue concedido el premio d’Honor de les Lletres Catalanes.
En sus largos años de expatriación Mercé Rodoreda colaboró en las revistas literarias del exilio español como Las Españas, Revista Catalunya, L’Espagne Républicaine, L’Espagne y La Nostra Revista.
Especialmente dotada para el análisis psicológico, comenzó a publicar antes de la guerra civil las novelas ¿Soy una mujer honrada? (1933), De lo que nadie puede huir (1934) y Un día en la vida de un hombre (1934). Con Aloma (1938) inició una serie de retratos femeninos de gran hondura psicológica que perdurará a lo largo de toda su obra, pero su novela de madurez, La plaza del Diamante (1962), está considerada su obra maestra y ha sido calificada por la crítica como el relato más hermoso publicado en muchos año, narra con desgarrado dolor la peripecia vital y cotidiana de una mujer durante la República, la guerra civil y el exilio, tanto interior como exterior. Todos los críticos destacan la sencillez magistral en la elaboración y la emoción de la tragedia española a través de sus personajes. Fue llevada al cine en la década de los ochenta. Posteriormente publicó otra importante novela, La calle de las camelias (1966, premios Sant Jordi y Ramón Llull), con una acción situada en Barcelona, sin precisión de época, pero que podemos imaginar anterior a la guerra, trata la historia de una niña abandonada que se convierte en mujer “sin capacidad moral ni sentimental”, así como, Jardín frente al mar (1967), Espejo roto (1974), Cuánta, cuánta guerra (1981) y la póstuma La muerte y la primavera (1986), así como la pieza teatral En el hostal de las camelias (1979). Es autora también de los libros de narraciones: Veintidós cuentos (1958), Mi Cristina y otros cuentos (1967), Parecía de seda y otros cuentos (1978) y Todos los cuentos (1979). Y como dijo nuestra escritora: “Sólo se vive hasta los doce años. Y a mí me parece que no he crecido”.
Francisco Arias Solis
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Paz y libertad.
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Gracias.
TIRSO DE MOLINA
(1584-1648)
“¡Estrellas que me alumbráis
dadme en este engaño muerte,
si el galardón en la muerte
tan largo me lo fiáis.”
Tirso de Molina.
LA VOZ DEL GENIAL INVENTOR DE DON JUAN
¡Terrible estrella, tremendas estrellas, las de Don Juan! Por algo, en su primera aparición en los escenarios del mundo, al hacerlo de modo barroco, su inventor o descubridor el fraile Tirso, le hizo decir aquello: “¡Estrellas que me alumbráis...!”
Pocas veces la crítica ha coincidido tanto en lo favorable como en lo adverso como al enjuiciar, desde hace más de un siglo, el teatro de Tirso de Molina, a quien se considera con razón entre los autores del repertorio teatral seiscentista, como el más cercano y parecido a su creador; Lope de Vega.
Muy poco es lo que sabemos aún de cierto de la vida de Fray Gabriel Téllez, el gran inventor de Don Juan. El enigma biográfico de Tirso de Molina, del que tanto se ha hablado, subsiste.
Nacido en Madrid, sin que se haya podido precisar la fecha exacta, que parece girar en torno a 1584, Tirso fue hijo bastardo de Téllez Girón, hijo a su vez del duque de Osuna. Ingresó como novicio en la Orden de la Merced, en el convento de Guadalajara, el 14 de noviembre de 1600, profesando dos meses después. Prosiguiendo sus estudios en Toledo, donde inicia su actividad dramática, y concluirlos quizá en Salamanca; residió cierto tiempo en Galicia y Portugal. Tras un posible destierro en Aragón, en el monasterio de Estercuel, se embarca en Sevilla, en enero de 1616 para la isla de Santo Domingo, donde permanecerá hasta 1618.
Concurre a las justas literarias que tuvieron lugar en Madrid con motivo de la canonización de San Isidro (1622). En 1625 la Junta de Reformación vituperará su teatro como inmoral.
Tras la decisión de la Junta y después de un viaje a Sevilla, vuelve Tirso a Madrid en la primavera de 1626, siendo nombrado comendador del convento de Trujillo, al frente del cual permanecerá hasta 1629. Poco después se vio Tirso de nuevo confinado, esta vez en el convento de Cuenca. En 1645 es elegido comendador del convento de Soria, y, en 1646, definidor provincial de Sevilla. Retirado por último al convento de Almanza, Tirso de Molina morirá, el 24 de febrero de 1648.
A Tirso de Molina , “primer poeta trágico de España” se debe sin duda la más avanzada gama de perfiles psicológicos del teatro del Siglo de Oro. Las más sutiles e intensas pasiones del alma humana, se ven encarnadas en una serie de personajes inolvidables: El vergonzoso en palacio, La prudencia en la mujer, Santa Juana, Marta la piadosa, El condenado por desconfiado y El burlador de Sevilla.
En El burlador de Sevilla y convidado de piedra, Tirso crea un tipo de larga tradición literaria: Don Juan, mito de la agresividad sexual masculina, según Zorrilla moldeó en su creación más famosa. Don Juan personifica audacia y rebeldía, el enfrentamiento de un individuo a toda suerte de valores sociales o morales, hasta el punto que la justicia eterna tiene que recurrir al castigo de forma inexorable. Don Juan no es, pese a todo, una mera encarnación del mal, sino antes bien, una fuerza natural, ciega, soberbia, que encarna una soberbia también de clase.
Irónico y refinado. Tirso es también el poeta artificioso de la comedia de enredo y en la que el eterno femenino campea absoluto aunque no desprovisto de ambigüedades múltiples en su gusto por el género “travesti”. Vistiendo de hombre a la mujer se trataba, y lograba la más de las veces, desenmascararla, casi diríamos que desnudarla, por la apariencia escénica, de su más púdica intimidad y secreto. La doña Juana de Don Gil de las calzas verdes o la misma Santa Juana, no temen enmascararse engañosamente vistiendo calzas verdes.
Tirso de Molina se nos aparece como uno de los más españoles y al mismo tiempo de los más universales poetas –y ello no sólo por haber dado forma definitiva al mito de Don Juan- de nuestro teatro.
Lope dijo de Tirso: “Fénix en ti resucita” y en el Laurel de Apolo le colocó al lado de Terencio. Menéndez y Pelayo dice que El condenado por desconfiado, de Tirso, es el primero de los dramas de nuestro teatro, y que después de Shakespeare no ha habido otro creador de caracteres que haya demostrado poseer la fuerza y la energía de Tirso de Molina.
No olvidemos que el genial inventor de Don Juan, lo fue también de Santa Juana. Para lo primero le bastó un señaladísimo botarate sevillano. Para lo segundo , una insignificante beatilla madrileña, que nunca se canonizó. Porque en lo que el fraile Téllez aventaja tal vez a todos los comediógrafos de su tiempo –incluido Lope- es en el buen humor.
Francisco Arias Solis
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Si quieres la paz, trabaja por la justicia.
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JULES VERNE
(1828-1905)
“Todo lo que una persona puede imaginar,
otros pueden hacerlo realidad.”
Jules Verne.
LA VOZ DE UN VISIONARIO
A Verne se le ha considerado precursor de la ciencia ficción por su anticipación de conquistas científicas que se llevaron a cabo posteriormente, como el aeroplano, el submarino y el viaje a la Luna. Dotado de una imaginación inagotable, gran cultura, una rigurosa y profética visión científica, una gran capacidad para la creación de personajes y extraordinaria fuerza narrativa, fue el más popular y el más leído de los escritores de su época y su obra está considerada un clásico de la literatura no solo juvenil. Sus obras más conocidas son relatos de aventuras, viajes y acciones heroicas, en las que los protagonistas se enfrentan una veces a los elementos naturales, por ejemplo, en La isla misteriosa y otras, a la injusticia humana, como en Miguel Strogoff, publicada en 1876 (llevada al cine bajo el título de El correo de zar).
Jules Gabriel Verne nace en la isla Feydeau, en Nantes, el 8 de febrero de 1828 y muere en Amiens el 24 de marzo de 1905. En 1836 ingresa en seminario de San Donato. A los once años se escapa de casa y se embarca como grumete en el “Coralie” para impresionar a su prima Caroline Tronson, de la que estaba enamorado y a la que quería regalarle un collar de la India, lugar de destino del barco. En el último momento es descubierto por el padre que le somete a pan y agua como castigo. De este episodio se supone la frase “Prometo viajar solo con la imaginación”. Termina sus estudios de secundaria en el Liceo Real de Nantes, destacando principalmente en geografía. Estudió Derecho en París y aprovechó su buena situación económica para dedicarse a la literatura. La boda de su prima le sume en una gran depresión. En 1856 encontrará la estabilidad emocional cuando conoce a Honorine de Vianne, joven viuda, con la que contrae matrimonio, un año después. Se establece como agente de bolsa en París. En 1859 realiza un viaje a Escocia y en 1867 emprende un viaje a América. En 1870 es movilizado para la guerra franco-prusiana, sirviendo como guardia nacional a bordo del “Saint- Michel”. En 1886 un sobrino, en un ataque de locura, le dispara hiriéndole en una pierna. En 1889 se involucra en política y es elegido concejal de Amiens, por una candidatura “progresista”, siendo reelegido posteriormente en tres nuevas ocasiones. En su senectud, Verne sufre parálisis y pérdida de visión, debido a la diabetes, enfermedad que le llevara a la muerte, a los setenta y siete años de edad.
Verne se dio conocer con Cinco semanas en globo (1863), que tuvo una acogida extraordinaria y en la que ya aparecen los componentes que constituirán su obra: aventura geográfica, voluntad didáctica y preocupación por el progreso tecnológico y científico. Su obra consta de unos sesenta títulos, entre los cuales destacan: Viaje al centro de la Tierra (1864), De la Tierra a la Luna (1865), Aventuras del capitán Hatteras (1866), Los hijos del capitán Grant (1867-1868), Alrededor de la luna (1870), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La vuelta al mundo en ochenta días (1873), La isla misteriosa (1874), Miguel Strogoff (1876), Un capitán de quince años (1878), Las tribulaciones de un chino en China (1879), Dos años de vacaciones (1888), César Cascabel (1890), El castillo de los Cárpatos (1892) o La esfinge de los hielos (1897), muchas de ellas llevadas al cine con gran éxito. En sus últimas obras editadas póstumamente, El eterno Adán (1910) y La misión Barsac (1920), el entusiasmo progresista había dado paso a cierta amargura escéptica respecto a la ciencia y a la perfectibilidad humana. Y como el gran visionario francés: “La ciencia se compone de errores, que a su vez, son los pasos hacia la verdad”.
Francisco Arias Solis
e-mail: aarias@arrakis.es
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Paz y libertad.
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MARTIN ANDERSEN-NEXÖ
(1869-1954)
“Sí, un tiempo vendrá
en que estos sabios y amables,
llenos de ira y de esperanza,
que se sentaron en el suelo para escribir
y estaban rodeados de pueblo y combatientes,
públicamente serán ensalzados.”
Bertolt Brecht. A Martin Andersen-Nexö.
LA VOZ RODEADA DE PUEBLO
Andersen-Nexö es el artífice danés de la literatura proletaria y uno de los principales escritores del siglo XX. Escritor comprometido con el proletariado, fue un gran impulsor del socialismo danés y uno de los primeros y auténticos defensores en Europa de la revolución socialista de 1917. Su vida en los suburbios le convirtió en fiel narrador de los ambientes proletarios que describe en sus novelas. A este hecho existencial vendría a unirse otro, ideológico, después de su viaje a la U.R.S.S. (1922), su aceptación del comunismo. Reflejo de su vida e ideología son sus novelas naturalistas.
Martin Andersen-Nexö nació en Copenhague el 26 de junio de 1869 y falleció en Dresde, antigua República Democrática de Alemania, en 1954. De familia de muy escasos medios económicos, tuvo una juventud muy difícil agravada por sus precarias condiciones de salud. “Mi padre era picapedrero y empedrador –nos dice el propio Andersen en sus Memorias- mi madre iba por las calles tirando de un carrillo de mano y vendía pescados, fruta y cosas parecidas. Éramos una prole numerosa soy el cuarto de once hermanos- y vivíamos en condiciones muy pobres, a pesar de que toda la familia trabajaba. La pobreza y el trabajo agotador son las fuerzas dominantes en el mundo de mi niñez He trabajado desde que pude empezar a arrastrarme: repartía periódicos o cogía virutas de las obras y se las vendía a los señores. Durante algún tiempo fui también niñera de mi hermana de seis meses: desde que amanecía hasta que caía la noche...”
Andersen-Nexö viajó por Italia y España, países que le fueron recomendados para curar la tuberculosis que padecía. En España estuvo en varias ocasiones, la primera entre 1894 y 1896; la segunda entre 1902 y 1903, y, posteriormente, visitó nuestro país durante la guerra provocada por la rebelión del general Franco. En sus primeros viajes a España quedó cautivado por Andalucía y, especialmente, por la espontaneidad y orgullo del proletariado andaluz, a pesar de la miseria en la que vivía. Su viaje por Andalucía quedó reflejado en su obra Días de sol (1903). De vuelta a Dinamarca, ejerció como maestro, pero tras sus primeros libros, se consagró exclusivamente a la literatura. Participó en el II Congreso de Escritores convocado por la Alianza Internacional de Intelectuales Antifascistas, que reunió en Valencia, en julio de 1937, a José Bergamín, Corpus Barga, Antonio Machado, Pablo Neruda, Fernando de los Ríos, Ramón J. Sender, Vicente Huidobro, Carlos Pellicer, Octavio Paz, Elena Garro, Nicolás Guillén, Iliá Ehrenburg, Bertolt Brecht, Anna Seghers, Heinrich Mann, André Malraux, Louis Aragon, Alejo Carpentier, César Vallejo, Rafael Dieste, Rafael Alberti, John dos Passos, Julien Benda, Stephen Spender, Tristán Tzara, Emilio Prados, María Teresa León, Arturo Serrano Plaja, Juan Gil-Albert, Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Pascual Pla y Beltrán, Juan Marinello, Ludwig Reen, André Chamson, Jef Last, Malcolm Cowley, Feedor Kelyin, etc.
Entre sus obras destacan las novelas naturalistas: Abundancia (1902), Pelle el conquistador (1906-1910, 4 vols.), llena de conflictos sociales y llevada al cine ganó el Oscar a la mejor película extranjera, Ditte una hija del hombre (1917-1921), y Morten el rojo (1945-1947), que le convierten en una gloria nacional de la literatura danesa. Se le debe también un libro de viajes, Días de sol (1903), así como los cinco volúmenes de sus Memorias (1932-1939). Y como dijo el escritor danés: “Yo quería enseñarles a las masas el camino hacia la felicidad”.
Francisco Arias Solis
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En Navidad,
Paz y Libertad.
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Gracias.
INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
ASOCIACION INTERNACIONAL DE USUARIOS DE INTERNET
Francisco Arias Solís - Presidente / Tfno 956 / 263131
Plaza San Severiano, 2 11007 Cádiz.
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
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JUGUETES PARA LA PAZ
CAMPAÑA DE INTERNAUTAS POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
Con motivo de la celebración de la Década Internacional de la Cultura de Paz y No Violencia, la Asociación Internacional de Usuarios de Internet Internautas por la Paz y la Libertad nuevamente pone en marcha la Campaña “Juguetes para la Paz”, invitando a los adultos a no regalar juguetes que estimulen los juegos violentos y a los niños a enterrar los juguetes bélicos.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la década del 2001 al 2010 como la Década Internacional de la Cultura de Paz y No Violencia e hizo una llamada a favorecer una cultura de paz basada en los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, en el respeto de los Derechos Humanos, la democracia, la tolerancia, la promoción del desarrollo, la educación por la paz, el libre intercambio de información y una amplia participación de la mujer en la sociedad, como un enfoque integral de prevención de violencia y conflictos, además de aumentar los esfuerzos dirigidos a la creación de las condiciones de paz y su consolidación.
La lucha por la libertad y la creación de la llamada “cultura de paz” es uno de los objetivos fundamentales que persigue Internautas por la Paz y la Libertad y hacia los que canaliza sus esfuerzos. La educación es el medio a través del cual el respeto a los valores humanos, la compresión de la diversidad, los conceptos de justicia y libertad pueden germinar y crecer estableciendo redes de cooperación y de ayuda mutua entre seres de distintas naciones. Sin embargo, no es una tarea fácil. Día a día asistimos a la violación reiterada de la libertad y de los derechos humanos y al aumento de los comportamientos insolidarios
La familia y la escuela deben contribuir a que el ideal democrático de dignidad, igualdad y respeto por la persona humana arraigue en las mentes de los niños y de los jóvenes, mentes en proceso de formación.
Internautas por la Paz y la Libertad pide a familiares y educadores que los niños puedan jugar estas Navidades con juguetes para la paz.
Francisco Arias Solis
Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.
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Rogamos la difusión de la Campaña.
Gracias
GEORGE ORWELL
(1903-1950)
“Mi libro sobre la guerra civil española, Homenaje a Cataluña,
es, desde luego, un libro decididamente político, pero está escrito
en su mayor parte con cierta atención a la forma y bastante objetividad.
Procuré en él decir toda la verdad sin violentar mi instinto literario.”
George Orwell.
LA VOZ DE LA VERDAD SOBRE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
En julio de 1937, George Orwell comenzó a escribir Homenaje a Cataluña, que quizá sea su libro mejor escrito y una de las mejore novelas sobre la guerra civil española, que se publicó en abril de 1938. La obra de Orwell es considerada por parte de los ensayistas e historiadores como fuente fidedigna y se ha convertido en uno de los testimonios literarios más citados de loe existentes sobre nuestra guerra civil, cuya etapa final terminó con las esperanzas de Orwell y le produjo una profunda melancolía. Había llegado a España, en diciembre, de 1936, como corresponsal del órgano del Partido Laborista Independiente (ILP), New Leader, siéndolo también de otros diarios y revistas. “Casi por accidente me afilié a las milicias del POUM –nos contó el escritor británico-, en lugar de a la Brigada Internacional, lo que ha sido en parte una lástima pues significa que nunca veré el frente de Madrid”. Y añadía el célebre escritor: “Cada línea seria que he escrito desde 1936 ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo, y a favor del socialismo democrático, tal como yo lo entiendo”.
George Orwell, seudónimo del escritor británico de origen indio Eric Blair, nació en Motihari el 25 de junio de 1903 y falleció en Londres el 21 de enero de 1950. Hijo de un “funcionario del imperio” y aunque se educó en una escuela privada y después, gracias a una beca, en el colegio de Eton como “estudiante real”, donde fue un buen estudiante, nunca dejó de sentir su inferioridad de modesto burgués frente a sus acaudalados compañeros. En 1922 ingresa en el cuerpo de la Policía Imperial del Ministerio de la India sirviendo varios años en Birmania (1922-1928), etapa en la que sacó una conciencia de culpabilidad sobre el colonialismo, experiencia que posteriormente recogería en Días birmanos (1934). “Desde muy corta edad –escribía Orwell-, quizá desde los cinco o seis años, supe que cuando fuese mayor sería escritor. Entre los diecisiete y los veinticuatro años traté de abandonar ese propósito, pero lo hacía dándome cuenta de que con ello traicionaba mi verdadera naturaleza y que tarde o temprano habría de ponerme a escribir libros”.
A su regreso a Europa, tras ejercer diversos oficios en Gran Bretaña y Francia, vivió en condiciones de extrema pobreza en París, donde sufrió un grave neumonía y es hospitalizado en un hospital público. Narró sus avatares en Sin blanca en París y Londres (1933). Su conocimiento de las capas más bajas de la sociedad le inclina hacia el compromiso político, aunque nunca se afilió en ningún partido, sino que se dejó guiar únicamente por su conciencia. En 1935 contrajo matrimonio con Eileen O’Shaughnessy. Tras un viaje a una zona minera en crisis, prepara su libro El camino de Wigan Pier (1937). En España sufrió una herida de bala en la garganta, durante su participación en la guerra civil a favor del ejército republicano. Aunque nunca abandonó sus ideas socialistas, su libro Homenaje a Cataluña, constituye una dura requisitoria contra el estalinismo, lo que le valió la enemistad de buena parte de la izquierda europea. Su consagración como escritor se produjo con la publicación de Rebelión en la granja (1945), fábula mordaz sobre el estalinismo ruso. En 1945 muere su esposa Eileen y se volvió a casar, cuatro años más tarde, con Sonia Brownell. Su célebre novela 1984 (1949), anticipa una sociedad futura automatizada y prisionera del totalitarismo. Aparte de sus novelas, son sumamente interesantes sus ensayos, donde manifiesta sus ideas sin ropaje literario, por ejemplo, los escritos durante la guerra titulados England, your England. Y como dijo el escritor británico: “En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”.
Francisco Arias Solis
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No se puede ser libre más que entre libres.
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Gracias.
FRANÇOIS MAURIAC
(1885-1970)
“Los franceses no saben aún que el mismo espíritu
que triunfa en Austria ha triunfado ya en España (...).
El pavoroso sincronismo de la entrada de Hitler
en Viena y de la victoria de los aviadores italo-alemanes
en la frontera catalana, no les ha abierto los ojos.”
François Mauriac. Marzo, 1938.
LA VOZ DE UN DESTACADO ESCRITOR CATOLICO
Los personajes de las novelas (generalmente mujeres) de François Mauriac, uno de los más importantes escritores católicos del siglo XX, se debaten entre sus deseos de pureza y sus pasiones. Junto con Bernanos denunció los horrores cometidos por las derechas españolas durante la guerra civil y los perpetrados por la ocupación alemana en Francia. Junto con Maritain, Merleau-Ponty, Marcel y otros intelectuales franceses firmó un llamamiento del Comité por la Paz Civil y Religiosa en España, en el que alzan su voz contra “los bombardeos aéreos masivos sobre centros de población civil “ y censuran que “Barcelona acaba de ser víctima del más violento bombardeo que se ha llevado a cabo desde que existe el arma aérea”.
La fama de Mauriac es universal. Católico practicante, manifiesta siempre un activo interés por lo religioso, a la vez, y como un dramático contraste, hallamos en sus novelas una constante y a veces voluptuosa insistencia sobre el tema sexual, estudiando la vida íntima de las familias provincianas con sus conflictos entre el egoísmo del individuo y la debida entrega al grupo familiar, la lucha entre las pasiones y el superficial miedo a los prejuicios sociales frente a las limpias y profundas exigencias de la fe.
François Mauriac nació en Burdeos el 11 de octubre de 1885 y falleció en París el 1 de septiembre de 1970. Su infancia quedó marcada por la influencia de su madre viuda y muy piadosa. Hizo el bachillerato con los marianistas en Cauderan y posteriormente estudió Filosofía y Letras en París. Se dedica al periodismo político. En la I Guerra Mundial participó como conductor de ambulancias y en la II Guerra Mundial como militante de la Resistencia Francesa. Editó las revistas Les Lettres Francaises y Le Cahier Noir. En 1933 fue elegido miembro de la Academia Francesa y en 1952 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura. En 1958 fue condecorado con la Gran Cruz de la Legión de Honor.
Debutó en 1909 con el poemario Las manos juntas, al que siguió una intensa producción novelística: El niño cargado de cadenas (1913), La toga pretexta (1914), El beso al leproso (1922), Nido de víboras (1925), de amargo pesimismo, Teresa Desqueyroux (1927), Los ángeles negros (1936), El cordero (1954) y Un adolescente de antaño (1969), ambientadas la mayoría de ellas en la zona de Burdeos y cuyo tema principal es el enfrentamiento entre las pasiones y la fe desde una atormentada perspectiva católica Escribió también un Diario (1934-1940), en el que deja claro su desencanto con la guerra civil española, ensayos críticos (El novelista y sus personajes, 1953), biografías (La vida de Jesús, 1936; De Gaulle, 1964), dos libros de Memorias interiores (1965) y su valiosa colección de artículos sobre política. Y como dijo el escritor católico: “Un viejo sólo existe por lo que posee. Desde el momento que no posee nada, se le arrumba con la basura. A esta edad avanzada sólo se puede escoger entre el asilo y la fortuna”.
Francisco Arias Solis
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Paz, queramos paz.
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Gracias
VASCO PRATOLINI
(1913-1991)
“¡Estaba más viva! Y su pasado había muerto.
Pero no porque ella hubiese querido matarlo
sino porque había muerto espontáneamente,
adentro, en su espíritu y en su cerebro.”
Vasco Pratolini.
LA VOZ DEL NEORREALISMO ITALIANO
Con Vasco Pratolini, Alberto Moravia y Cesare Pavesse, surge un momento de gran auge artístico social. Inician el famoso neorrealismo italiano, cuyas traducciones cinematográficas de Visconti, Vittorio de Sica y Rosellini, entre otros guionistas y directores, se han divulgado con verdadero éxito a través de todo el mundo. Este movimiento, junto con el de los “beats” angloamericanos, significa la más honda evolución de nuestro tiempo, culminando así el primer paso, fuera de la saturación humanística. El mundo asentado sobre la lógica aristotélica empieza a ser sustituido por el de la dialéctica, la estatua por la fotografía, el teatro por el cine, y la vieja novela de “pasatiempo” por la búsqueda filosófica y literaria de una cultura útil para lo cotidiano.
Vasco Pratolini nació en Florencia el 19 de octubre de 1913 y falleció en su casa de Roma, por paro cardíaco, el 12 de enero de 1991. Hijo de una familia muy pobre, es un autodidacta que hizo de todo en su vida, camarero, mozo de cuerda, vendedor de bebidas, y vivió en los barrios más pobres de la ciudad, que inspiraron sus mejores obras. Debido a sus privaciones, mientras iniciaba sus colaboraciones literarias tuvo que ser internado en un sanatorio. Colaboró en el periódico Il Bargello y en 1938 fundó, junto a Alfonso Gatto, la revista Campo di Marte.
Sus obras reflejan el contexto histórico-social que le tocó vivir: la vida en los barrios populares de Florencia bajo el fascismo. Entre ellas destacan: El tapete verde (1941), en la que recrea su infancia, Vía de Magazíni (1941), en la que relata su adolescencia en las calles y los barrios de Florencia, Las amigas (1943), El barrio (1945), Crónica familiar (1947), Crónica de los pobres amantes (1947), que posiblemente sea su obra más conocida, en la que narra la lucha de los obreros contra la dictadura, Un héroe de nuestro tiempo (1947), Las muchachas de San Frediano (1949). Con Metello (1955), y Lo scialo (1960), inicia la trilogía Una historia italiana (1955-1966), que se completa con Alegoría y escarnio (1966). Metello es la historia del proletariado italiano desde 1845 y 1945. Sus luchas, huelgas y difíciles avances sociales forman el telón de fondo. Metello, el protagonista, constituye el centro de referencia de una novela multitudinaria. En 1963 publica La constancia de la razón y en 1967 Mi ciudad tiene treinta años.
Pratolini destacó además como guionista de cine y autor de textos teatrales. En 1985 se publicó una recopilación de “crónicas en verso y en prosa” titulada El manojo de Natascia. Y como nos dijo el escritor neorrealista italiano: “Fue una infancia vivida en un acuario, sin arañazos en las rodillas, sin juguetes destrozados ni la cara sucia de barro, sin secretos ni descubrimientos. Y sin amigos, en el gran silencio de la villa...”
Francisco Arias Solis
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La paz no se reduce a la ausencia de guerras
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Gracias.
DANTE ALIGHIERI
(1265-1321)
“Y no existiendo en mí fin ni mudanza
nada me precedió sino Dios mismo.
Los que entrasteis perded toda esperanza.”
Dante Alighieri.
LA VOZ DE LA VISION DANTESCA
De Dante, una de las más importantes figura de la literatura universal, ha escrito el excelente crítico y erudito profesor inglés Edmund Gardner que no sólo es “el supremo poeta de la nación italiana, sino tal vez la mayor figura surgida en la literatura mundial”. Y añade luego: “Dante Alighieri es el símbolo de aquella esencial e inquebrantable continuidad entre la Roma clásica y la Italia moderna. Es él, hasta cierto punto, el intérprete de su pasado y el profeta de su futuro. No es sólo su más alto poeta, sino el héroe nacional de Italia. Hombre de acción, tanto como de pensamiento, luchó en medio de torbellino de la política de su tiempo para llevar lo que constituía su sueño desde la esfera de las ideas a la de los hechos; primero, el sueño de la ciudad-estado, por el cual tan virilmente peleó dentro de las murallas de Florencia, “la más bella y más famosa hija de Roma”, y luego, cuando, en 1302, salió para el destierro bajo la amenaza de una pena de muerte, si regresaba, y sus ojos se abrieron ante un horizonte político más vasto, aquel otro sueño de una restaurada unidad de civilización en un renovado imperio romano, sueño de paz y de libertad para todos los hombres, en el cual Italia había de representar el papel de directora. Por ello ha podido decirse que Dante murió entonces para Florencia, y resucitó convertido en un ciudadano de Italia”.
Dante Alighieri nació en Florencia el 14 de mayo de 1265 y falleció en Rávena el 14 de septiembre de 1321. De familia güelfa; muy pronto intervino en la política de su ciudad natal. En 1300 fue uno de los priores de la ciudad; pero en 1302 fue condenado al destierro por orden de Corso Donati y luego fue condenado a muerte en rebeldía. Viajó por toda Italia, estableciendo su residencia en Verona y finalmente en Rávena, hasta su muerte.
Habla el mismo Dante en su Divina Comedia (Purgatorio) del “dolce stil nuovo”, porque ese estilo en la poesía era distinto del usado hasta entonces por los poetas cultos, que tendían a la imitación provenzal. El primer gran maestro de esta escuela poética, llevada después a la perfección por Petrarca, fue Dante, en sus poesías de la Vita Nuova, obra en que se mezclan la prosa y el verso o, mejor dicho, en la que la prosa no es más que un pretexto para ir presentando por orden cronológico una serie de composiciones que cuentan la historia del amor que le inspiró Beatriz, aquella Beatriz que tanto se ha discutido si fue símbolo o mujer real: la hija del caballero de Florencia Folco Portinari. Al fin, parece haberse inclinado la opinión general a que fue una realidad, idealizada por Dante, y que verdaderamente se trataba de Beatriz Portinari, a quien el poeta conoció y amó desde niño, la cual, después de casarse, no con él, sino con un noble florentino, murió en 1291, a los veinticuatro años de edad.
Ni todas las composiciones de la Vita Nuova son del “stil nuovo” ni en aquella obra figuran todas las poesías líricas de Dante. Varias fueron excluidas por aludir a otra mujer (Pietra), amada menos espiritualmente, y diversas canciones estaban destinadas a formar parte de la obra el Convivio.
En los comienzos de su destierro empezó a escribir Dante dos obras en prosa que dejó sin acabar: De vulgari eloquentia (por los años de 1304) y el Convivio (alrededor del año 1307). Trata la primera de la lengua italiana y del arte de la poesía y la segunda es hija del propósito de poner al alcance de todos la filosofía escolástica. Con tales trabajos mezclaba otros escritos en latín, como el tratado acerca de Monarchia (hacia el año 1313), y ya cerca del final de su vida, dos poemas pastoriles.
Nada se sabe con toda seguridad acerca del año en que comenzó a escribir La Divina Comedia, poema alegórico del que mismo autor dijo que “el asunto de toda la obra, ateniéndose solamente a la letra, es el estado de las almas después de la muerte; pero tomando aquella letra en sentido alegórico, el asunto es el hombre, que por su libre albedrío, va con sus méritos o sus deméritos a presentarse frente a la Justicia, para recibir la recompensa o el castigo”. La Divina Comedia, considerada una de las obras cumbre de la literatura universal, está compuesta por cien cantos escritos en tercetos endecasílabos y se divide en tres partes: el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. El poema, con una estructura perfectamente calculada en función del número tres, símbolo de la Santísima Trinidad, nos relata el viaje imaginario que el poeta, a la edad de treinta y cinco años, realiza a los reinos de ultratumba, acompañado por Virgilio en su recorrido por el Infierno y el Purgatorio, y por Beatriz en el del Paraíso, aunque en los últimos cantos le acompaña san Bernardo.
En Dante se hace todo cuestión personal. Por eso su afirmación dramática toma acento predominantemente lírico, haciendo una epopeya del misterio humano del alma: o sea, de aquello que es exclusivamente personal de todos y cada uno de nosotros. Por eso es el mayor poeta, el más excepcional y único. Es, como si dijéramos, el santo de los santos de la poesía. Mostrándonos esa triple fisonomía de su personalidad humana, inseparable de su personalidad poética: la de solitario, soñador y desterrado eterno.
¿Cómo se nos manifiesta la visión dantesca? Desde luego por la poesía, por su propia poesía. Todo el Infierno de Dante, tan poblado de numerosísimos habitantes, se nos manifiesta con plenitud de mal o de males. Y ese inmenso conjunto de visibles o invisibles figuraciones podemos decir que nos llena, efectivamente, de espanto y de horror, o de espantos y horrores. Si de una manera material el Infierno de Dante pudiera visitarse como otro de los tantísimos lugares de turismo artístico en Italia, seguramente el número de turistas curiosos, sería muchísimo mayor en él que si pudiesen visitarse del mismo modo los otros lugares del poema: el Purgatorio y el Paraíso.
La voz humana del poeta del “dolce stil novo” se hace voz divina, en la Divina Comedia. La voz del solitario, desterrado, soñador, creador de la visión dantesca nos deja un mensaje de amor, de piedad, de esperanza. Y como dijo mayor de los poetas: “Soy yo quien me hablo a mí y ante la bella / membranza de Beatriz, todo destella / y lo entiende mi mente iluminada”.
Francisco Arias Solis
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Paz y libertad.
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Gracias.
TOMAS MORO
(1478-1535)
“La realidad misma enseña que se engañan
de medio a medio quienes opinan que la
indigencia del pueblo es la garantía de la paz.”
Tomás Moro.
LA VOZ DE LA UTOPÍA
Según Ferrater Mora, se llama (desde Tomás Moro que acuñó la palabra) “utopía” a toda una descripción de una sociedad que se supone perfecta en todos los sentidos. Se llama “utópico” a todo ideal –especialmente, a todo ideal de sociedad humana- que se supone máximamente deseable, pero que muchas veces se considera inalcanzable.
La obra maestra de Tomás Moro es Utopía (Lovaina, 1516), escrita en latín, narra como un navegante extraviado llega a una isla del Nuevo Mundo, Utopía, donde habita una sociedad feliz, gobernada por una legislación liberal en la que sus dirigentes son elegidos por el pueblo y en la que la riqueza, fruto del trabajo colectivo, es repartida entre todos; no hay, pues, lucha entre los hombres, y, por tanto, tampoco ejército. Basándose en la concepción del Estado perfecto de Platón, Moro propone una sociedad ideal como contrapartida y escape a su agitado mundo contemporáneo.
El humanista, político y literato inglés Tomás Moro nació en Londres el 7 de febrero de 1478 y murió en la capital inglesa el 6 de julio de 1535. Hijo de jurista, realizó sus primeros estudios en la famosa Escuela de San Antonio de Londres, sirvió como paje del arzobispo de Canterbury. Completó su formación en la Universidad de Oxford, donde adquirió una vasta cultura humanista. En 1494 regresa a Londres donde estudia derecho. Después de pasar unos años en la Orden de los Cartujos, contrae matrimonio con Juana Colt, en 1505. A la muerte de ésta, se casa con Alicia Middleton, una viuda. Tomás Moro se convierte en un famoso abogado y tras desempeñar varios cargos públicos –miembro del Parlamento inglés (1504) mientras reinaba Enrique VII, lord canciller de Enrique VIII (1529)- se enemistó con este monarca por su oposición al “Act Supremacy”, por el que Enrique VIII se convertía en cabeza de la Iglesia en Inglaterra y al divorcio del rey con Catalina de Aragón. Al año siguiente se negó también a asistir a la coronación de Ana Bolena. Acusado de alta traición por Enrique VIII es encarcelado en la Torre de Londres, condenado a muerte el 1 de julio de 1535 y decapitado cinco días más tarde.
En 1866 tuvo lugar la beatificación de Tomás Moro por el Papa León XIII y, en 1935, su canonización por el Papa Pío XI. Finalmente, Juan Pablo II, lo proclamó, en 2002, patrón de los políticos y gobernantes.
Tomás Moro fue íntimo amigo de Erasmo de Rótterdam, con quien tradujo los Diálogos, de Luciano, y de William Lyly, con quien llevó a cabo una antología de poesía griega traducida al inglés. Su obra maestra es Utopía (1516), en la cual prefiguró un Estado que consideraba ideal. Entre sus obras destacan Historia de Ricardo III (1514) y Diálogo entre el Consuelo y la Tribulación (1534), escrito en la Torre de Londres antes de su ejecución. Y como dijo el gran humanista inglés: “Un hombre puede perder la cabeza fácilmente, y, sin embargo, no sucederle por esto ningún mal”.
Francisco Arias Solis
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No se debe admitir la violencia ni siquiera contra la violencia
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Gracias.
FRANCISCO ARIAS SOLIS
Plaza San Severiano, 2
Teléfono 956 / 263131
e-mail: aarias@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
Intercambio sellos nuevos y usados de todos los países, preferentemente de Europa y América. Máxima seriedad.
Para el intercambio de sellos usados se ruega que envíen 250 sellos conmemorativos como mínimo de su país, o bien, de Francia, Alemania, Suiza, Mónaco, Andorra, Vaticano, Austria, Gibraltar, Inglaterra, Chipre, Malta, Dinamarca, Finlandia, Luxemburgo, Suecia, Venezuela, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Colombia..., recibirán igual número de sellos de España. Para intercambio de sellos nuevos, sólo series completas, base Yvert et Tellier.
Dirección:
Francisco Arias Solis
Plaza de San Severiano 2, 6º D
11007 Cádiz - España.
EL ABARATAMIENTO DEL DESPIDO
“El amor y el trabajo
necesitan cocerse,
día a día, en el fuego
de la tranquilidad.”
Jesús López Pacheco.
EL COSTE DEL DESPIDO EN ESPAÑA
ESTA EN LA MEDIA DE LA UNION EUROPEA
No es cierto que el coste del despido en España impida la creación de empleo, y sí se puede afirmar que la cuestión primordial es garantizar la estabilidad en el empleo y no precarizar aún más el mercado del trabajo.
El elevado coste del despido es uno de los argumentos utilizados interesadamente para justificar la dificultad para crear empleo. Los que defienden esta idea insisten en que sólo se crearán puestos de trabajo facilitando el despido y abaratando su coste. Una teoría difícilmente entendible que plantea el problema al revés. La cuestión no es cuánto dinero tienen o deban gastarse los empresarios para resarcir a los trabajadores despedidos, sino qué medidas son eficaces para favorecer la estabilidad e incrementar el empleo.
En este sentido, se hace necesario reclamar alternativas claras que se centren en favorecer la estabilidad y racionalizar las modalidades de contratación que es lo que contribuye a mejorar la propia capacitación y cualificación de los trabajadores, además de unas relaciones laborales más fluidas y una mejora general de la motivación, la productividad y la competitividad.
Las estadísticas y la regulación legal que ha abaratado los despidos desmiente la idea de que el despido sigue siendo caro. Además, este argumento guarda relación con el fondo del asunto: la estabilidad en el empleo.
Consideramos que la estabilidad sólo se favorece a partir de tres condicionantes: racionalidad en las normas de contratación indefinida, cualificación de los trabajadores y la capacidad de éstos para adaptarse a nuevas situaciones; y políticas económicas que favorezcan una mayor cantidad y calidad de empleo.
No es cierto que a los empresarios españoles se les impongan obligaciones costosas cuando deciden prescindir de sus trabajadores. En un informe sobre contratación temporal encargado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, se recoge que España se sitúa en el nivel medio en cuanto a costes por despido, detrás de países como Alemania, Francia y Bélgica.
Por tanto, no es necesaria, ni está justificada, la necesidad de otra reforma legal para reducir aún más el coste de las indemnizaciones por despido y, además, está bastante clara y reciente su inutilidad, tanto para generar empleo como para favorecer la estabilidad.
Con la reforma laboral se abarató el despido y no sólo no se creó empleo (al contrario, se creó menos que en períodos de crecimientos similares) sino que se favoreció el crecimiento de la precariedad laboral. Y es que, como dijo el poeta: “Estamos en una barca / y hemos perdido los remos. / Y nos lleva la corriente / a donde menos queremos”.
Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.
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Gracias.
UN FUTURO ESPERANZADOR
“Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.”
Antonio Machado.
PROFESION DE FE DEMOCRATICA
Como hombre, creo en la libertad, creo que ningún sistema político basado en principios diferentes a la fraternidad humana y el amor a la libertad, tiene futuro. Creo que no se cumplirán las siniestras profecías de un mundo tecnológico y reglamentado, que el hombre encontrará en su interior los resortes necesarios para oponerse victoriosamente a cualquier criminal instrumentación de la Ciencia por la tiranía, que la razón no será sojuzgada por la fuerza, que la convicción imperará sobre la imposición. Ser hombre significa, antes que cualquier otra cosa, ser libre.
Como ciudadano, creo que el sistema democrático es el que ofrece mejores condiciones para convivir de manera civilizada; creo que el Estado se justifica en la medida que facilita el ejercicio igualitario de los derechos y libertades humanas, que es la plenitud de la ciudadanía. Creo en la empresa pública y que la intervención económica de los poderes públicos debe estar sometida al control democrático.
Como español, creo que es preciso desterrar el pesimismo nacido de nuestra penosa trayectoria nacional y encerrar para siempre nuestra historia en profundos archivos eruditos. Los errores pasados no tienen por qué permanecer impresos en la piel de nuestro país como irritantes cicatrices, ni pesar para nada en la configuración del futuro comunitario. No creo en nuestra historia; creo en un futuro esperanzador que sea el fruto de un propósito nacional compartido. Creo que la reconciliación ha de ir más allá de las últimas décadas y ser más profundo que la mera superación de un pleito político. Creo que los españoles, sin exclusión alguna, podemos y debemos afrontar la tarea de construir un país nuevo y cada día más libre, sobre la base de partida de un gran pacto nacional integrador de todas las realidades políticas, sociales, económicas, étnicas y culturales, donde nada quede fuera de cuestión ni sobre nada pese el ayer, hasta hacer realidad el sueño del poeta: “otra España nace”. Creo que esto es posible aquí y ahora.
Como europeo, creo que Europa no va a perecer; sino que impregnará de profundo sentido humanista las realidades, no por poco deseadas menos inexorables, que están a punto de abatirse sobre ella. Y que esas mismas realidades serán distintas a partir de entonces, porque Europa las hará diferentes y humanas.
Tengo fe en el ser humano y en los frutos de su inteligencia. Por eso creo que el futuro, será, inexorablemente, mejor. Y como dijo el poeta: “¡A la calle!, que ya es hora / de pasearnos a cuerpo / y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”.